S.E. el Presidente de la República, José Antonio Kast, realiza la Cuenta Pública 2026

|

PAS



Señora Presidenta del Senado, señor Presidente de la Cámara de Diputados, señora Presidenta de la Corte Suprema;
 
Señor Expresidente Eduardo Frei, Ministros de Estado, señora Contralora General de la República, señora Presidenta del Tribunal Constitucional, señor Fiscal Nacional, señora Presidenta del Banco Central, Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, General y Directores de las Policías y Gendarmería, señores integrantes del Cuerpo Diplomático;
 
Presidenta del Consejo Para la Transparencia, autoridades civiles y eclesiásticas, y muy especialmente a los Honorables Diputados, Diputadas, Senadoras y Senadores.
 
Reconocer y saludar, a las autoridades de nuestra nación, es el primer paso, para fortalecer nuestra institucionalidad. Por eso, también, he asistido, a casi todas las cuentas públicas de las instituciones, porque Chile se construye entre todos. Construimos cada uno de quienes somos autoridades nuestra nación. Por eso quiero pedirles a todos, un gran aplauso para las distintas instituciones que dirigen nuestra nación.
 
Queridos compatriotas, desde Arica y Parinacota hasta Magallanes, desde el Chile insular hasta el Territorio Antártico.
 
Muy buenas tardes:
 
Hace cerca de cinco meses, más de siete millones de ciudadanos depositaron su confianza en nuestro proyecto de Gobierno. El 11 de marzo, esa confianza se transformó en el mandato más importante y exigente que puede conferir a una persona su nación, su país.
 
Ser Presidente de la República se convirtió en mi máxima responsabilidad. Y represento, asimismo, a cada uno de los 22 ministros que me acompañan, de los subsecretarios, y de todos equipos de Gobierno, a nivel nacional. Quiero darles las gracias por ser parte de este Gobierno. Muchas gracias.
 
Hoy me presento ante este Honorable Congreso, ante el pueblo de Chile, para cumplir con esa responsabilidad. Vengo a rendir cuentas. Vengo a expresar el estado en que encontramos nuestro país, lo que hemos realizado en estos primeros meses y, sobre todo, lo que está por venir, lo que vamos a hacer.
 
Tengo una esperanza enorme en nuestra patria, en Chile. No es una esperanza ingenua, no es una esperanza simbólica, no es una esperanza que se escribe en un escritorio, es la esperanza de conocer los problemas reales que enfrenta nuestra nación. Ese conocer uno lo logra en los días de gobierno, pero también lo conoce recorriendo Chile hace más de una década.
 
Estoy convencido de que Chile tiene todas las posibilidades, toda la energía para volver a ponerse de pie. Esa esperanza es la que nos mueve, esa esperanza es la que he visto en muchas personas en estos 82 días recorriendo el país, porque lo he recorrido bastante, no solamente en esa década, sino que ustedes nos han visto con los diálogos ciudadanos recorriendo Chile.
 
Vemos ahí a esas mujeres, a esos hombres que madrugan para sacar adelante su negocio, su pequeña pyme, que entregan todo su esfuerzo. Trabajan con una pasión y un tesón enorme. Sacan adelante a través de sus talentos todo. ¿Para qué? Para poder tener el sustento, para poder tener un sueño pensando siempre en sus hijos. Porque todos trabajan por ese fin, para una mejor calidad de vida. Porque la esperanza de Chile está en su gente, nuestro Gobierno está ahí para ponerse al servicio de todas las personas a lo largo de nuestro país.
 
Durante años, la práctica política nos acostumbró a discursos grandilocuentes, a promesas que muchas veces terminaron en promesas vacías. Los anuncios, en algunas ocasiones, sonaban muy bien, terminaban incluso en algunas normas que las personas recibían con ilusión, pero no siempre terminaban donde las personas querían. Las personas muchas veces se desilusionan, una vez que ya la ley está tramitada y vigente.
 
Eso tiene que cambiar, porque los chilenos están cansados de oír grandes promesas, de encontrarse con grandes proyectos de ley que iban a solucionar los problemas, y no lo hacen. En eso les encuentro toda la razón a nuestros compatriotas.
 
Por eso también quiero actuar con responsabilidad, y decirles siempre la verdad, aun cuando esa verdad pueda resultar incómoda o impopular. Ejercer el gobierno, muchos de ustedes lo saben, es hacerse cargo de la realidad, especialmente cuando esta es difícil. Cuando asumimos, dijimos que Chile vivía una emergencia. Pero la emergencia no es el lugar donde Chile se debe quedar. La emergencia es el lugar de donde Chile se levanta. No queremos paralizarnos ante esa emergencia, ni tampoco queremos atemorizar a la ciudadanía, no es nuestro fin.
 
Pero sí queremos dejar en evidencia la realidad difícil que estamos enfrentando para salir juntos de esa dificultad. Chile necesita volver a crecer urgentemente. Chile necesita restablecer la confianza para volver a creer, y así atrevernos a soñar con un futuro prometedor.
 
La realidad que encontramos al asumir al Gobierno fue más compleja de la que habíamos imaginado. Por años, se nos quiso convencer de que un Estado más grande era automáticamente un mejor Estado. Que cada emergencia se resolvía con más estructuras, con más burocracia y con más gasto. Lo hemos visto en distintas áreas, pero la experiencia nos ha demostrado lo contrario. A veces han aumentado presupuestos, y no necesariamente ha mejorado la calidad de atención que le prestamos a nuestros compatriotas.
 
El Estado creció, sí, pero perdió eficacia. Llegaba tarde y lo hemos visto, a combatir el crimen organizado. La gente no se siente protegida en sus fronteras. Se acumularon muchos trámites mientras las urgencias sociales iban creciendo. ¿A quién no lo han detenido alguna vez para decirle quiero sacar adelante una pyme, tengo un permiso tras otro y no lo puedo hacer? Se gastaban muchos recursos fiscales sin un control estricto del mismo Estado. Agradezco otros controles que hemos tenido, y los cuales nos han reflejado la dureza de lo que hemos vivido.
 
Pero estas situaciones a veces no nos hacen ser conscientes del impacto que se genera en la ciudadanía, en la vida de las personas. Los últimos años, Chile ha navegado entre la administración de los problemas, la gestión de algunos caos y la resignación de la ciudadanía ante lo que viven con impotencia, y buscan soluciones.
 
Aun cuando hoy enfrentamos una crisis acumulada que se expresa en una emergencia, como ustedes bien saben, en temas de seguridad, en temas de crecimiento, en temas sociales, podemos siempre admirarnos de que Chile resiste. Chile resiste. Chile siempre ha resistido, más allá de las dificultades. Hemos sido tierra de terremotos, algunos aquí ayer sintieron moverse la tierra. Espero que hoy día no ocurra. Nos hemos levantado de catástrofes, de divisiones políticas. Hemos tenido divisiones políticas, hemos tenido diferencias de opinión serias, duras. Hemos vivido momentos económicos muy duros, incluso más duros de lo que estamos viviendo hoy día, y eso ha generado incertidumbre.
 
Sin embargo, más allá de cualquiera de esas dificultades, generación tras generación, los chilenos hemos sabido construir nuestro país, y lo hemos hecho siempre, apoyándonos entre nosotros. Nos hemos levantado sobre los mismos principios permanentes que hemos tenido siempre, el sentido del deber, el respeto por las instituciones, el amor por la patria y el amor por la familia. Porque tenemos la convicción más profunda de que el esfuerzo común es el que conduce a una vida mejor, porque sabemos que juntos somos mejores.
 
