El profesor de Fisioterapia de la Universidad Europea, el doctor Carlos Villarón, ha señalado que existen cuatro fallos principales al zambullirse en el agua y que pueden provocar lesiones cervicales irreversibles, que son "no comprobar la profundidad real, lanzarse de cabeza en zonas poco profundas, saltar con carrera previa o acrobacias y no mirar si hay otras personas en la trayectoria".
Durante el baño, "aparece una falsa sensación de control porque conocemos el entorno, estamos relajados, hay gente alrededor y, precisamente por eso, bajamos la guardia", ha explicado al respecto, a lo que ha añadido que "esta relajación lleva a cometer errores fatales". Por ello, en verano se producen numerosos accidentes.
Además, Villarón ha manifestado que tampoco debe ser motivo de falsa tranquilidad el hecho de saber nada, algo que ayuda, "pero no evita un traumatismo" si se salta mal, si se calcula de manera errónea la profundidad o si se entra al agua de forma impulsiva. "Una buena técnica de nado no protege frente a un impacto ni autoriza a saltar de cualquier manera", ha enfatizado.
"El perfil en este tipo de accidentes suele ser habitualmente varones o adultos jóvenes en un ambiente de relajación", ha insistido, para agregar que "muchas veces son personas sanas, activas, que saben nadar y que se sienten seguras en el agua". No obstante, "las consecuencias de estas asunciones de riesgos van desde simples contusiones hasta lesiones craneoencefálicas", lamenta.
Sobre la parte del cuerpo más delicada en estas situaciones, ha explicado que "al golpear la cabeza contra el fondo, la fuerza del impacto se transmite directamente al cuello". "Esto puede provocar fracturas vertebrales y lesión medular", así como "secuelas de extrema gravedad que pueden afectar a brazos y piernas, producir tetraplejia e incluso comprometer la respiración", ha ahondado.
RECOMENDACIONES
Ante ello, ha recomendado "entrar al agua de forma paulatina y controlada, utilizando las escaleras o sentándose en el borde". En el caso de zambullidas en zonas permitidas, ha recordado que "hay que lanzarse extendiendo los brazos para proteger el cuello y evitando siempre que la cabeza sea la primera parte del cuerpo en chocar contra el agua".
"Si a pesar de las precauciones se produce un accidente y la víctima queda aturdida en el agua, la forma de socorrerla es vital para no empeorar el cuadro clínico", ha continuado, al tiempo que ha expuesto que "si existe una lesión cervical, mover el cuello de forma brusca puede agravar el daño". "Una lesión medular incompleta puede empeorar si manipulamos mal a la persona", ha subrayado.
De este modo, ha informado de que el protocolo exige activar a emergencias de inmediato y evitar acciones bienintencionadas, como tirar del cuello, sentarlo, incorporarlo, girarlo de cualquier manera o intentar ver si puede levantarse.