MADRID, 12 (EUROPA PRESS)
La Comisión de Salud Pública ha establecido el 10 de mayo de 2026 como el "día cero" para el inicio oficial de la cuarentena, coincidiendo con el comienzo del aislamiento en habitaciones individuales de las personas evacuadas del buque 'MV Hondius', por lo que, previsiblemente, se prolongará hasta el 21 de junio.
De este modo, la fecha coincide con la posición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que había fijado el 10 de mayo como inicio del periodo de cuarentena por hantavirus.
Esta decisión de la Comisión de Sanidad Pública se ha aprobado este martes en la actualización del protocolo de manejo de personas en seguimiento en España en relación con el brote de hantavirus Andes asociado al crucero 'MV Hondius'.
Además, el protocolo actualiza la definición de contacto para extremar la vigilancia. Así, se considera contacto a cualquier persona que haya estado en el barco entre el 1 de abril y el 10 de mayo, o que haya tenido relación con un caso confirmado durante su periodo de transmisibilidad, el cual se inicia oficialmente dos días antes de la aparición de los primeros síntomas o de una PCR positiva en casos asintomáticos.
Bajo este criterio, se incluye a quienes compartan habitación o baño, parejas sexuales, contactos físicos directos y pasajeros de avión situados en la misma fila o en las dos adyacentes en vuelos de larga duración de un caso confirmado por laboratorio.
El protocolo introduce una gestión diferenciada de los contactos, determinando que únicamente las personas evacuadas del crucero deberán realizar su cuarentena obligatoria en habitaciones individuales del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid. Para cualquier otro contacto que se detecte fuera de este grupo, las autoridades sanitarias realizarán una valoración individualizada de su situación, permitiendo que la cuarentena se realice en otros espacios habilitados para el aislamiento y seguimiento sanitario.
Según el protocolo, todos los contactos identificados, con independencia del lugar en el que realicen la cuarentena, estarán sometidos a una vigilancia sanitaria reforzada durante los primeros 28 días, periodo considerado de mayor probabilidad para la aparición de síntomas compatibles con la enfermedad. Durante este intervalo se realizará una prueba de PCR cada siete días, cuyos resultados solo se considerarán concluyentes tras la confirmación oficial del Centro Nacional de Microbiología. Esta medida se complementará con vigilancia activa supervisada, incluyendo el control de temperatura corporal dos veces al día y el seguimiento de posibles síntomas como fiebre, disnea o mialgias.
Para favorecer el bienestar de las personas en cuarentena, el protocolo permite flexibilizar las condiciones de internamiento tras la primera semana. Si la PCR realizada el día 7 resulta negativa, las personas aisladas en el entorno hospitalario podrán recibir visitas externas utilizando el equipo de protección individual adecuado y realizar salidas supervisadas de sus habitaciones por las zonas comunes de la planta, manteniendo en todo momento el uso obligatorio de mascarilla FFP2.
En caso de que alguna de las personas en seguimiento desarrolle síntomas compatibles con la enfermedad -como fiebre, tos, disnea, mialgias, vómitos o diarrea- será considerada caso probable y trasladada a una habitación de aislamiento con presión negativa para la realización de pruebas diagnósticas específicas. Ante estos supuestos, se activará además el preaviso a la red de Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) para garantizar una respuesta inmediata en caso de confirmación diagnóstica.
En cuanto al manejo de los casos confirmados tras una prueba de laboratorio positiva, el protocolo estipula su ingreso en una Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN). El tiempo de permanencia en esta unidad especializada dependerá de la situación del paciente: aquellas personas que presenten síntomas permanecerán ingresadas hasta su total recuperación clínica, mientras que los casos asintomáticos deberán mantener el aislamiento hasta la obtención de una prueba negativa.
El protocolo será reevaluado, como tarde, transcurridos 28 días, para adaptar las medidas a la evolución epidemiológica y al conocimiento científico disponible.