Gracias a esa tradición, Chile se transformó en una de las naciones más estables y prósperas de toda América Latina. No porque hayamos sido un país perfecto, claramente tenemos dificultades. Pero aquí siempre ha existido un rumbo compartido y una conciencia clara de que el progreso de Chile exige libertad, responsabilidad y sentido de futuro.
 
Porque cuando un país ofrece orden, oportunidades, estabilidad y confianza, las fuerzas creativas de la nación se despliegan. Sin orden, no hay libertad. Sin seguridad, no hay vida tranquila para nuestras familias. Y sin las instituciones sólidas y responsables, no hay democracia estable.
 
Esas son las ideas que han hecho grande a nuestra patria, a nuestro Chile, y nunca debemos abandonarlas. Porque conocemos nuestra historia, sabemos cuánto hemos retrocedido en los últimos años, y es evidente, todos estamos conscientes de ese retroceso.
 
Pero más importante aún es que conocemos nuestra historia y sabemos que Chile siempre puede volver a levantarse. Eso es lo importante de conocer la historia, porque sabemos los problemas, hemos visto lo que ha pasado y sabemos de dónde salir de nuevo hacia arriba.
 
Nuestro Gobierno ha definido un itinerario claro de 3 ejes que avanzan de manera coordinada. Primero, recuperar el orden y fortalecer la seguridad. Segundo, impulsar la reconstrucción del país y de nuestra institucionalidad. Y, tercero, la reactivación económica y la generación de miles de empleos, que es lo que hoy día más duele a nuestra nación.
 
Nuestro camino está guiado por principios que no son consignas, sino convicciones. La libertad es una convicción, porque las sociedades prosperan cuando se favorece la libre iniciativa de las personas, tenemos que creer en las personas. El amor por la vida y por la familia, porque es en la familia donde se cultiva el respeto, la justicia, la empatía y la generosidad. El valor del esfuerzo y del mérito, tantas veces olvidado, porque el progreso de Chile se construye con el trabajo y el compromiso de cada uno de nosotros.
 
También una economía libre y abierta al mundo, porque es la mejor herramienta que conoce la humanidad para superar la pobreza, y eso lo hemos visto en distintos países, en distintos continentes. También necesitamos un Estado que hace valer el imperio de la ley. Eso es lo que garantiza el orden y nos permite el trabajo unido con la sociedad civil, en la búsqueda de lo que es lo principal, el bien común. Eso estoy seguro que nos mueve a todos los que estamos en esta sala.
 
Honorables miembros del Congreso Nacional, la reconstrucción de Chile no es la tarea de un hombre ni de un Gobierno, es una tarea de todos. Vuelvo a reiterar, una tarea de todos, de todos los que estamos acá, de cada uno de ustedes. Ahí el Parlamento tiene un rol muy importante.
 
No aquí, pero en los edificios institucionales, en todas partes suenan las voces de Diego Portales, de Andrés Bello, de Manuel Montt, de Arturo Alessandri. Ellos fueron líderes que también tuvieron tiempos difíciles. Enfrentaron crisis, divisiones, y a pesar de todo eso, no le fallaron a Chile, y nosotros no le podemos fallar a Chile. La pregunta que nos hará la historia es qué hará esta generación, nuestra generación, y nos preguntarán si estuvimos a la altura de las circunstancias.
 
Después de años de frustraciones, de deterioro en la calidad de vida de los chilenos, ellos mismos nos han dado una tremenda oportunidad, de la cual nos sentimos profundamente responsables. Y queremos demostrar que la política, la política que se hace acá debe y puede estar a la altura de las circunstancias, y debe y creo que está profundamente conectada con la vida de las personas.
 
Como Gobierno tenemos esa vocación, pero necesitamos la ayuda, la ayuda de la ciudadanía y también la ayuda del Parlamento para que ese anhelado bien común se haga realidad. Por ello, esta tarde quiero hacer un llamado a todas las fuerzas políticas, a todas representadas en este Congreso, porque los chilenos nos eligieron, incluso aquellos que pensamos todos distintos, pero nos eligieron para solucionar los problemas. Esos problemas que nos aquejan, esos problemas que aquejan y hacen sufrir a tantos compatriotas. No tenemos tiempo que perder, tenemos que avanzar y rápido.
 
Juntos podemos transformar este Congreso en un puente, ese puente que Chile necesita, pero un puente que hay que atravesar con velocidad, esa velocidad que requiere la urgencia y la emergencia. Juntos podemos recuperar el orden, ese orden que requieren las familias que reclaman seguridad. El mayor clamor de la ciudadanía hoy día, y lo he visto expresado por todos ustedes, es la seguridad. ¿A quién no le piden más carabineros? A todos.
 
Juntos también podemos volver a crecer y a crear más empleos, la segunda necesidad más urgente que hoy día nos plantea la ciudadanía. Juntos podemos decirle a cada chileno que ese esfuerzo que hace, ese sacrificio que hace por salir adelante sí tiene sentido. Vuelvo a reiterar que todos juntos podemos demostrarle a Chile que la política sirve para mejorarles la vida a las personas. Porque ese y no otro es el principal objetivo de nuestro Gobierno, y estoy seguro que es el principal objetivo de todos los parlamentarios que hoy día están aquí presentes. Que, al terminar este mandato, nosotros y ustedes puedan decir que cambiaron las condiciones de vida de los chilenos y tienen mejor calidad de vida y que ellos pueden soñar con un futuro mejor para cada uno de sus hijos.
 
Aquí no les pido que pensemos igual. Claramente, no pensamos igual en varios temas, pero sí les pido que pensemos en Chile y que fortalezcamos la democracia con buen debate, con un debate de altura, con propuestas concretas que se vayan presentando y se vayan discutiendo. Lo que les pido es algo simple, pero muy urgente, que las grandes causas de Chile, como la seguridad, el empleo, la educación, la salud y la vivienda, entre otras cosas, sean prioridad y nos pongamos siempre a disposición de la ciudadanía y pongamos al país por delante. Mantengamos la unidad en lo esencial y no nos perdamos en debates superficiales, en descalificaciones personales. Tenemos una gran oportunidad de cambiar el destino de nuestra patria.
 
Los chilenos sabrán reconocer y agradecer a quienes estuvimos a la altura de ese esfuerzo, y tengo la plena confianza de que sabremos estarlo. En la entrada saludé a varios senadores y diputados, varios me plantearon inquietudes. Yo les dije, no se preocupen, todo va a estar bien.
 
Lo he vivido en distintas regiones, con varios de los aquí presentes. He visto cómo hay puntos de encuentro a los cuales se puede llegar. Vamos a tener diferencias, sí, y se resolverán votando, y en eso no hay problema. Pero creo que podemos avanzar mucho en los meses que tenemos por delante. Porque cuando las instituciones funcionan, las naciones se superan, y Chile clama hoy por superarse.
 
En esta cuenta no vamos a alcanzar a abordar todos los avances y los logros, y desafíos que hemos enfrentado en estos 82 días. Pero hablaremos de temas prioritarios que les quitan el sueño a millones de chilenos.
 
Comienzo por algo que les inquieta, les preocupa, les genera ansiedad y angustia a muchos chilenos, la seguridad. Eso yo creo que es algo compartido entre todos. Según las cifras preliminares, ahora al 31 de mayo, en Chile se registraron 378 víctimas de homicidio. Es una cifra muy alta. El año pasado a la misma fecha habían sido 444, una cifra demasiado alta, sigue siendo muy alta.
 
