Un tema mayormente ético

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Luis Riveros ok

La situación en que ha quedado la caja fiscal, esto es los recursos disponibles del sector público, va mucho más allá de un hecho anecdótico, especialmente considerando la difícil situación que genera para los gastos programados y las necesidades emergentes. El superávit fiscal se mide al término de un año calendario (esto es, al 31 de diciembre de cada año) y constituye un monto de recursos para enfrentar gastos no programados (debido, por ejemplo, a catástrofes) y se constituye en un indicador de la vulnerabilidad financiera del Estado. El monto de US$ 46 millones que existió al 31 de diciembre de 2025 da cuenta de una severa estrechez fiscal que contrasta con las cifras del mismo indicador a la misma fecha de los años 2024 y 2023 (US$ 419,3 y US$ 525,9 millones respectivamente pero más aún con el promedio de los años 2014 a 2022, de más de US$3,500 millones. Esta estrechez fiscal está en línea con el sustantivo déficit 2025 equivalente a 2,8% del PIB (aproximadamente unos US$9500 Millones).


Esto es lo que debe trasmitirse a la ciudadanía: el gobierno ha heredado un problema fiscal de marca mayor, que debe obligar a un recorte de gastos bastante significativo. En efecto gran parte del problema se debe a una sobreestimación de los ingresos, como bien lo señalo el Consejo Fiscal Autónomo, que obliga a considerar un significativo ajuste del gasto. Problema delicado, porque el nuevo gobierno comprometió medidas que, a la vez, significarían una disminución de los ingresos. Es decir, se ha puesto una “bomba de tiempo” que puede hacer explotar el programa económico siendo su detonante el gasto público. El problema se agrava cuando se observa el enorme incremento que está teniendo el precio del petróleo y que encuentra agotado del Fondo de Estabilización consultado al respecto. La situación despliega graves consecuencias: si se intenta financiar por la vía de mayor endeudamiento, esto significaría poner presión a los precios, aumento en la tasa de interés y mayor estricción para la inversión privada, la creación de empleos y, en definitiva, el crecimiento económico. La situación de los precios del petróleo está ya elevando las expectativas de inflación y alterando el programa previsto por el Banco Central en materia monetaria, El camino del ajuste significará disminuir el empleo público y reducir el gasto en lo que se considere menos esencial, sin por supuesto dañar el gasto social en su sentido más amplio. A su vez, el gobierno ha anunciado reducciones de impuestos para estimular la inversión y el crecimiento, lo cual es bien recibido a pesar del importante impacto presupuestario.


Es conveniente aclarar que los déficits y superávits del fisco se miden siempre a fines de diciembre. Los números pueden cambiar mucho si se incluyen transacciones posteriores. Un hogar, por ejemplo, puede tener un déficit al 31 de diciembre, pero producto de un préstamo, puede tener una situación muy distinta en una fecha posterior. Es lo que ocurrió: en enero de 2026 el fisco emitió bonos en euros y dólares por el equivalente a US$ 4.375 millones que es lo que se ha querido mostrar como un abundante superávit del año 2025.Desde luego, hay aquí un tema técnico pero también un tema ético. En lo técnico, hay que comparar “manzanas con manzanas” como corresponde con los resultados anuales. En lo ético es porque desvirtuar la situación real de la caja equivale a un peligroso falseo de resultados.


Prof. Luis A. Riveros

Emérito Universidad de Chile

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