Como parte de su ciclo de charlas bimestrales, SAWA, plataforma integral de incentivos para mejorar la productividad en las empresas, realizó su primer encuentro empresarial 2026: “Cómo diseñar tu programa de incentivos para impactar en 2026”.
El evento realizado en enero de este año, fue encabezado por Sebastián Hevia, founder de SAWA, y estuvo enfocado en entregar herramientas prácticas para estructurar programas de incentivos eficientes para las fuerzas de venta, alineados con los objetivos estratégicos del negocio.
En la jornada participaron cerca de 20 gerentes, subgerentes y jefaturas comerciales y de gestión de personas de empresas de distintos sectores, entre ellas Totto, Grupo Cepas, Maxcerdo, Astara, Soprole, Itaú, Ge2, Universo Toys, Lortech, First Security, Comunidad Feliz, Red Salud, Bozzo Chocolates, Yaneken, CIC y Capel.
Uno de los ejes centrales de la charla fue la necesidad de evitar errores comunes que terminan diluyendo recursos y desmotivando a los equipos, como metas mal calibradas, exceso de objetivos o programas que premian de manera recurrente a los mismos perfiles. “Los incentivos no fallan por falta de presupuesto, sino por diseño. Cuando no hay foco, el impacto se pierde muy rápido”, señaló Hevia.
Durante la jornada se abordó especialmente la importancia de optar por los incentivos correctos cuando se busca acortar la brecha entre los top performers y los rendimientos medios. Sobre este punto, uno de los puntos más altos de la jornada, fue la presentación de cinco casos de éxito donde, a través de SAWA, los segmentos de desempeño medio lograron elevar sus niveles productivos y reducir significativamente la distancia respecto a los vendedores de mejor desempeño.
Según estudios de SAWA y análisis sectoriales compartidos en el encuentro, solo entre un 5% y 10% de los equipos comerciales alcanza un alto desempeño, mientras que otro 5% a 10% se mantiene en niveles bajos. En contraste, cerca del 80% se concentra en un rendimiento medio, segmento donde existe el mayor potencial de mejora en productividad y resultados si se cuenta con los incentivos y estímulos adecuados.
“El gran error de muchas empresas es diseñar programas de incentivos pensando siempre en el 10% que ya rinde bien. El verdadero impacto está en movilizar al 80% que tiene el conocimiento y la experiencia, pero que necesita metas claras, seguimiento constante, y motivación bien diseñada y personalizada para dar el siguiente salto”, aseguró el fundador de SAWA.
En esa línea, se profundizó en el rol de las plataformas tecnológicas de incentivos no monetarios, basadas en premios y experiencias, como una herramienta clave para sostener la motivación y el desempeño en el tiempo, a diferencia de los incentivos exclusivamente monetarios, que suelen percibirse como parte del ingreso y no como un reconocimiento al logro individual por el esfuerzo adicional.
Finalmente, se destacó el uso de la gamificación como una herramienta para involucrar activamente a los equipos, permitiendo que los colaboradores avancen hacia sus metas, acumulen reconocimiento por ventas y sumen puntos canjeables por premios, reforzando la motivación y el compromiso de manera sostenida.
“Cuando los programas de incentivos se diseñan desde el comportamiento humano y no solo desde el premio, se logra un impacto mucho más profundo. La combinación de datos, comunicación personalizada y experiencias motivadoras es clave para activar al rendimiento medio, que concentra el mayor potencial de mejora”, concluyó Hevia.