A menos de un mes del término del mandato del Presidente Gabriel Boric, la Comisión Regional de Uso del Borde Costero (CRUBC) de O’Higgins deberá pronunciarse este jueves sobre una solicitud que ha generado creciente inquietud en Puertecillo. La instancia votará la eventual entrega de 1,5 hectáreas del sector sur de la playa al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) por un período de 30 años, con el objetivo de amparar actividades vinculadas a la pesca artesanal bajo la Ley de Caletas.
La solicitud contempla 15.331 metros cuadrados en una zona que históricamente ha sido utilizada tanto para actividades extractivas tradicionales como para el turismo, el baño y la práctica del surf. La sesión extraordinaria está fijada para las 11:00 horas en el salón de APR El Rosario, en la comuna de Litueche. Hasta ahora no existe una decisión adoptada, pero el avance del proceso ha intensificado el debate en la comunidad.
Parte del descontento se concentra en la magnitud del polígono solicitado y en la escala de actividad que actualmente se desarrolla en el sector. De acuerdo con antecedentes expuestos, en Puertecillo la actividad principal ha estado asociada históricamente a la recolección de orilla y extracción de algas, además de faenas pesqueras de baja escala. En el debate local se han mencionado cifras que sitúan el volumen anual de extracción en torno a los 90 kilos, lo que ha llevado a plantear interrogantes sobre la proporcionalidad entre el uso efectivo del espacio y la extensión de más de 15 mil metros cuadrados solicitada para la destinación marítima.
Además, el proceso administrativo avanzó luego de que en mayo de 2025 el Ministerio de Defensa declarara inadmisibles las oposiciones presentadas por la Fundación Puertecillo y más de 200 personas naturales, argumentando que no se acreditaban derechos adquiridos ni perjuicios concretos derivados del eventual otorgamiento de la destinación marítima. Esa resolución permitió que la iniciativa llegara a votación regional.
En el plano ambiental, vecinos y organizaciones advierten que la instalación de infraestructura marítima permanente podría alterar un ecosistema costero frágil, donde convergen dunas, biodiversidad marina y aves costeras. El aumento del tránsito de embarcaciones, el ruido y eventuales obras de apoyo podrían modificar la dinámica natural del sector. También se han planteado riesgos de contaminación asociados a residuos pesqueros, hidrocarburos y manejo de aguas grises si no existe fiscalización estricta. A esto se suma la preocupación porque el proyecto no habría ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental mediante un Estudio de Impacto Ambiental ni se habría sometido a una consulta pública amplia, pese a los criterios establecidos en la Ley 19.300 cuando existen posibles efectos significativos sobre el entorno. La cercanía con el Santuario de la Naturaleza Piedra del Viento y Topocalma refuerza las alertas sobre eventuales impactos indirectos.
El foco deportivo agrega otra dimensión al conflicto. El polígono solicitado coincide con la principal rompiente utilizada para la práctica del surf, disciplina que ha dado identidad a Puertecillo como uno de los destinos más reconocidos del país. Deportistas advierten que intervenciones como rompeolas, escolleras o dragados pueden alterar corrientes y sedimentación, modificando la forma y duración de las olas. La reciente aprobación de la Ley de Protección de Rompientes de Olas, que reconoce estas rompientes como bienes nacionales de uso público que deben resguardarse frente a intervenciones que alteren su comportamiento natural, ha abierto una nueva arista en la discusión. Sectores vinculados al surf sostienen que, considerando esta normativa, correspondería que el Ministerio del Deporte emita un pronunciamiento técnico respecto del proyecto, lo que hasta ahora no ha ocurrido públicamente.
El turismo y la vocación recreativa del balneario son otros puntos en tensión. Durante la última década, Puertecillo se ha consolidado como un destino asociado al turismo sustentable y al uso libre del espacio público. Para parte de la comunidad, destinar una franja significativa del sector solanero a una caleta con infraestructura fija podría alterar el carácter natural y abierto del lugar, impactando la experiencia de visitantes y el desarrollo económico vinculado al surf y al turismo.
La seguridad en el agua es otro elemento que vuelve a instalarse
en la discusión. En 2015, cuando se analizó una concesión en el sector sur de la playa, la autoridad marítima emitió un informe técnico desfavorable, rechazando la iniciativa por problemas de seguridad para los bañistas debido a la operación de embarcaciones en una zona de uso recreativo. Ese antecedente, que quedó registrado en el proceso de ese año, hoy es citado por vecinos como un punto relevante en el análisis actual, considerando que el sector mantiene un uso intensivo para baño y práctica de surf.
Será la votación de este jueves la que determine si se aprueba o no la destinación marítima solicitada. El resultado definirá el futuro uso del sector sur de Playa Puertecillo por los próximos 30 años, en un contexto donde distintos actores han manifestado posiciones divergentes respecto al desarrollo del borde costero en la Región de O’Higgins.