MADRID 20 May. (EUROPA PRESS) -
El presidente de Taiwán, Lai Ching Te, ha asegurado este miércoles que el futuro de la isla, a la que China considera una provincia más bajo su soberanía, "no será decidido por fuerzas externas" ni se verá "condicionado por el miedo o la división", unas palabras que llegan ante el aumento de la tensión con Pekín.
Así se ha expresado con motivo del segundo aniversario de su llegada al cargo, en un discurso desde el palacio presidencial en el que ha destacado que la democracia en Taiwán se basa en "sacrificios" y "la dedicación de muchas generaciones", por lo que ha instado a los partidos taiwaneses a mostrar "unidad" a la hora de hacer frente a "amenazas".
"El futuro de Taiwán no debe ser determinado por fuerzas externas ni secuestrado por el miedo, la división o los beneficios a corto plazo. El futuro de Taiwán debe ser decidido colectivamente por sus 23 millones de habitantes", ha recalcado, al tiempo que ha hecho hincapié en la importancia de "defender los intereses nacionales".
En este sentido, ha vuelto a incidir en que la isla está "dispuesta a dialogar con China en condiciones de paridad y dignidad", pero ha rechazado los "intentos de unificación disfrazados de intentos de establecer la paz", según informaciones recogidas por la agencia de noticias CNA.
Lai ha manifestado, además, la propuesta de nuevos cuantías presupuestarias para financiar sistemas de armamento estadounidenses, una medida que actualmente está siendo estudiada por el Parlamento. "Debemos convertirnos en un país capaz de protegerse a sí mismo y de defender la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán", ha añadido.
"Este es mi compromiso con el pueblo taiwanés, y Taiwán debe demostrar esta determinación ante la comunidad internacional", ha sostenido, en relación con un territorio que la mayoría de residentes considera una nación soberana.
Sin embargo, muchos también prefieren mantener el 'statu quo' de las relaciones a ambos lados del estrecho de Taiwán, lo que implica dejar de lado la reunificación y renunciar a la declaración formal de independencia.
Pekín, por su parte, ha manifestado abiertamente su rechazo a Lai y a las "fuerzas secesionistas", a las que describe como "agitadoras" y a las que acusan de poner en peligro la estabilidad en la zona.
Los vínculos entre China y Taiwán se rompieron en 1949, después de que las fuerzas del partido nacionalista Kuomintang sufrieran una derrota en la guerra civil contra el Partido Comunista y se trasladaran al archipiélago. Las relaciones se restablecieron solo a nivel empresarial e informal en la década de 1980.
El partido estuvo al frente de Taiwán durante cinco décadas como partido único hasta la llegada de la democracia a la isla y tiene como objetivo prioritario la unificación de la misma bajo la bandera china.