Sr. Director,
Hoy es clave visibilizar el impacto profundo que el cáncer tiene en niños, niñas, adolescentes y sus familias, no solo en lo físico, sino también en lo emocional, social y económico. La evidencia muestra que entre el 30% y el 50% de los cuidadores debe abandonar su trabajo durante el tratamiento, situación que se agrava en hogares monoparentales y puede extenderse incluso en la etapa de sobrevida.
Chile ha logrado avances relevantes: la sobrevida promedio alcanza el 80,5%, un logro que refleja el esfuerzo del sistema público y la sociedad. Sin embargo, los desafíos son evidentes: integrar a los adolescentes hasta los 18 años en el programa infantil, ampliar el acceso a nuevas tecnologías y tratamientos, abordar los efectos secundarios a lo largo del ciclo vital, incluida la fertilidad y fortalecer la rehabilitación en regiones, entre otros, para asegurar una reinserción educativa y social efectiva.
Avanzar en un enfoque integral y descentralizado no es solo un deber sanitario, sino una inversión social: por cada dólar invertido en un niño con cáncer, se recuperan tres a lo largo de su vida.
Dra. Marcela Zubieta,
Presidenta Fundación Nuestros Hijos