Necesitamos que la seguridad cambie, que cambie, pero no va a cambiar de un día para otro, y requiere el esfuerzo de todos. Porque esas cifras, que ya empiezan a mostrar un camino, son varios homicidios menos al mismo plazo y esperamos que eso siga mejorando, tiene que ir consolidándose, y tiene que ir consolidándose de distintas maneras.
 
Se nos decía por algún tiempo que la inseguridad era una sensación. No lo es, es una lamentable realidad. Detrás de cada cifra hay una familia que sufre, una comunidad que se ve vulnerada. La inseguridad por mucho tiempo se ha robado esa libertad, que es una de nuestras convicciones.
 
Yo he ido paso a paso, porque esto, como les digo, no es de un día para otro, el Estado vuelve a entrar con fuerza en todo el territorio nacional. No hay territorios vedados para el Estado, y eso tiene que ser una fortaleza, y en la cual agradezco también todo el trabajo del Ministerio Público. Gracias por ese trabajo que nos permite hoy día desplegarnos cumpliendo las normas a lo largo de todo Chile.
 
En la frontera norte excavamos zanjas, desplegamos drones, fortalecimos el monitoreo fronterizo y avanzamos en acuerdos con nuestros vecinos para combatir el crimen transnacional. Ahí le agradezco al canciller, al ministro del Interior, al ministro de Seguridad, por la cumbre que tuvimos la semana recién pasada, donde pudimos contar con la presencia de nuestros vecinos argentinos, bolivianos, peruanos, y también se sumó Ecuador.
 
En las carreteras hemos implementado el Escudo en Ruta, con un control vehicular permanente, con teleprotección, con inteligencia artificial. En los barrios se ha ido aumentando progresivamente, quisiéramos hacerlo más rápido, la presencia policial, y estamos también reforzando la seguridad en el transporte público. Todos hemos visto las situaciones que afectan a las personas, incluso en los paraderos, porque la delincuencia va cambiando, se nos va muchas veces anticipando, y por eso necesitamos cambiar algunas normas legales.
 
En los puertos se están implementando medidas para mejorar la trazabilidad de la carga y el control tecnológico de los contenedores. No puede ser que Chile sea reconocido porque tiene puertos inseguros.
 
Hemos también ingresado a ciertos territorios que estaban tomados, y ustedes han visto lo que se está haciendo en Cerro Chuño, en El Boro, en Cartagena, en La Chimba, y vienen más, vienen bastantes más.
 
Vamos a ir recuperando cada uno de estos territorios, pero también vamos a impedir que se los vuelvan a tomar, porque es inaceptable cuando el Estado hace un gran esfuerzo para recuperar un terreno, como, por ejemplo, puede haber sido en Arica, en el tema de los polimetales, que bandas organizadas se vuelvan a tomar esos terrenos. Eso es inaceptable, tanto en Arica, como en Cartagena, como en Antofagasta, como en cualquier parte de Chile. Y eso ha ido avanzando paso a paso y seguirá avanzando.
 
En las próximas semanas vamos a desplegar un plan de intervención barrial intensivo, que articulará las capacidades del Estado en inicialmente 50 barrios críticos. En esos 50 barrios críticos vamos a mostrar la verdadera potencia y la fuerza del Estado. Una vez que vayamos recuperando un barrio, vamos a ir por el otro. En cada uno de esos barrios habrá un copamiento policial dirigido concretamente, habrá patrullajes preventivos y operativos focalizados contra los mercados ilícitos y contra el crimen organizado.
 
La mano cambió, y eso se va a ir notando día a día. El crimen organizado no tiene espacio en Chile, y vamos a ir tras ellos, pero vamos a necesitar la colaboración del Congreso para hacer algunas modificaciones legales.
 
Se avanza progresivamente en medidas que para algunos parecerían obvio, pero que no estaban, la integración de cámaras de televigilancia. Hay veces que se dice, necesitamos más cámaras, y tenemos muchas cámaras, pero no están integradas. Eso no brinda la solución adecuada para combatir el crimen. Vamos a instalar sí más pórticos lectores de patentes, pórticos inteligentes, y esas salas de monitoreo van a estar complementadas e integradas. Hoy día no tenemos ni siquiera la integración de todas las cámaras de las carreteras. Tenemos toda la información, pero no la usamos, y ahí en esos detalles se marca la diferencia.  
 
La seguridad no se decreta en un papel. La seguridad se construye barrio a barrio, calle a calle, con presencia, con tecnología y con resultados medibles, que es algo a lo que también nos comprometemos. Que cada uno pueda ir midiendo lo que estamos diciendo hoy día en esta cuenta y lo que vamos a ir haciendo día a día. Así como nos hemos planteado ir señalando homicidios, vamos a ir señalándoles los barrios y los resultados que vamos a ir teniendo en cada una de esas instancias.
 
Adicionalmente, vamos a crear 7 fuerzas de tarea, y estas estarán dirigidas por nuestro ministro de Seguridad Pública, y buscará unir todas las capacidades que muchas veces están dispersas entre distintos ministerios, distintos poderes autónomos, entre las Policías, Gendarmería y servicios fiscalizadores. Cada uno puede ir evaluando, y si ve algo en lo que pueda colaborar, aquí todos juntos tenemos que ayudar para combatir el crimen, que es un flagelo que hoy día tiene angustiadas a nuestras familias.
 
Queremos dejar atrás esa respuesta fragmentada y pasar a una ofensiva coordinada y de manera permanente para perseguir a las bandas, tanto en su liderazgo como en su integración en el territorio que utilizan y en el dinero que poseen. Hoy día, el crimen organizado en algunas ocasiones tiene más recursos y respeta menos leyes que los Estados, y eso es una realidad que se ha ido instalando en el tiempo, no solamente en nuestra nación, sino en los países vecinos.
 
Asimismo, a partir de mañana, y era algo que les había anticipado, vamos a desplegarnos con una agenda legislativa y administrativa muy intensa. Esa agenda legislativa viene, y ahí les agradezco, de los parlamentarios, que han presentado muchas iniciativas legales en los últimos años. Viene de gobernadores que hoy día son una nueva institución a nivel regional, que nos han hecho grandes aportes.
 
Recogimos las inquietudes de los alcaldes, tantos alcaldes que nos dicen somos la primera puerta de entrada de la ciudadanía para expresar sus problemas. Así que agradecerle a cada uno de los alcaldes que, a lo largo de todo Chile, más allá de las legítimas diferencias que tengamos, han sabido dialogar. Yo agradezco mucho los dos encuentros masivos que tuvimos en La Moneda, con más de 200 alcaldes, encuentros largos. No siempre se llega a acuerdo, pero fueron encuentros donde pudimos escucharnos y ver cuáles eran nuestras miradas, y ver cómo íbamos a arreglar problemas en el tema de la atención de salud, temas en iluminación, temas en atención de adultos mayores. Eso se logra conversando, dialogando.
 
También hemos recogido la opinión de muchos expertos en temas de seguridad, y debo decir que le agradezco a cada una de las personas que dirigen las distintas instituciones por sus cuentas públicas. Pude acompañar a la presidenta de la Corte Suprema en su cuenta pública, también a la presidenta del Tribunal Constitucional, al Consejo de Defensa del Estado, al Ministerio Público –le agradezco mucho todo lo que usted expresó en su cuenta pública, tratamos de recoger lo que se puede de todo lo que usted planteó– y al Consejo Para la Transparencia, entre otros servicios a los que acudí a reconocer su trabajo en sus cuentas públicas.
 
Ello, todo esto que les menciono es en conjunto de que dotemos a las Policías y a las autoridades de todas las herramientas necesarias para combatir al crimen organizado y también la corrupción, flagelo que nos ha ido afectando cada vez más en nuestra patria.
 
