En noviembre del año pasado Mc Kinsey entregó un estudio que muestra la evolución del mundo corporativo entre 2005 y 2025, y que da fe de la increíble transformación que se ha producido por la llamada revolución industrial 4.0. Las cifras hablan por si solas.
El año 2005, de las diez empresas con mayor capitalización bursátil, 3 eran petroleras (Exxon, BP y Shell, en los puestos 2, 5 y 6 respectivamente), 3 eran bancos (Citi, BoA y HSBC, en los puestos 4,8 y 10 respectivamente) una era industrial (General Electric, en el puesto 1), una tecnológica (Microsoft en el puesto 3), una de retail (Wallmart, en el puesto 7), y una farmacéutica (Johnson and Johnson, en el puesto 9). Entre todas tenían una capitalización bursátil de 2,42 billones de dólares.
Solo una de esas empresas sigue en la lista de las de mayor capitalización bursátil el año 2025 (Microsoft, que sigue ocupando el lugar 3). Y solo hay una empresa no tecnológica en la lista de las diez mayores empresas por capitalización bursátil en 2025: Aramco (puesto 7). Entre los 10 tienen una capitalización bursátil de 26,78 billones de dólares, es decir, más de 10 veces más que en el año 2005. Entre las 9 tecnológicas solo una está relacionada con productos “industriales” del siglo 20 (Tesla, que aparece en el puesto 9). De las demás, 5 se fundaron a fines del siglo 20 pero su gran crecimiento es de este siglo (Apple, Microsoft, Alphabet-Google, Amazon y Broadcom, en los puestos 2,3,4,5 y 6 respectivamente). Dos se fundaron en este siglo: NVIDIA (que es la de mayor capitalización bursátil en el mundo, superando los 5 trillones de dólares) y META (Facebook), que es la número 8. Lo de NVIDIA “da nvidia”: cuando salió ChatGPT su valor bursátil era de 150 mil millones de dólares. En apenas 3 años se ha multiplicado por 33.
¿Por qué les ha ido tan bien? Mc Kinsey identifica 3 razones:
El primero es un cambio significativo en la tecnología o los modelos de negocios que altera la forma en que se desarrollan o diseñan productos y servicios. Los cambios radicales en los modelos de negocio, a menudo impulsados por la tecnología y la innovación, pueden transformar los modelos comerciales y alterar las estructuras del mercado. Por ejemplo, la venta minorista física se transformó en comercio electrónico, y el alquiler de vídeos en streaming por suscripción. De igual manera, la industria de los semiconductores creó un modelo de negocio sin fábrica en las últimas dos décadas, con algunas empresas externalizando la fabricación de microchips físicos para centrarse en el diseño y las ventas. Empresas centradas en el diseño como Nvidia y Qualcomm surgieron junto con especialistas en fabricación como TSMC y fabricantes de equipos como ASML.
El segundo elemento es el tipo de inversiones que los participantes tienen incentivos para realizar, concretamente las inversiones de escalamiento. Estas inversiones tienen dos consecuencias que se complementan mutuamente, ya que el aumento de escala también mejora las capacidades. Estas inversiones aumentan los márgenes y amplían o protegen la cuota de mercado. Esto también se ve en los datos: Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft y TSMC —seis grandes empresas tecnológicas que compiten en sectores como servicios en la nube, software, semiconductores y comercio electrónico— aumentaron colectivamente sus gastos de capital e inversiones en I+D desde 13 000 millones de dólares en 2005 a 503 000 millones de dólares en 2024, con un crecimiento anual del 23 %. Para ponerlo en perspectiva, los aproximadamente 500 000 millones de dólares gastados en un año podrían haber financiado el programa Apolo dos veces (el proyecto original de 13 años de duración).
El tercer elemento —atacar un mercado potencial grande y a menudo de rápido crecimiento— puede ya existir o puede crearse ofreciendo nuevos productos o categorías de servicios que desplacen a los mercados existentes. La apertura de nuevos mercados suele acelerar el crecimiento. Por ejemplo, las empresas del sector emergente de vehículos eléctricos aumentaron su capitalización de mercado en aproximadamente un 50 % de CAGR entre 2005 y 2023, mientras que las empresas automotrices tradicionales experimentaron un crecimiento de un solo dígito durante el mismo período.
El informe de Mc Kinsey no se detiene aquí: identifica 18 áreas o “arenas” como las llama, desde donde prevé que va a venir el siguiente remezón. Pero eso es materia de otra columna. Solo un dato: las 18 “arenas” futuras podrían generar entre 29 y 48 billones de dólares en ingresos, o entre el 18 y el 34 por ciento del crecimiento total del PIB mundial para el año 2040. Y entre 2 y 6 billones de dólares en utilidades. Considerando lo que ya ha acontecido, creo que poner unos pocos dólares en esas arenas tiene buena pinta. A lo peor se pierden unos pocos dólares. A lo mejor se ganan 30 veces más…
Stay tuned…
Alfredo Barriga
Profesor UDP
Autor “Presente Futuro: como la nueva revolución digital cambiará mi vida” (disponible en Amazon)