La compañía alemana de suministro energético E.On prevé invertir entre 2026 y 2030 alrededor de 48.000 millones de euros, frente a los 43.000 millones para el periodo 2024 a 2028, de los que unos 40.000 millones de euros, el 83% del total, se destinarán al negocio de redes energéticas.
"El enfoque de inversión de E.ON para los próximos años sigue centrado en la expansión, modernización y digitalización de sus redes de distribución", ha indicado la compañía alemana al presentar su nuevo plan de inversión, "suponiendo un marco regulatorio adecuado".
Del total aproximado de 48.000 millones de euros, aproximadamente 40.000 millones se destinarán al negocio de redes de energía, mientras que E.On prevé invertir alrededor de 2.500 millones, principalmente en plataformas digitales, movilidad eléctrica y ofertas flexibles para clientes.
Asimismo, se destinarán alrededor de 5.000 millones de euros a Soluciones de Infraestructura Energética, centrándose en proyectos en las áreas de calefacción urbana, soluciones de descarbonización industrial, infraestructura energética local y almacenamiento en baterías.
"Con el aumento de las inversiones previstas, E.On responde a las crecientes necesidades de infraestructura del sistema energético europeo", ha explicado la alemana.
En este sentido, ha advertido de que la expansión de las energías renovables, los nuevos consumidores industriales y el fuerte aumento de las solicitudes de conexión para almacenamiento en baterías y centros de datos "están incrementando significativamente las exigencias de las redes de distribución".
Al mismo tiempo, ha subrayado que mantener la seguridad del suministro y la resiliencia es cada vez más exigente, tanto por la creciente volatilidad del sistema energético como por un panorama de amenazas más elevado para las infraestructuras críticas.
"Al seguir invirtiendo en la expansión y digitalización de nuestra infraestructura, asumimos la responsabilidad de impulsar la transición energética", ha comentado Leonhard Birnbaum, consejero delegado de la compañía, para quien la demanda "crece a un ritmo nunca visto", por lo que será fundamental que las inversiones generen una "rentabilidad justa" para poder financiarlas de forma sostenible.
En este sentido, E.On prevé un aumento significativo de los beneficios a medio plazo y para 2030 anticipa que el Ebitda ajustado ascienda a unos 13.000 millones de euros, con un beneficio neto ajustado de unos 3.800 millones y un beneficio por acción ajustado de 1,45 euros.
En 2025, la 'utility' germana se anotó un beneficio neto atribuido de 1.734 millones de euros, cifra que representa una caída del 62% respecto del resultado de 2024, cuando las ventas de E.On sumaron 78.704 millones, un 1,8% menos.