El jefe de servicio de Neurología del Hospital Blua Sanitas Valdebebas, Ángel Aledo, ha explicado que los signos más habituales de una crisis epiléptica convulsiva o tónico-clónica son la pérdida brusca de conciencia, la rigidez corporal seguida de sacudidas, la posible emisión de sonidos involuntarios, la salivación abundante o la mordedura de la lengua.
Aunque las crisis epilépticas más conocidas con las convulsivas, el experto ha advertido de que existen otros tipos que incluyen episodios de desconexión breve, sensación de 'déjà-vu', mirada fija, confusión repentina o movimientos automáticos y que pueden pasar más desapercibidos y confundirse con un desmayo o síncope u otro problema neurológico, dificultando una reacción adecuada.
La epilepsia, cuyo Día Internacional se conmemora el próximo lunes 9 de febrero, es una enfermedad neurológica crónica que afecta en España a casi 500.000 personas, mientras que cada año se diagnostican unos 20.000 nuevos casos, principalmente en niños y en personas mayores de 65 años. Así lo señala la Sociedad Española de Neurología, que indica que una de cada 10 personas presentará al menos una crisis epiléptica a lo largo de su vida.
En este contexto, Aledo ha puesto en valor la importancia de la información y la educación sanitaria para aminorar el estigma y el miedo que todavía rodean a la epilepsia. "Saber cómo actuar no solo protege a la persona que sufre la crisis, sino que también aporta tranquilidad a sus seres queridos", ha subrayado.
El especialista ha señalado que, después de la crisis, es frecuente que la persona se muestre desorientada, cansada o con dolor muscular, una fase conocida como periodo postcrítico, que dura desde unos minutos a varias horas y que, según ha referido la directora médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, es especialmente relevante en el caso de las personas mayores.
"Las crisis epilépticas en la población mayor implican un mayor riesgo de lesiones, en particular cuando existe fragilidad física o concurren otras patologías. Por ello, resulta fundamental asegurar un espacio seguro y prestar atención a los cambios que puedan aparecer tras el episodio, como desorientación prolongada, caídas o dificultad para recuperar el estado habitual", ha detallado Piqueras, quien ha precisado que, en personas mayores de 65 años, la epilepsia puede ser un síntoma inicial de una enfermedad de Alzheimer.
¿CÓMO ACTUAR ANTE UNA CRISIS EPILÉPTICA?
Los expertos de Sanitas han recomendado seguir una serie de pautas básicas para actuar ante una crisis epiléptica, empezando por retirar objetos cercanos que puedan causar golpes y colocar a la persona, si es posible, en el suelo o en una superficie segura, amortiguando la cabeza con una prenda doblada.
También han señalado que no se deben introducir dedos ni objetos en la boca, puesto que no existe riesgo de que la persona se trague la lengua, pero sí se pueden provocar lesiones. Una vez finalicen la rigidez o las convulsiones, han aconsejado que se coloque a la persona en posición lateral de seguridad a fin de facilitar la respiración y eludir el riesgo de aspiración de saliva o vómitos.
Además, es importante anotar la duración de la crisis, una información útil para los profesionales sanitarios, sobre todo si supera los dos minutos o se repiten varios episodios seguidos. En caso de que se trate de la primera crisis epiléptica, dure más de dos minutos, se produzcan varias seguidas sin recuperación o la persona resulte herida, han subrayado que se debe contactar con los servicios de emergencia.