China ofreció síntomas de ralentización en abril, segundo mes de conflicto en Oriente Próximo, cuando la segunda mayor economía mundial registró caídas de la inversión fija y un significativo debilitamiento de la producción industrial y el consumo interno.
Según los datos publicados este lunes por la Oficina Nacional de Estadística, el crecimiento de la producción industrial del gigante asiático se moderó en abril al 4,1% interanual desde el 5,7% de marzo, su menor ritmo de expansión desde julio de 2023.
De su lado, em abril, las ventas minoristas de bienes de consumo aumentaron un 0,2% interanual, el aumento más débil del dato desde diciembre de 2022.
La inversión en activos fijos disminuyó interanualmente y la inversión en industrias de alta tecnología creció rápidamente.
Asimismo, en los primeros cuatro meses del año, la inversión en activos fijos disminuyó un 1,6% respecto del mismo periodo del año anterior.
"La decepcionante actividad económica de abril sugiere que el crecimiento se desacelerará en el segundo trimestre", ha advertido Lynn Song, economista jefe para China de ING, para quien el deterioro en los datos de abril pone de manifiesto los riesgos a la baja y debería interpretarse como una señal de alerta de que podrían ser necesarios estímulos adicionales para estabilizar la economía interna.