El conocimiento sobre los beneficios de la lactancia materna exclusiva favorece su práctica, según un estudio

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Las madres que conocen los beneficios que tiene la lactancia materna para ella y para su bebé tienen más probabilidad de practicar la lactancia materna exclusiva, según destaca una investigación liderada por un equipo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), realizada desde la Escuela Nacional de Sanidad y el Centro Nacional de Medicina Tropical.



El estudio, publicado en 'International Breastfeeding Journal', identifica factores facilitadores y dificultadores para la lactancia materna exclusiva (LME) a partir del seguimiento, desde el inicio del embarazo y durante seis meses tras el parto, a 83 madres y a sus recién nacidos.



Desde el ISCIII han destacado que la lactancia materna exclusiva es una de las intervenciones de salud pública más costo-efectivas. Por un lado, reduce el riesgo de infecciones durante la infancia, favorece el adecuado desarrollo del bebé y contribuye a la salud materna al disminuir la probabilidad de padecer cáncer de mama y de ovario, así como la incidencia de enfermedades cardiovasculares.



Además, disminuye los costes sanitarios y no genera un impacto negativo en el medio ambiente, ya que se trata de una forma de alimentación natural y sostenible, a diferencia de la producción de leche de fórmula.



A partir de evaluaciones realizadas a los 15 días, al mes, a los cuatro y a los seis meses tras el parto, el estudio recoge que los principales factores que pueden inhibir el inicio y continuidad de la LME son el uso del chupete desde los primeros días de vida, la presencia de dolor en el pezón durante las primeras semanas, la percepción materna de no producir suficiente leche y la existencia de antecedentes ginecológicos como el síndrome de ovario poliquístico o la infección por el virus del papiloma humano.



Asimismo, señala que dar a luz en un hospital privado sin acreditación de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) también puede ser un factor que frene la práctica de la lactancia materna exclusiva.



FACTORES PROTECTORES


Entre los factores protectores, el estudio pone en valor el conocimiento previo de la madre sobre los beneficios de la lactancia materna, así como tener nacionalidad extranjera, especialmente en mujeres procedentes de Latinoamérica, en quienes se mantienen tradiciones y patrones socioculturales más favorables a esta práctica.



Según han explicado las autoras de la investigación, este hecho podría estar relacionado con una mayor valoración de sus beneficios, el apoyo del entorno familiar y social y, en el contexto del país de destino, con el acceso a los servicios sanitarios y a recursos de apoyo comunitario. El proceso de aculturación, entendido como la adaptación progresiva a las prácticas y recomendaciones del nuevo entorno, puede contribuir a reforzar estas conductas y favorecer el mantenimiento de la LME durante los primeros seis meses de vida.



Las investigadoras han abogado por desarrollar políticas públicas y sanitarias que promuevan la lactancia materna exclusiva, en línea con el objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que, en el año 2030, al menos el 60 por ciento de los lactantes reciba LME hasta los seis meses de vida.



En la actualidad, la tasa mundial se sitúa en torno al 48 por ciento, sin datos globales consolidados para Europa. En España, según la última Encuesta de Salud de 2023, la prevalencia de LME a los seis meses alcanza aproximadamente el 47 por ciento, lo que representa el valor más alto registrado hasta la fecha y un incremento de ocho puntos porcentuales respecto a 2017.



El estudio destaca la importancia de que las profesionales sanitarias cuenten con una adecuada formación y actualización en lactancia materna, así como garantizar que las madres reciban información y educación durante el embarazo, por ejemplo, a través de la educación prenatal, especialmente en relación con la técnica de lactancia, la resolución de dificultades y sus beneficios.



También defiende la implementación de prácticas hospitalarias basadas en la evidencia, como el contacto piel con piel inmediato, el alojamiento conjunto y el inicio precoz de la LME, junto con experiencias posnatales tempranas como el apoyo profesional en los primeros días, que considera que pueden contribuir a prevenir y abordar dificultades frecuentes como el dolor durante la lactancia o la percepción materna de una producción insuficiente de leche.



Este trabajo forma parte de una tesis doctoral sobre los determinantes de la lactancia materna exclusiva, realizada por la doctoranda Seila Llorente-Pulido y dirigida por las investigadoras del ISCIII Laura Otero García, científica titular en la Escuela Nacional de Sanidad, y Estefanía Custodio Cerezales, científica titular en el Centro Nacional de Medicina Tropical, que también forman parte del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII).




europapress