Sandra Alcina De Fortoul Académica Facultad de Administración y Negocios Universidad Autónoma de Chile

​Vivir en UF

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Señor director:

Durante años, la UF fue presentada como una herramienta técnica para proteger el valor del dinero frente a la inflación. Sin embargo, para miles de familias chilenas, dejó hace tiempo de ser un indicador financiero neutral. Hoy, la UF se siente como una barrera social silenciosa que encarece la vida mes a mes.


Con una UF bordeando los $40.000, los créditos hipotecarios, arriendos, planes de salud, colegiaturas y múltiples servicios reajustables se han transformado en una carga cada vez más difícil de sostener. El problema no es solo económico; también es emocional. Muchas personas trabajan, cumplen horarios extensos y aun así viven con la sensación constante de no alcanzar nunca estabilidad.


La clase media chilena parece atrapada entre salarios que avanzan lentamente y costos que aumentan de manera automática. Mientras la UF continúa creciendo, también se profundizan fenómenos como el agotamiento financiero, la incertidumbre y la frustración cotidiana, afectando incluso las expectativas de movilidad social y bienestar.


Quizás llegó el momento de abrir una discusión más amplia sobre los efectos que este mecanismo tiene hoy en la vida cotidiana de las personas y sobre cómo avanzar hacia un mayor equilibrio entre estabilidad económica y calidad de vida para los hogares.


Sandra Alcina De Fortoul

Académica Facultad de Administración y Negocios

Universidad Autónoma de Chile

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