Señor Director:
Las recientes alzas en los combustibles —una de ellas influida por la volatilidad internacional asociada al conflicto en Medio Oriente— pueden ser un factor de preocupación para las empresas que dependen del transporte y la distribución.
En Chile, donde gran parte de la carga se mueve por carretera, las variaciones en el precio de la bencina y el diésel tienen un impacto directo en los costos operativos para pymes y compañías con operaciones intensivas de entrega y despacho.
El uso de tecnología inteligente permite mitigar un escenario de alzas como el actual que influyen directamente en los gastos de funcionamiento. Una logística eficiente y basada en datos permite resiliencia, flexibilidad y la reducción de errores en la cadena de suministro, por ejemplo, en la toma de decisiones para optimizar la planificación de rutas, flotas e inventarios.
Considerando lo anterior, la adopción de tecnología permite que factores críticos ajenos a la gestión interna no comprometan la continuidad operativa, la satisfacción del cliente ni el valor competitivo de las empresas. Sin embargo, ante este escenario, no basta con el esfuerzo individual de las empresas. Se requiere de políticas públicas que incentiven la digitalización del transporte de carga, facilitando el acceso a herramientas tecnológicas que no solo reduzcan costos operativos, sino que también contribuyan a la resiliencia económica del país frente a crisis externas.
Nicolás Kunstmann
Cofundador Drivin