Entre las medidas a presentar, la urgencia se va a establecer en aumentar el plazo de la flagrancia, pasar de 12 a 24 horas, va a ser uno de los planteamientos que les vamos a hacer a los señores legisladores. Queremos pedirles también reforzar las facultades autónomas de nuestras Policías para esas primeras diligencias. ¿A quién no le ha tocado que, habiendo una flagrancia, el carabinero tiene que llamar al fiscal? Eso muchas veces hace más tardía la reacción. Son cosas menores, pero que se pueden hacer.
 
También tenemos que fortalecer nuestro control migratorio, la capacidad de expulsión efectiva, y necesitamos ampliar los plazos de retención, porque hoy día, con esos 5 días que tenemos entre que se le detiene y se le trata de expulsar, no alcanza. Con eso no vamos a inhibir la inmigración irregular hacia adelante, tenemos que ponernos al día en nuestra legislación.
 
También queremos avanzar en el proyecto que sanciona a los encapuchados. Esto es algo que hemos visto en los últimos días. No queremos volver a ver jóvenes que, movidos por otros, salen a la Alameda y arrojan bombas Molotov. Podríamos haber lamentado una asociación terrible en los últimos días con una de esas bombas Molotov que casi le pega a un periodista. Es una cosa de no creer, y eso tenemos que condenarlo todos. Todos tenemos que salir de aquí condenando a los obreros blancos. No queremos ver más violencia en nuestras escuelas, no la queremos ver más, y eso es responsabilidad de todos.
 
Y les pido a todos que en esto nos pongamos a la altura, porque es inaceptable ver que algún joven sea instrumentalizado y arroje una bomba Molotov en contra de un ciudadano. Es inaceptable haber visto cómo jóvenes, utilizando explosivos o bencina dentro de un baño, quemaron a sus compañeros de curso. Eso merece un rotundo rechazo de todos los que estamos acá presentes, de todos. Más allá de las diferencias políticas que tengamos, tenemos que avanzar en que las escuelas sean un lugar protegido para nuestros niños.
 
Así vamos a avanzar, combatiendo el crimen organizado que abusa de nuestros niños y los usa de soldados. Tenemos que atacar ese crimen organizado y tenemos que ampliar drásticamente las penas que están asociados a la delincuencia criminal, que ha ido avanzando más que nuestra legislación. En esto no podemos llegar tarde. Tenemos que tener una anticipación legislativa para enfrentar el crimen organizado y las nuevas fórmulas que ellos aplican.
 
Quiero decir también que no basta con combatir al crimen organizado y a la delincuencia, sino también tenemos que proteger a nuestros vecinos de aquellas conductas que van horadando nuestros barrios, aquellas conductas que dañan nuestro patrimonio nacional, histórico y cultural, que altera la tranquilidad de las familias y deteriora la infraestructura pública.
 
¿Quién no disfrutó estos días del Patrimonio? Fueron millones de chilenos que salieron a recorrer el patrimonio nacional, lo que podían recorrer, lo que todavía estaba en pie, porque podríamos haber perdido mucho más en el estallido. En ese momento algunos se sentían orgullosos de la destrucción.
 
Le agradezco a la ministra de Bienes Nacionales el traspaso que le hizo a la iglesia, de esa iglesia que conmemoraba a los Mártires de Carabineros. Fue una ceremonia impresionante, estar en una iglesia sin techo, porque había sido quemada, había sido destruida. Nadie se puede sentir orgulloso de situaciones como esa.
 
Tenemos que recuperar nuestro patrimonio, y por eso en los próximos días ingresaremos un proyecto de ley para crear el Registro de Vándalos e Incivilidades. Nadie quiere que le rayen su casa, nadie quiere que le rayen una escuela, que destruyan un tribunal, que destruyan una iglesia. Eso no tiene ningún sentido, eso no mejora las manifestaciones, eso destruye lo que tanto nos ha costado construir.
 
Este registro permitirá que quienes hayan cometido delitos, como atentar contra carabineros, contra el personal de los servicios de salud, contra cualquiera que esté en el transporte público. Sí es inaceptable ver lo que ocurrió hace pocos días, la quema de un bus de la locomoción colectiva en Santiago. Eso podría terminar en una tragedia, con el conductor, con los pasajeros, incluso con los jóvenes que arrojaron las bombas Molotov. Eso es inaceptable.
 
También se va a incluir el tráfico de estupefacientes, y como les dije, el daño a monumentos nacionales, entre otros, porque todos van a tener que responder por sus hechos. Esto de que no hay responsables se va a terminar, y quienes cometan alguna de estas conductas perderán beneficios sociales. Eso va a ser un hecho, y vamos a invitar a los parlamentarios a que nos apoyen en estas medidas que son fundamentales.
 
Nadie que queme un bus, nadie que destruye lo público merece tener gratuidad en la educación. Es incompatible una buena educación con la destrucción de los bienes públicos. Nadie que destruya lo público merece tener una pensión garantizada universal. Tiene que hacerse cargo de los destrozos que haga en nuestra patria, y por eso digo que la mano va a cambiar.
 
Hay otros beneficios sociales a los cuales alguien que destruye, alguien que mata, alguien que atenta contra la vida de otros no va a poder postular. Tendrá que buscar otra manera de llegar a lo que él espera, o tendrá que reivindicarse de una manera tal de que uno pueda pensar en esa rehabilitación. Todos tenemos derecho a rehabilitarnos, pero tiene que ser con hechos concretos.
 
De esa misma manera, hay conductas que no son constitutivas de delito, pero van a estar tipificadas como incivilidades. Eso va a ser la venta de alcohol y consumo de alcohol en las calles. Lo que hemos visto en los últimos días de bares abiertos en las calles, sin control alguno, va a terminar. Aquellos que convoquen a esas actividades también van a recibir una sanción. Porque la autorización para cualquier actividad es necesaria, y no se puede afectar la propiedad pública ni la propiedad privada, y tenemos que evitar la destrucción de todo lo que nos ha costado tanto construir.
 
Estas conductas también darán lugar a la pérdida de algunos beneficios sociales. No será tan duro como cuando son delitos, pero las incivilidades también van a tener que tener sanción, porque si no, no vamos a recuperar el control de nuestra patria. Cada incivilidad atenta contra la libertad de otras personas.
 
Los chilenos, y ustedes lo saben, claman por más fuerzas policiales. Lo dije al comienzo, ¿a quién no le han pedido más carabineros? En sus comunas, en sus distritos, en sus regiones. Pero Carabineros ha sido y fue por largo tiempo víctima de una campaña de desprestigio, que en 5 años nos causó el retiro de más de 4.500 funcionarios. Salen más funcionarios de los que postulan a la institución, y ser carabinero ya es una tarea difícil. Sin respaldo político es más arduo aún. Pero cuando ya la ciudadanía le quita el apoyo, empieza a agredir a Carabineros, eso es prácticamente imposible.
 
Por eso le pedimos a cada uno de los chilenos que valoren y agradezcan la labor que cumplen nuestros carabineros, nuestros policías de Investigaciones y nuestros gendarmes. Sin ellos no tendríamos el Chile que tenemos. Cuando un carabinero, un detective o un gendarme cumpliendo con su deber hace uso de la fuerza legítima, tengan por seguro, tengan por cierto que contarán con el respaldo de este Presidente y de este Gobierno. En eso, que nadie se pierda, porque es el uso legítimo de la fuerza, al cual están facultados nuestras Fuerzas Armadas y de Orden.
 
