Menos impuestos, más crecimiento ¿Un cambio de paradigma?

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Es interesante analizar las últimas declaraciones del futuro ministro de Hacienda, señor Jorge Quiroz, y observar cómo ha puesto el foco en el crecimiento del país, identificando con claridad tres ejes para alcanzarlo: mejorar las regulaciones, reducir la carga tributaria y realizar un ajuste fiscal profundo.


Asimismo, ha señalado que el crecimiento no está en el materialismo, sino que “está en las personas, en cómo se organizan nuestras sociedades para aprovechar sus recursos”.


Destaco el talante del futuro ministro, especialmente si se lo compara con el de sus antecesores, quienes concentraron el éxito de sus gestiones en el aumento de la recaudación fiscal como herramienta para impulsar el crecimiento. En la práctica, ello dio la impresión de que el incremento de las arcas fiscales fue el verdadero objetivo, pues los mayores esfuerzos se destinaron a promover reformas tributarias que, en muchos casos, ni siquiera lograron materializarse.


¿Es posible alcanzar el crecimiento económico a través de los tres ejes planteados? La evidencia empírica indica que sí, y existen además sólidos fundamentos teóricos que lo respaldan. En esa línea, el propio señor Quiroz ha señalado que el crecimiento “no se logra con una teoría económica nueva, sino con el respaldo histórico de cómo los países crecen”, dejando en evidencia que su planteamiento se sustenta en la experiencia exitosa de otras economías.


A propósito de ello, me permito formular algunas reflexiones en materia tributaria.


En las últimas décadas hemos sido testigos de diversas reformas tributarias cuyo objetivo ha sido aumentar la recaudación fiscal para financiar políticas públicas orientadas al bienestar social. Sin embargo, muchas de ellas no han cumplido con dicho propósito.


Un ejemplo ilustrativo es la Ley N.º 21.420, promulgada en 2022 en pleno gobierno del difundo presidente Piñera, cuyo objetivo fue eliminar o reducir un conjunto de exenciones tributarias con el fin de incrementar la recaudación y financiar la Pensión Garantizada Universal (PGU). Entre sus modificaciones se encontraba el cambio al artículo 107 de la Ley sobre Impuestos a la Renta, que eliminó el carácter de “ingreso no constitutivo de renta” del mayor valor obtenido en la enajenación de acciones con presencia bursátil, transformándolo en una renta especial afecta a un impuesto único del 10%. Con esta medida se proyectaba recaudar aproximadamente $86.121 millones anuales.


Sin duda, esta modificación afectaba a un mercado particularmente sensible e importante para la economía del país, como es el mercado de capitales, el cual —según la teoría económica— asigna los recursos de manera más eficiente cuando opera sin restricciones, siendo la carga tributaria una de las más relevantes y una rémora por antonomasia.


Observé esta medida con preocupación, pero dicha inquietud fue relativizada por quienes sostenían que el mercado de capitales chileno era lo suficientemente “profundo” como para absorber este tipo de cambios. Conviene recordar que la profundidad de un mercado implica que este es desarrollado y funcional, incluso frente a ciertos obstáculos.


Pues bien, el mercado no evidenció disrupciones significativas, pero no necesariamente por la inocuidad de la mayor carga tributaria, sino porque se mantuvo la exención para los inversionistas institucionales, a quienes se les conservó el carácter de “ingreso no constitutivo de renta”.


Más allá de si la medida afectó o no al mercado de capitales, lo cierto es que su objetivo principal no se cumplió. El impuesto no fue concebido para perjudicar la actividad financiera, sino para aumentar la recaudación. Sin embargo, de acuerdo con cifras oficiales, en 2023 se recaudaron $8.011 millones y en 2024 solo $10.631 millones, lo que representa apenas un 9% y un 12%, respectivamente, de lo originalmente proyectado.


Estos antecedentes permiten afirmar que las políticas económicas no resultan exitosas cuando se basan en el aumento de la carga tributaria como principal motor del crecimiento. La evidencia empírica así lo demuestra.


Resta ahora observar qué ocurre con políticas de signo contrario, como las rebajas de impuestos propuestas por las nuevas autoridades. Ello permitirá evaluar, a la luz de los resultados de los próximos años, si dichas propuestas —sustentadas en la teoría económica y en la experiencia internacional— logran finalmente impulsar el crecimiento que el país necesita.


Prof. G. R. Pinto Perry

Director Programas de Especialización Tributaria

Centro de Investigación y Estudios Tributarios NRC

Universidad de Santiago

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