MADRID, 4 (EUROPA PRESS)
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Médicos Sin Fronteras (MSF) han advertido este lunes de que la violencia contra instalaciones médicas, transporte y personal sanitario persiste y, en muchos contextos, "se ha intensificado" una década después de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que instaba a garantizar su protección.
"La situación es aún peor que hace 10 años", han alertado las tres organizaciones en un comunicado en el que aseveran que los ataques contra personal médico y pacientes, que resultan en muertes y lesiones, "no son un fracaso de la ley, sino una falta de voluntad política" y, en esta línea, instan a los líderes mundiales a actuar para acabar con esta violencia.
La OMS, MSF y Cruz Roja explican que sus equipos presencian, cada día, en primera línea de conflicto, las "catastróficas consecuencias" de la vulneración de la atención médica, con hospitales que quedan reducidos a escombros, ambulancias retrasadas, personal atrapado en ataques y pacientes que mueren por heridas que podrían haberse tratado.
"Cuando los hospitales y quienes brindan atención médica son atacados, nos enfrentamos no solo a una crisis humanitaria, sino a una crisis de humanidad", han señalado apuntando que "la atención sanitaria jamás debe ser una víctima de la guerra" y destacando que los equipos del CICR, la OMS y MSF "están preparados" para apoyar a los países en la implementación de medidas que ayuden a "prevenir otra década de deterioro de las normas y violencia injustificable".
En concreto, las tres organizaciones han urgido a los países a traducir los compromisos existentes en acciones concretas para implementar la Resolución 2286 y promover activamente los esfuerzos positivos, incluido el resultado del grupo de trabajo de la iniciativa mundial sobre derecho internacional humanitario sobre cómo lograr una protección significativa para los hospitales.
También han llamado a integrar la protección de la atención sanitaria en la doctrina, las reglas de enfrentamiento y las directrices operacionales de las fuerzas armadas y de seguridad para dar poner en práctica las obligaciones del derecho internacional humanitario.
En paralelo, han instado a revisar, promulgar y fortalecer las leyes nacionales para proteger la atención médica en conflictos armados; asignar recursos financieros, técnicos y operativos suficientes para este objetivo; y utilizar todos los medios disponibles para influir en las demás partes en conflicto para que cumplan con sus obligaciones de proteger la atención médica.
Asimismo, han demandado realizar investigaciones rápidas, transparentes e imparciales sobre los ataques contra la atención sanitaria y ofrecer apoyo para garantizar la rendición de cuentas de conformidad con los marcos jurídicos aplicables; así como informar periódicamente y con transparencia sobre la aplicación de la Resolución 2286, incluyendo los avances, los desafíos, las buenas prácticas y las lecciones aprendidas para apoyar su plena implementación.