Pensemos por un momento en lo que hace cada uno de ellos. Ellos trabajan cuando nosotros dormimos, ellos nos cuidan mientras nosotros descansamos, velan por ese sueño tranquilo de millones de compatriotas. Ese reconocimiento que por muchos años se les negó, vuelvo a insistir que este Gobierno no lo negará jamás. No vamos a tener ninguna ambigüedad en defender a nuestros carabineros, a nuestros policías de Investigaciones y a nuestros gendarmes. Muchas gracias al Director de Gendarmería por acompañarnos en esta ocasión también.
 
Quiero en este momento honrar a los mártires de Carabineros, a los mártires de la Policía de Investigaciones, a los mártires de Gendarmería de Chile. Ese sacrificio que han hecho por la patria no puede ser en vano y debe cobrar un sentido profundo, haciendo de Chile un país más seguro y nosotros a las familias de sus mártires no les podemos fallar. A los caídos tenemos que reconocerlos y a las familias tenemos que apoyarlas. Aquí decirles algo de nuevo, muy directo, no los vamos a dejar solos y vamos a preocuparnos de las viudas, de los viudos y de sus hijos, porque ustedes también han sufrido una enormidad.
 
A los jóvenes que sueñan con servir a la patria, vistiendo el uniforme verde, les decimos que los estamos esperando y los estamos esperando con mejores condiciones, con mejor formación y con una carrera a la altura de esa vocación de servicio. En las próximas semanas ingresaremos un proyecto de ley, del cual ya hice mención en el Aniversario de Carabineros del 27 de abril, que mejorará las condiciones y los estipendios de los alumnos carabineros. Asimismo, propondremos, y será objeto de la discusión parlamentaria, una asignación trimestral para mejorar la remuneración de nuestras Policías desplegadas en las calles y en los barrios de nuestras ciudades.
 
También quiero darle un agradecimiento especial a nuestras Fuerzas Armadas, a las Fuerzas del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea, que se han desplegado a lo largo de todo el país y lo hemos visto en la Macrozona Norte, en la Macrozona Sur. Ese despliegue nos ha ayudado, ha colaborado a controlar la inmigración ilegal, a controlar de alguna manera el terror que viven algunos vecinos, las víctimas en la Macrozona Sur, y nos han ayudado a bajar la percepción de inseguridad en donde están.
 
Queremos que Chile vuelva a ser ese país seguro, poder algún día volver a decir que Chile es el país más seguro de toda Latinoamérica.
 
En la Macrozona Sur, en Arauco y en la Araucanía, en estos 80 días, nos hemos desplegado en todas las zonas que se creían vetadas. Un especial reconocimiento al Ejército, a la Armada, a la Infantería de Marina, por el rol fundamental que han cumplido a lo largo de estos años. Muchas gracias.
 
La Araucanía no será más un refugio de terroristas, no será más un refugio de prófugos de la justicia. A quien quema, a quien roba o quien asesina, le caerá todo el peso de la ley. Y lo saben aquellos que tuvieron prófugos por varios años. Gracias al trabajo del Ministerio Público, hoy día están donde deben estar, esperando que los tribunales hagan su trabajo como corresponde.
 
La Araucanía es una de las regiones más hermosas de Chile. Una de las regiones más hermosas, todas las regiones tienen su hermosura y cada uno se siente un amante de su región. Y me queda claro cuando voy de Arica y Parinacota hasta Magallanes, todavía no he llegado a la Antártica, pero cuando uno recorre y ve el orgullo que cada uno de ustedes siente por su región, es admirable y eso se agradece porque llevan a Chile en el corazón.
 
Pero la Araucanía ha sufrido y ha sufrido más que otras regiones y tiene que recuperar ese futuro promisorio que se dio por tantos años en paz. Su gente merece vivir en paz, trabajar tranquila y ver cómo florece la tierra, cosa que no ha ocurrido en amplios sectores de la Araucanía. En esta región, como en todo Chile, necesitamos que aumente el turismo. Es maravilloso, pero hay turistas que hoy día no se atreven a ir a ciertas zonas en la Araucanía. Eso va a hacer, si recuperamos la Araucanía, que regrese la inversión y que recuperemos el desarrollo y tengamos más fuentes laborales.
 
Para lograr estas medidas se va a acompañar esto con el diseño de una Política Indígena más coherente, en la cual hemos estado trabajando desde el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de la Vivienda, el Ministerio de Salud. En un conjunto de ministerios hemos ido viendo cómo hacer un cambio en la Política Indígena y vamos a impulsar una política que cambie lo que ha venido ocurriendo hasta ahora. Porque la política impulsada hasta ahora en temas de entrega de tierras ha mostrado que no ha sido eficiente y ha estado desconectada de las necesidades reales de las comunidades. Hay muchas tierras entregadas, pero que no están siendo labradas, no están siendo utilizadas.
 
Por eso queremos impulsar una reforma a la Ley Indígena que le otorgue mayores libertades y herramientas para el desarrollo a esas comunidades. Queremos eliminar las restricciones de uso del suelo y permitirle a cualquier integrante de las comunidades que la pueda arrendar, que la pueda hipotecar en iguales condiciones que cualquier chileno. ¿Por qué tiene que haber una diferencia entre chilenos? ¿Por qué alguien que tiene una tierra no la puede utilizar? ¿Por qué no la puede labrar? ¿Por qué no la puede arrendar? ¿Por qué no la puede hipotecar? ¿Por qué vamos a hacer diferencias en esas cosas?
 
Para ello vamos a reformular el proceso de consulta sobre un nuevo Sistema de Tierras que el gobierno dejó a medio andar. Nosotros lo vamos a retomar, porque esto va a ser con consulta. Que nadie se preocupe, vamos a hacer las consultas para que esto sea hecho por todos como corresponde. Pero vamos a garantizar que ese proceso de consulta sea legítimo, libre de toda interferencia y de quienes promueven la violencia o que actúan de mala fe.
 
Todos vimos lo que ocurrió en una de las consultas que se hicieron en gobiernos anteriores. Esa violencia es inaceptable. El que quiere participar, que participe. Todos sabemos cuáles son los registros. ¿Por qué no utilizamos los registros? Para que la gente vaya y diga yo soy esta persona. Bueno, el tipo de consulta que vamos a hacer los va a incorporar a todos.
 
Adicionalmente, ordenaremos el actual sistema de compra de tierras. Vamos a instaurar tasaciones transparentes y a valor de mercado y, sobre todo, con una trazabilidad real en cada compra. Aquí también estamos haciendo un análisis exhaustivo de todo lo que ha ocurrido con las compras de tierras. Tenemos que revisar los valores que se han pagado. Tenemos que revisar cuál ha sido el resultado de esa entrega de tierras. Algunos que quizás no han ido a la Araucanía se van a sorprender del estado de abandono de muchas tierras entregadas, sobre la cual había mucha esperanza, pero se transformó quizás en la ventaja para unos pocos y la desilusión para miles.
 
Para dar certeza y estabilidad a las familias que viven en comunidad, vamos a avanzar también en el otorgamiento de títulos de derecho de uso y goce individual sobre las tierras entregadas, permitiéndole así postular a subsidios habitacionales y a otros subsidios del Estado. No puede ser que, en ciertas comunidades por no tener un derecho sobre la propiedad, no pueda postular a beneficios. Eso se ve en el norte también. Hay situaciones de personas que hacen patria en el altiplano y no pueden postular a un subsidio porque no tienen un título de dominio, no tienen algún documento que certifique que están viviendo ahí y que eso les pertenece.
 
