MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) - El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, ha destacado este jueves que continuará sus esfuerzos para intentar normalizar las relaciones con Corea del Norte, a pesar de que Pyongyang ha rechazado por ahora sus llamamientos a un diálogo, al tiempo que ha defendido la necesidad de avanzar para lograr la estabilidad y la paz en la península de Corea.
"Debemos perseguir valores como la paz y la estabilidad", ha dicho durante una reunión en la Presidencia, según ha informado la agencia surcoreana de noticias Yonhap. "Debemos poner fin, de manera decidida, al pasado que avanzaba hacia la confrontación y la guerra", ha manifestado el mandatario.
Así, ha reclamado también "evaluar de manera seria" los enfoques políticos previos a las relaciones con Corea del Norte, argumentando que han servido para elevar las tensiones, incluido si "las amenazas y las humillaciones" contra Pyongyang han contribuido a la paz y han beneficiado de alguna forma "los intereses y la seguridad" de Corea del Sur.
Lee ha hecho hincapié por ello en la necesidad de mantener los esfuerzos para generar una mejora de la percepción política entre ambos países y ha dicho que existe una posibilidad de paz a través del diálogo, así como "la construcción sostenida de la confianza y el entendimiento mutuo".
Las palabras del presidente surcoreano han llegado después de que el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, mostrara su disposición a entenderse con Estados Unidos si estas "respetan la posición" del país asiático y "retira su política hostil" hacia Pyongyang si bien ha redoblado su negativa a un diálogo con Seúl.
Ambos países siguen técnicamente en guerra debido a que la Guerra de Corea (1950-1953) no finalizó con un acuerdo de paz, sino con un armisticio, sin que las partes hayan logrado concretar hasta el momento un pacto para poner fin oficialmente a las hostilidades. En estos momentos no hay negociaciones de alto nivel en marcha.
Durante los meses previos se habían registrado tensiones por las maniobras conjuntas de Corea del Sur y Estados Unidos y los ensayos balísticos por parte de Corea del Norte, que ha argumentado en todo momento que mantiene una postura puramente defensiva ante lo que considera una amenaza por parte de Washington y Seúl.