​Envejecimiento de la fuerza laboral en la construcción expone un desafío estructural y una oportunidad tecnológica

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Three men looking aside construction site

En un contexto marcado por la discusión sobre empleabilidad y brecha de talentos, el sector de la construcción enfrenta un desafío estructural que comienza a ser común a distintas economías: el envejecimiento acelerado de su fuerza laboral.


En Chile, un estudio de CIEDESS junto al OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción revela que el 34,6% de los trabajadores del rubro tiene más de 50 años, mientras la participación de jóvenes entre 15 y 29 años cayó a solo 15,4%, poniendo en riesgo el recambio generacional y la continuidad de los oficios.


La tendencia no es exclusiva a nivel local. Según el Observatorio Inmobiliario de España 2025, más del 55% de los trabajadores del rubro tiene más de 45 años, superando en 5,2 puntos porcentuales al promedio del resto de sectores productivos.


Entre 2016 y 2024, los puestos vacantes no cubiertos en el sector se cuadruplicaron, convirtiendo a la construcción en la actividad con mayor dificultad para llenar vacantes, equivalente al 0,5% del total de ocupados. En paralelo, se observa una fuerte caída de los trabajadores menores de 30 años.


Ignacio Vila, gerente general de ICONSTRUYE, señala que “estos datos muestran que el envejecimiento de la fuerza laboral ya no es una proyección futura, es una realidad que está impactando la productividad, los plazos y los costos de los proyectos. Si no se aborda con una mirada estratégica, el déficit de mano de obra calificada se va a profundizar”.


La evidencia internacional sugiere que este fenómeno también puede transformarse en una oportunidad. Un estudio académico reciente sobre empresas chinas evidenció que el envejecimiento poblacional puede aumentar la productividad laboral. Esto se explica, debido a que las organizaciones deben compensar la escasez de mano de obra, realizando una mayor inversión en capital, capacitación, automatización y tecnología.


“Esto refuerza la idea de que la clave es planificar mejor. La experiencia de los trabajadores senior es un activo fundamental, pero debe integrarse a procesos más eficientes, apoyados en tecnología, datos y mejor gestión del conocimiento. Invertir en capital, automatización y capacitación pertinente es la base para sostener la productividad sostenible en un escenario de envejecimiento”, agrega Vila.


Anticiparse al impacto del envejecimiento permitirá no solo mitigar riesgos en productividad y seguridad, sino también construir un sector más resiliente, eficiente y sostenible en el tiempo.


europapress