En otra dimensión de la seguridad, vamos a recuperar el control de nuestras cárceles y eso es algo que ustedes van a ir viendo paso a paso. Primero, tenemos que fortalecer la institución de Gendarmería y les pido un aplauso para nuestros gendarmes, una institución que con muy poco realiza una gran, gran labor.  Le quiero agradecer al Congreso por una norma que se aprobó de manera transversal, que hace transitar la institución de Gendarmería, del Ministerio de Justicia hacia el Ministerio de Seguridad. Así vamos a poder transformar a Gendarmería en un cuerpo armado de excelencia, que nos va a brindar la seguridad necesaria a todos los chilenos, para que quienes cometen delito estén a buen reguardo de Gendarmería de Chile en cárceles.
 
Que no sigan funcionando como escuelas para el delito, porque hoy día los jefes del crimen organizado continúan operando con sus bandas desde el interior de un penal y pueden dar órdenes incluso a través de teléfonos que adquieren de manera irregular. Es como que si los muros no existieran para algunos. Bueno, esas personas van a tener un cambio en su estadía dentro de las cárceles y ustedes van a ver en los próximos días y a lo largo de todo el país cómo comenzará un proceso de fortalecimiento de los regímenes de máxima seguridad para aquellos jefes de las organizaciones criminales y aquellos delincuentes peligrosos que hoy día operan del interior de las cárceles.
 
Vamos a recuperar el control efectivo de todos nuestros penales con tecnología de punta, con control riguroso de los accesos, con comunicaciones y con separación total según los compromisos delictuales que tenga cada una de las personas que cumplen hoy día su condena.
 
Asimismo, pondremos en marcha un Plan de Infraestructura Penitenciaria proyectada hasta el año 2030 y que va a ir modernizando el sistema carcelario en todo lo que diga la relación con la seguridad, con el aislamiento, con las medidas de máxima seguridad. En una primera etapa vamos a incorporar y trabajar para aumentar a 20 mil nuevas plazas en todo Chile, los centros de detención, porque las cárceles hoy día están hacinadas. Es, de verdad, una situación inaceptable también la que hoy día viven las personas privadas de libertad. Una cosa es que se cometa un delito, una cosa es que se les sancionen y otra cosa es que tengan el derecho a tener un lugar donde cumplir su condena. Y construir cárceles seguras y modernas no es un gasto, es una inversión en seguridad.
 
Eso también tiene una segunda parte que es la rehabilitación, porque uno tiene que avanzar en un sistema penitenciario seguro, pero también tiene que pensar en aquellas personas que se pueden y quieren rehabilitar. Porque si no, un joven que entra a una cárcel sale de la cárcel con mayor instrucción criminal, sale peor de cuando entró. Eso es algo que tenemos que ir revirtiendo.
 
En este nuevo modelo penitenciario se va a combinar la seguridad con programas reales de reinserción que incluyan educación, capacitación laboral, tratamiento de adicciones y también la intervención de especialistas en una alianza público-privada. Porque aquí no excluyamos al mundo privado, el mundo privado nos ha mostrado en distintas instancias de la vida cómo ha ido colaborando para sacar adelante nuestra patria.
 
Como he señalado, la seguridad se construye con un control firme para que quien delinque tenga también una oportunidad, si es que la quiere, para rehabilitarse. Eso es reencontrarse con la vida honesta. Hay más personas y han sido testigos de esto el ministro y los subsecretarios de Justicia, de que se puede hacer. Han ido a centros de rehabilitación y han estado con personas que han vuelto a tener una vida honesta y quieren reintegrarse. A ellos también tenemos que darles una mano amiga que los saque adelante.
 
En materia fronteriza, durante años la frontera norte estuvo desprotegida, no sólo de la inmigración ilegal, sino del narcotráfico, del contrabando y del crimen organizado. Desde el primer día pusimos en marcha nuestras iniciativas de control de frontera, instruyendo a las Fuerzas Armadas, le hago un agradecimiento especial al Ejército por las obras físicas que han realizado en la zona norte y por el despliegue también que han realizado y la implementación de vigilancia en todo lo que es construcción de zanjas en pasos clandestinos, en la coordinación que se ha dado en conjunto para poder enfrentar el crimen organizado con las Policías, porque esto supera el control fronterizo que pueden realizar solamente Carabineros. El refuerzo que nos ha dado el Ejército, al menos en la Macrozona Norte, ha sido fundamental, así que muchas gracias a nuestro Ejército de Chile.
 
Ese despliegue ha sido muy fuerte desde el 11 de marzo y han aumentado desde el 11 de marzo también las expulsiones. Sé que todavía necesitamos más, porque algunos dicen “lleva sólo dos aviones”. Pero estamos partiendo y esto va a ir paso a paso.
 
Pero también estamos promoviendo y vamos a seguir promoviendo las salidas voluntarias y vamos a ir cerrando el ingreso de nuevas personas irregulares a nuestro país, cerrando estos pasos no habilitados. Eso ya se ha ido mostrando en cifras, pero las vamos a ir mostrando mes a mes para que se pueda ir controlando si estas son políticas verdaderas las que estamos realizando en la zona norte y a lo largo de todo Chile.
 
Porque como lo dijimos en campaña, y lo vuelvo a reiterar hoy día ante ustedes, los que entraron por la ventana de manera ilegal, de manera irregular y clandestina, más pronto que tarde, van a estar fuera de nuestro país. Tienen que salir de nuestro país aquellas personas que entraron de manera irregular. Pero eso se puede incentivar y en los próximos días vamos a presentar una reforma, un proyecto de ley y también vamos a tomar medidas administrativas.
 
Como les dije al inicio, en algún sentido, proyectos de ley y otras medidas administrativas para generar un Plan de Retorno. Este Plan de Retorno busca incentivar la salida voluntaria de inmigrantes ilegales de Chile. Si salen de manera voluntaria de Chile, van a poder postular de nuevo al ingreso a nuestra nación. Pero tiene que ser por la puerta, no por la ventana.
 
Nosotros siempre hemos sido acogedores con aquel forastero que viene del exterior. Lo podemos decir varios de aquí, que somos hijos de inmigrantes. Pero esto tiene que ser de manera ordenada, esto tiene que ser de una manera programada y eso se puede lograr. Por eso vamos a ir modernizando todo lo que tenemos en el Servicio de Migraciones.
 
Porque entendemos también que detrás de la migración hay una dimensión humana, hay un drama de las personas. Pero ese drama muchas veces se ve aumentado porque hay familias que han sido engañadas y son víctimas de mafias que hacen que estas personas crean que van a llegar a un país de oportunidades y cuando están aquí las dejan abandonadas. Las dejan abandonadas a su propia suerte y pasan a ser parte de personas explotadas por el crimen organizado.
 
Esto también lo vemos en niños, que son utilizados como pasaporte para ingresar a nuestra nación. Porque el crimen organizado transnacional no hace distinciones entre adultos o menores. Las fronteras ordenadas protegen a los chilenos, pero también protegen y resguardan a quienes han sido víctimas de estas mafias. Ordenar, como les digo, también lleva a un compromiso humanitario.
 
Y aquí voy a otra dimensión de esta emergencia que les mencioné. Una emergencia era la emergencia en seguridad. La otra crisis que vivimos hoy en día es una crisis económica fiscal que cada vez se acentúa de acuerdo a los datos que vamos conociendo. Cuando asumimos, aventuramos una situación que era difícil. Dos meses después, hemos constatado que el estado de la nación, en su estado económico, es más complejo de lo que podríamos haber imaginado o haber previsto.
 
