Sr. Director,
Luego de que un grupo de alcaldes llegó a La Moneda con un ataúd, alegando la “muerte de la salud pública”, cabe preguntarse dónde estaban estos jefes comunales cuando, durante años, administraron los consultorios sin cuestionamientos.
Es curioso que ahora, cuando son oposición, descubran la emergencia. Los datos, en tanto, hablan por sí solos: el Gobierno identificó a más de 33.700 pacientes con cáncer que llevaban años en listas de espera; resolvió más de 22 mil atenciones oncológicas —que van desde consultas médicas y biopsias hasta cirugías—; ejecutó 2.800 intervenciones e invirtió $ 154 mil millones en reducir garantías retrasadas. El 85% de eso ocurrió en hospitales públicos.
Nadie niega que los recortes merecen análisis, pero hay una diferencia enorme entre llegar con propuestas técnicas y marchar con un ataúd para las cámaras. Lo primero es gestión pública. Lo segundo es show.
Aldo Manuel Herrera
Instituto Libertad