La presidenta de la Comisión de Endocrinología de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB), Roser Ferrer, ha evidenciado la necesidad de un "abordaje multidisciplinar" de la disfunción tiroidea con la colaboración entre las distintas áreas del laboratorio, como la bioquímica clínica, genética y anatomía patológica.
Además, para "una correcta interpretación de los resultados y para una toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas más precisa, siempre en beneficio del paciente", ha destacado la colaboración con los diferentes servicios clínicos -endocrinología, pediatría, oncología, ginecología.
En el marco de las II Jornadas del Comité Científico de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio, Ferrer ha coordinado el curso 'Avances en el diagnóstico y seguimiento de la disfunción tiroidea' para evitar el sobrediagnóstico y monitorizar la respuesta terapéutica de esta disfuncionalidad.
Estas jornadas, que se han celebrado los días 19 y 20 de febrero en Alicante, han tenido el objetivo de "asegurar una práctica profesional alineada con los avances diagnósticos, metodológicos y tecnológicos más recientes, mejorando la calidad del Laboratorio Clínico y el manejo de los pacientes con patología tiroidea, por medio de una medicina más personalizada".
La glándula tiroides ejerce una "función clave" en la regulación de funciones críticas en muchos de los sistemas del cuerpo humano, incluyendo el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo. La deficiencia (hipotiroidismo) y el exceso (hipertiroidismo) de hormonas tiroideas, por lo tanto, pueden "afectar el equilibrio metabólico y el funcionamiento general del organismo". De hecho, el cáncer de tiroides es el tumor endocrino más frecuente, y supone entre el 1 y el 3 por ciento de todos los cánceres.
DIAGNÓSTICO PRECOZ
El coorganizador del curso y miembro de la Comisión de Oncología de SEMEDLAB, Álvaro González Hernández, ha sostenido que el Laboratorio Clínico "desempeña un rol esencial en el manejo tiroideo" y "ayuda en el diagnóstico funcional con TSH y T4 libre (acompañado o no de T3 libre), hormonas producidas por la tiroides, siguiendo algoritmos que maximizan el rendimiento y evitan una solicitud excesiva de pruebas innecesarias".
En el laboratorio clínico se determinan también autoanticuerpos y se realizan cribados neonatales midiendo la hormona estimulante del tiroides para detectar hipotiroidismo congénito. En el seguimiento del cáncer de tiroides, el Laboratorio Clínico monitoriza la respuesta al tratamiento midiendo la tiroglobulina y los anticuerpos antitiroglobulina, lo que ayuda a tomar decisiones clínicas.
Actualmente, las pruebas de laboratorio permiten detectar alteraciones hormonales más sutiles o poco frecuentes, entre ellas, el síndrome de secreción inadecuada de TSH.
Roser Ferrer ha asegurado que las interferencias analíticas (como la biotina, fármacos, anticuerpos heterófilos, autoanticuerpos o alteraciones en las proteínas transportadoras) pueden "producir resultados falsamente elevados o disminuidos y llevar a errores diagnósticos". Asimismo, para asegurar un diagnóstico rápido, fiable y seguro de la disfunción tiroidea ha remarcado el uso de "métodos analíticos altamente sensibles y específicos y la optimización de los tiempos de respuesta".