En los últimos indicadores que hemos conocido de crecimiento y desempleo, sólo podemos sorprendernos para mal. Hoy día el índice de desempleo es un dolor enorme. El crecimiento se estancó. Esto representa, como dije al inicio, un punto de partida. Uno no dice que está en emergencia para quedarse en la emergencia. Uno de esa emergencia tiene que reaccionar con urgencia y tiene que impulsar la reactivación del país.
 
La situación fiscal que les mencionaba tampoco es mejor, porque el primer informe de finanzas públicas de nuestra administración ha evidenciado con claridad lo que está ocurriendo. El año 2025 cerró con un déficit estructural de un 3,7% del PIB. Esto podría ser una cifra más, pero es más del doble del déficit, ese 1,6% que se había comprometido cuando se debatió la Ley de Presupuesto. Esto no es un tecnicismo económico, no son cifras que pasen de largo. Es la diferencia en un país que vive con las posibilidades que tiene y uno que gasta sistemáticamente más de lo que tiene. ¿Cuánto aguanta una familia gastando más de lo que tiene? ¿Cuánto resiste un país gastando más de lo que tiene?
 
El problema no solamente es gastar más de lo que uno tiene, el problema también es que uno calcula mal los ingresos y hay ingresos que nunca llegaron. Los ingresos del Estado el año 2025 terminaron casi dos puntos del PIB por debajo de lo presupuestado. Esos son muchos recursos. El producto de una recaudación que se proyectó con mucho optimismo en algún momento. Todos decían: no, sí vamos a recaudar más. Se tuvo que ajustar a la realidad.
 
A eso se sumaron gastos o presiones de gastos que no estaban debidamente reconocidas, inconsistencias en las proyecciones de la deuda pública. Esto que estamos haciendo ahora de la fiscalización nos va sorprendiendo día a día. Esto es lo que tenemos que enfrentar con responsabilidad. Esta llamada emergencia económica es una realidad y no para alarmar, como dije, sino para actuar. Porque cada peso que el Estado destina a gastar en el interés de una deuda mal administrada es un peso menos que tenemos para seguridad, para salud, para educación, para pensiones, para viviendas, para las familias que más lo necesitan.
 
Todo lo que estamos planteando en seguridad y todo lo que vamos a plantear en temas sociales requiere una buena administración de todos los recursos de Chile.
 
La irresponsabilidad fiscal no es una abstracción de los economistas, es una realidad que sufren, una realidad que pagan tarde o temprano todos los chilenos. Todos aquellos chilenos a los que el Estado dice proteger son los afectados por una mala administración de los recursos públicos.
 
Heredamos un país con las cuentas desordenadas. Nuestra obligación no es quejarnos y tenemos que ver en esto una oportunidad para ordenar, pero eso también nos compromete a todos. Yo entiendo las demandas sociales que realizan los alcaldes, concejales, cores, gobernadores, diputados y senadores, pero en esto tenemos que ser todos responsables. Todos vamos a tener los mismos datos y sobre esos datos económicos tenemos que trabajar. Podemos pedir muchas cosas, pero tenemos que hacerlo de acuerdo a la realidad que vivimos.  
 
Por eso nuestro Gobierno tomó decisiones desde el primer día. Ya hemos implementado medidas de contención, de eficiencia del gasto, y eso nos ha permitido ahorrar de alguna manera 1.3 billones de pesos. Eso no es un recorte que vaya a ir en desmedro de las personas más necesitadas. Es ordenar la casa, es ordenar la cuenta pública. ¿Para qué? Para que la situación no empeore más, porque sólo podría empeorar si seguimos igual.
 
Nosotros estamos cumpliendo con nuestros compromisos de campaña, de hacer un ajuste fiscal profundo, sin tocar los beneficios sociales. Vuelvo a insistir en esto, no vamos a tocar los beneficios sociales, para que nadie se pierda. Pero tenemos que ajustar lo que podamos ajustar, y tenemos que priorizar las inversiones en seguridad, que es lo que hemos señalado. Tenemos que priorizar las inversiones en educación y en salud, siempre con el sentido de responsabilidad, pensando en las futuras generaciones.
 
Esas acciones que estamos tomando hoy día, como señalé, tienen que ser medibles, y eso nos va a permitir recuperar el rumbo del equilibrio necesario en las finanzas públicas. Sin orden no hay avance, sin orden no hay más trabajo. Habrá presiones, sí, habrá ruido, ¿qué quieren que les diga? He escuchado muchas discusiones. Habrá días duros, sí, pero son necesarios, y nosotros en eso no nos vamos a desviar del camino.
 
El dilema entre la popularidad y la responsabilidad, nosotros ya lo resolvimos. Ese dilema nosotros lo resolvimos hacia la responsabilidad. Optamos por la responsabilidad porque la popularidad pasa, pero las consecuencias de un mal Gobierno las pagan durante años, niños y familias chilenas, y las pagan los más vulnerables. Tenemos que ordenar las finanzas públicas, tenemos que ordenar el gasto público, sino los recursos no van a alcanzar. Nuestros hijos, nuestros nietos se van a encontrar con un país en muy mal estado, y no vamos a tener cómo salir de ahí.
 
Hoy día tenemos todas las oportunidades para salir, pero esto no va a ser rápido, va a tener dificultades, sí, va a haber dolor. Aquí no se pueden prometer milagros. Estamos haciendo todo lo que podemos, estamos haciendo todo para ordenar las cuentas públicas, estamos ordenando paso a paso todo lo que hemos visto.
 
Vamos a devolver la credibilidad en las cifras fiscales en Chile, vamos a poner el crecimiento económico en el centro, porque un país que vuelve a crecer es un país que tendrá los recursos necesarios para cuidar a sus ciudadanos, y generar así algo tan anhelado hoy día, que es el pleno empleo. La mejor política pública, ya lo dijo anteriormente un presidente, es el pleno empleo. En eso tenemos que hacer hincapié.
 
Hasta hace pocos años atrás, hasta hace pocas décadas atrás, Chile crecía por sobre el 5% como nación. ¿Y con eso qué había? Más empleo. Nosotros llegamos a cifras de desempleo increíbles, pero hoy día estamos estancados, y ese estancamiento no hace el mismo ruido que hace una catástrofe, no saca titulares en los diarios cuando parte. No es lo mismo un terremoto que este cataclismo de desempleo al cual estamos hoy día sometidos.
 
Son más de 940 mil chilenos y chilenas que hoy día buscan trabajo y no lo encuentran. Es una de cada 4 personas que trabaja en la informalidad sin un contrato, sin una red que lo sostenga. Es una mujer joven que puede postular a 20 trabajos y no recibe ni una sola respuesta de esos currículum que presentó. Son 40 meses de desempleo sobre el 8%. Eso no tiene una solución rápida, pero es la herencia que más duele. Por lejos, es lo que más afecta hoy día a las familias.
 
Esto no solo se mide en una planilla, porque puede haber números, pero esto hay que medirlo en la angustia de las personas. En esas sobremesas, en las familias, donde no se conversa, hay silencio, y en muchas noches sin dormir, de padres angustiados por no saber qué decirle a sus hijos.
 
El crecimiento, a diferencia de lo que han planteado algunos, sí importa, importa y mucho. Porque las familias, cuando hay crecimiento, tienen oportunidades de salir adelante, porque encuentran empleo. Si ustedes miran la baja en la tasa de inversión en Chile y el alza en el tema del desempleo, queda muy claro qué es lo que está pasando. Hay más desempleo cuando no hay inversión.
 
¿Importa que el Estado recaude más? Sí, hay dos fórmulas, una es subir los impuestos, otra es bajar los impuestos y tener más inversión. Nosotros está claro por la cual vamos. ¿Eso va a generar debate? Sí. Pero no hay mejor política pública que crecer. Eso permite recaudar más y aumentar los beneficios sociales en el tiempo de manera permanente y sólida.
 
