Sociedades médicas y pacientes piden opciones terapéuticas más seguras para mejorar la adherencia en vejiga hiperactiva

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Archivo - ClaVHes, Consenso sobre la Mejora del Proceso Asistencial en la Vejiga Hiperactiva desde la Adherencia.

Sociedades médicas y pacientes acaban de publicar el Consenso sobre la Mejora del Proceso Asistencial en la Vejiga Hiperactiva desde la Adherencia (claVHes), donde piden opciones terapéuticas más seguras para mejorar la adherencia en vejiga hiperactiva, así como un seguimiento temprano y estructurado, para detectar problemas de eficacia o tolerancia antes de que el paciente abandone el tratamiento.



El consenso, dado a conocer este lunes, esta firmado por el Grupo OAT y la Asociación Española de Urología (AEU), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Associació per a la Incontinència (ASIA), la Sociedad Española de Directivos de Atención Primaria (SEDAP), la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE) y la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), con la colaboración de los laboratorios Pierre Fabre.



El objetivo es dar solución a la falta de adherencia a los tratamientos, ya que hasta el 85 por ciento de los pacientes abandona el tratamiento durante el primer año. Las principales razones para la interrupción son la falta de eficacia (expectativas de tratamiento incumplidas en los pacientes) y los efectos secundarios.



"El consenso parte de un enfoque claramente multidisciplinar, reconociendo que la vejiga hiperactiva es una patología crónica que con frecuencia convive con otras enfermedades y requiere la participación coordinada de Atención Primaria, Urología, Ginecología, Geriatría, Rehabilitación y Enfermería, entre otros profesionales", ha destacado el doctor José Luis Álvarez-Ossorio, expresidente de la Asociación Española de Urología (AEU).



En este sentido, claVHes propone un modelo asistencial estructurado y bien coordinado en el que Atención Primaria y Urología asuman roles complementarios y definidos. Tal y como asegura Álvarez-Ossorio, este consenso "tiene el potencial de producir un impacto muy relevante en la práctica clínica diaria, porque traslada la evidencia científica a decisiones concretas de organización, prescripción y seguimiento".



Entre otras cosas, ayudará a homogeneizar el manejo clínico, reduciendo la variabilidad y el infradiagnóstico; pone el foco en un aspecto crítico: la adherencia al tratamiento, que actualmente es claramente subóptima. Por otro lado, refuerza la importancia del seguimiento temprano y estructurado, algo clave para detectar problemas de eficacia o tolerancia antes de que el paciente abandone el tratamiento, según este especialista.



Así, Atención Primaria, como puerta de entrada natural al proceso, se encarga de identificar precozmente los síntomas, realizar una anamnesis dirigida, descartar causas orgánicas evidentes, iniciar medidas higiénico-dietéticas y de modificación de conducta, y de valorar el impacto real de la vejiga hiperactiva sobre la calidad de vida del paciente mediante herramientas sencillas como el diario miccional.



Urología, por su parte, debe asumir el liderazgo clínico en los casos complejos o refractarios, cuando existe afectación significativa de la calidad de vida, falta de respuesta al tratamiento inicial, dudas diagnósticas o comorbilidades relevantes, añade el doctor Álvarez-Ossorio. "Su papel no se limita al ajuste farmacológico, sino que incluye la individualización terapéutica, la valoración del riesgo de efectos adversos (especialmente en pacientes mayores y polimedicados) y el acceso a terapias avanzadas cuando están indicadas", afirma.



El consenso subraya que esta coordinación debe basarse en criterios de derivación claros, comunicación bidireccional y seguimiento compartido, evitando duplicidades y retrasos innecesarios. Solo así se puede garantizar un abordaje continuo, eficiente y centrado en el paciente, que es clave para mejorar la adherencia y los resultados en salud.



Ángeles Guzmán, jefa de Servicio de Atención Primaria y Continuidad Asistencial de la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León (SACYL), destaca que impulsar la formación con minipíldoras y sesiones clínicas conjuntas, junto con protocolos consensuados entre Atención Primaria y Hospitalaria, "son elementos clave" para mejorar la coordinación y garantizar la continuidad asistencial.



Desde el punto de vista de los pacientes, este consenso supone un cambio muy importante porque pone orden y sentido a su recorrido por el sistema sanitario. Según señala Àngels Roca, presidenta de la Asociació per a la incontinència (ASIA), "mejora la calidad de vida del paciente porque reduce la incertidumbre, la frustración y la sensación de estar solo".



Mientras que Amaia Casteig, directora del Grupo OAT, destaca la "visión integral y compartida" que aporta este consenso, lo cual permite abordar la adherencia terapéutica de forma estructural, y no como un problema aislado del paciente.



Según explica, el consenso sienta las bases para un seguimiento más proactivo, una mejor comunicación y una toma de decisiones realmente compartida. Esto es clave para reducir el abandono terapéutico, mejorar los resultados en salud y calidad de vida y, al mismo tiempo, optimizar el uso de los recursos sanitarios, contribuyendo a la sostenibilidad del sistema.




europapress