El sistema de guardado de vídeos de los timbres y cámaras Nest de Google demuestra que no todo el contenido en la nube llega a eliminarse definitivamente, sino que puede recuperarse en determinadas ocasiones y bajo un proceso costoso y laborioso, como ha ocurrido con las imágenes relacionadas con el secuestro de la estadounidense Nancy Guthrie, obtenidas por el FBI junto a Google.
Habitualmente los timbres y cámaras para el hogar disponen de un sistema de almacenamiento de recopilación de imágenes que guarda este contenido en la nube, siempre y cuando se disponga de una suscripción al servicio de la empresa en cuestión. Otros modelos, permiten utilizar una tarjeta microSD para guardar la grabación de vídeo.
Sin embargo, las cámaras y timbres de Google Nest, concretamente las Nest Cam Indoor y Outdoor y el timbre Nest Doorbell, disponen de un sistema de almacenamiento de clips de vídeo en la nube sin necesidad de suscripción.
En concreto, permite almacenar vídeos de hasta cinco minutos y guardarlos de forma gratuita en su nube durante tres horas. De hecho, las últimas versiones de estas cámaras Nest, presentadas octubre de este año, cuentan con un historial de videos de eventos aumentado, que ahora se almacena durante hasta seis horas, en lugar de tres.
Precisamente este sistema de historial de vídeos ha ayudado recientemente en la investigación del secuestro de Nancy Guthrie, una mujer estadounidense de 84 años que desapareció de su casa en mitad de la noche del 31 de enero, donde vivía sola.
Se trata de un caso de amplio alcance porque la víctima es la madre de la conocida presentadora del programa matutino The Today Show que se emite en la NBC diariamente. Además, los supuestos secuestradores enviaron una nota de rescate la semana pasada exigiendo millones de dólares en Bitcoin, según han recogido medios como People.
Recientemente, el FBI ha compartido una serie de imágenes recopiladas por el timbre Nest Doorbell que Guthrie tenía instalado en la entrada de su casa, en las que se muestran a los que se presupone que son sus secuestradores. Estas imágenes han pasado a ser el eje central de la investigación, dado que dejan ver a un hombre con el rostro oculto bajo un pasamontañas que trata de tapar la cámara del timbre.
IMÁGENES RECUPERADAS DE LA NUBE A TRAVÉS DE GOOGLE
Para obtener estas imágenes el FBI ha colaborado "estrechamente" con socios del sector privado, en este caso Google, para poder recuperar fotos o grabaciones de vídeo de la casa de la víctima que "pudieran haberse perdido, dañado o quedar inaccesibles debido a diversos factores", como ha explicado el director del FBI, Kash Patel, en una publicación de la red social X.
Se mostrará en la noticia enviada: https://x.com/FBIDirectorKash/status/2021281103454072983?s=20
Se ha de tener en cuenta que el timbre Nest Doorbell fue desconectado durante la noche del secuestro a la 1:47 horas de la madrugada y, al no disponer de un servicio de suscripción de almacenamiento de imágenes para el dispositivo, inicialmente se pensó que las imágenes grabadas de la entrada se habrían perdido.
Aquí es donde entra en juego el almacenamiento de vídeos de los dispositivos de Google que, utilizando "datos residuales localizados en sistemas de 'backend'" ha permitido recuperar estas imágenes del timbre y, con ello, obtener una imagen de los presuntos atacantes.
Al mismo tiempo, recuperar este contenido ha puesto de relieve cómo las imágenes eliminadas pero almacenadas en la nube, no siempre desaparecen y, de hecho, son accesibles si es necesario.
Concretamente, si el timbre no era un Nest Doorbell de última generación, guardaba los clips de vídeo únicamente durante tres horas. Por tanto, en el momento de la investigación, las grabaciones no eran accesibles a través de la cuenta de Google relacionada. Sin embargo, al haber estado disponibles en la nube inicialmente, Google ha podido encontrar los datos residuales relacionados y, con ellos, recuperar las imágenes para compartirlas con el FBI.
¿REALMENTE DESAPARECE EL CONTENIDO ELIMINADO?
Como ha podido conocer The Verge, a través de las explicaciones del analista forense, Nick Barreiro, esto se debe a que, cuando se elimina contenido de un servidor, no se "sobrescribe inmediatamente", sino que dichos datos se ignoran y el espacio queda disponible para ser utilizado en otra ocasión. Sin embargo, si no se almacena ningún dato nuevo encima, la información sigue ahí, aunque se haya borrado.
Es decir, como los datos han sido eliminados, ya no se identifican por el sistema de archivos, que no los puede encontrar. Sin embargo, sí se pueden buscar manualmente para recuperarlos, aunque se trata de un proceso complejo y más teniendo en cuenta la infraestructura tan grande que maneja el gigante tecnológico, como ha apuntado el medio CNN, que ha recogido declaraciones de una fuente del FBI.
Dada la relevancia del caso y lo mediático que está siendo en Estados Unidos, Google aceptó llevar a cabo esta tarea y colaborar con el FBI para poder recuperar estos datos, a pesar de que los investigadores no tenían claro que pudiesen recuperar las imágenes.
Por tanto, se ha confirmado que las imágenes almacenadas en la nube se pueden recuperar a pesar de que hayan sido eliminadas. Eso sí, en determinadas situaciones y bajo un proceso laborioso.