Señor Director:
Irlanda, el “Tigre Celta”, pasó de ser uno de los países más pobres de Europa a un modelo de prosperidad gracias a su régimen fiscal y a sus bajos impuestos corporativos (rango de 12,5% a 15%). Vale la pena entonces observar también sus políticas tributarias locales, como el Local Property Tax (LPT), donde el contribuyente declara el valor de mercado de su propiedad y paga según bandas preestablecidas. Así, una vivienda de hasta 240 mil euros tributa 95 al año, mientras una de un millón paga mil, con posibilidad de que el municipio lo incremente hasta un 15%.
Adaptarlo a Chile sería factible: el SII, juez y parte en avalúos fiscales, mantiene un catastro completo y aplica un "factor de seguridad" del 60% entre valor fiscal y comercial.
El catastro del servicio registra 9,4 millones de inmuebles avaluados en $600 billones, el valor comercial estimado sería entonces de $1000 billones. Con una tasa de 0,26%, ampliando la base y reduciendo la tasa como recomienda la OCDE, se recaudaría lo mismo que hoy, pero se eximiría a todos los adultos mayores y las contribuciones de inmuebles afectos bajarían entre 20% y 40%, incorporando además aquellos bienes raíces que generan renta a sus dueños y hoy están exentos, como los DFL2 destinados a arriendo o segundas viviendas costeras.
Por ejemplo: los departamentos en Concón frente al mar que originalmente fueron viviendas sociales para pescadores tienen un avalúo fiscal de $59 millones no pagan contribuciones, pero se transan hoy en mas de $130 millones como segunda vivienda, pagarían $63.000 trimestrales, igualmente un bungalow en la Villa Frei de Ñuñoa, avaluado en $120 millones, reduciría su cuota de $160.000 a $120.000.
No son fórmulas mágicas, sino medidas compensatorias inspiradas en modelos exitosos que podemos adaptar para rescatar lo mejor de ellos.
Demetrio V. Benito O.
Asesor. Comisión de contribuciones.
Asociación de Municipalidades de Chile. AMUCH.