Aquí también nos importan las pymes. Todos hemos tenido encuentros con las pymes, no estamos pensando solamente en los grandes inversionistas, estamos pensando en los emprendedores, aquellos que están esperando un progreso del país para desarrollarse. Las pymes también requieren el progreso del país, porque ¿a quién le venden las pymes? Les venden a los grandes también.
 
Y el crecimiento también importa cuando vemos la historia de Chile, porque la superación de la pobreza se explica en un 70% en Chile por el crecimiento. Eso es un dato real, verificable, y que es enseñado en las distintas academias a nivel mundial. El expresidente Jorge Alessandri lo dijo con claridad, y el tiempo no ha modificado sus dichos: “Sin una economía próspera resultará vana la más avanzada legislación social”.
 
De eso nos podemos percatar. Hemos avanzado en muchas legislaciones sociales, pero si no hay crecimiento, si no hay riqueza, solo administramos pobreza, y eso es algo que tiene que cambiar. Esa, como les digo, es la ley más simple, pero muchas veces la más olvidada.
 
Hay un dato que golpea especialmente el desempleo, es el dato de las mujeres. Es impresionante ver que a nivel de mujeres el desempleo llega al 10,5% y el de las mujeres jóvenes está por sobre el 25% de las mujeres que buscan trabajo y no lo encuentran. Eso tiene que cambiar. Ningún país puede resistir esta situación, y nosotros tenemos que avanzar en cómo generamos más empleo.
 
Como lo señalé, el expresidente Piñera lo dijo, y lo resumió en una frase que vale la pena. Le damos un aplauso también al expresidente Piñera (Q.E.P.D.) Él lo dijo: “No hay mejor política social que el pleno empleo”. Y tenía toda la razón, un empleo no es solamente un sueldo, un empleo es dignidad para la persona. Es la posibilidad de mirar a sus hijos a los ojos y decirles que, en esa casa, no tendrán necesidades, tendrán lo necesario para salir adelante. Es la base sobre la cual una familia construye su futuro.
 
Devolverle el empleo a Chile no es una meta económica, es una obligación profundamente humana. El empleo se crea cuando hay un país que vuelve a crecer, cuando vuelve a haber confianza, cuando emprender deja de ser un castigo, cuando vuelve a ser una oportunidad.
 
El Proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social que hemos presentado a este Honorable Congreso, ataca precisamente las causas de esta emergencia económica, laboral y fiscal. Es una respuesta concreta a una urgencia real, una urgencia que nos plantean día a día los miles de ciudadanos a lo largo de Chile, los miles de pymes que están esperando poder volver a desplegarse, como lo pudieron hacer durante años. Es una urgencia que estoy seguro que también a ustedes les plantean miles de chilenos cuando ustedes, parlamentarios y alcaldes también, recorren sus barrios, sus distritos, sus regiones.
 
Aprobar el Proyecto de Reconstrucción es indispensable para volver a crecer. Siempre pensando en generar más empleos, que es lo que más necesitan los chilenos. Yo les aseguro que cuando ustedes salen a la calle, lo que la gente les pide es seguridad y trabajo. No hay trabajo sin inversión, no hay trabajo sin crecimiento. El crecimiento no es un fin en sí mismo, es un medio para que haya más trabajo, más emprendimiento, mejor salud y mejor educación.
 
Hace 12 años se planteó un cambio, y se dijo que, primero, había que recaudar para después crecer. La evidencia al día de hoy, en los datos concretos, lo que nos toca vivir hoy día en niveles de desempleo, en nivel de crecimiento, nos dice que esa secuencia no funcionó. Recaudar y después gastar. Lo dije al inicio, las cifras fiscales no mienten, los números oficiales no mienten.
 
Aquí no compite la derecha con la izquierda. Puedo mirar a parlamentarios de derecha y puedo mirar a diputados de izquierda. Aquí no compite la izquierda con la derecha, compite Chile contra el estancamiento, y ese partido lo tenemos que ganar, pero lo tenemos que ganar rápido. Cada día que pasa sin mayor crecimiento, sin mayor inversión, es un día más sin trabajo para un chileno. Eso es lo que hoy día está pasando.
 
Aquí es importante destacar que Chile tiene que volver a crecer al 4%, llevamos décadas, llevamos muchos años creciendo al 2%, y la economía tiene que activarse. ¿Cómo activamos la economía? ¿Cómo aumentamos el empleo? Sí el empleo hoy día está en cifras que no habíamos visto nunca. Al menos nuestra meta es terminar el período cerca del 6% de desempleo. Hoy día estamos sobre el 8% de desempleo. Para eso tenemos que generar 300 mil empleos nuevos, mínimo. ¿Cómo lo hacemos?
 
Ahí está la obligación de los parlamentarios, de los senadores, que en estos días van a tener un arduo trabajo. Así que los invito a reflexionar y ponerle urgencia a esta decisión, más allá de cómo voten, pero tenemos que enfrentar este tema de frente, con rapidez y sentido de urgencia.
 
Hoy día también queremos fortalecer el agro chileno, y ahí un saludo al ministro. Porque hay situaciones complejas, me lo plantearon varios parlamentarios de la crisis hídrica que vivimos en el norte. Sin agua no hay desarrollo agrícola, sin agua no tenemos posibilidad de crecer. Tenemos que fortalecer el trabajo agrícola, y uno de los pilares estratégicos para el desarrollo de la agricultura nacional es impulsando una inversión histórica en riego y en seguridad hídrica, apoyando la agricultura familiar campesina, y ampliando el acceso a los productos que podemos obtener del mercado internacional, que nosotros podemos promover también, innovando y enviando a otros países.
 
Pero en eso hoy día hay una fuerza de tarea también, como dijo el ministro de Agricultura, trabajando para enfrentar esta crisis hídrica que atraviesa hoy día nuestra nación.
 
Al mismo tiempo, queremos avanzar en el fortalecimiento de la gestión forestal, en la prevención de incendios y en la protección de nuestros recursos naturales, con el objeto de asegurar un agro más competitivo, moderno y preparado para los desafíos del futuro.
 
Queremos y quiero detenerme aquí ahora para hablar de un tema que fue y es complejo, como fue el alza en el precio de los combustibles. Sé que golpeó fuerte, sí, golpeó fuerte, y no lo minimizo, y no lo voy a minimizar. Reconozco que no siempre hemos logrado explicar a tiempo ni con la cercanía que se requería las decisiones que tuvimos que tomar.
 
Por eso, en esta oportunidad quiero agradecerle a la ciudadanía por la responsabilidad que han tenido a la hora de enfrentar las decisiones difíciles, que por el bien de Chile hemos tenido que adoptar. En otros países quizá esto habría generado un estallido. Por eso agradezco tanto la responsabilidad con la cual nuestros compatriotas, más allá de las diferencias políticas que podamos tener, asumieron esta situación grave.
 
Hoy, a la luz de cómo se han ido desarrollando los hechos en la guerra de Medio Oriente, y las nuevas revelaciones de nuestra situación fiscal, se ratifica que lo que hicimos fue lo correcto. Hoy día estamos mejor preparados para afrontar las incertidumbres del futuro. Si no hubiésemos hecho esto, hoy día no podríamos pensar en aliviar de alguna manera la dura vida que enfrentan muchos de nuestros compatriotas.
 
Para aliviar eso, cuando adoptamos esa medida dura, también adoptamos el Plan Chile Sale Adelante, que contempló el congelamiento de las tarifas de transporte públi

europapress