Cuando el Derecho se cruza con la Política

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Mauricio Maturana

Cuando el Derecho se cruza con la Política. Sin entrar a analizar el fondo, el pasado 13 de enero, el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó su fallo que vino a poner fin a 14 meses de actuar judicial en uno de los juicios más emblemáticos del llamado Estallido Social ocurrido el 2019. En efecto, en términos sucinto dicho fallo declaró la inocencia del ex carabinero, Claudio Crespo, por apremios ilegítimos que causaron la ceguera del ex manifestante Gustavo Gatica el 2019. El tribunal determinó que finalmente no fue posible atribuirle al Sr. Crespo la calidad de autor en la comisión de dicho delito, dado que, a la distancia del disparo y el ángulo de dispersión de los perdigones, no fue posible imputarle dolo en su actuar como tampoco infracción a los protocolos vigentes en 2019 y que, por último, su actuar se habría amparado en la debida “legítima defensa”. De inmediato este fallo despertó la indignación de los partidarios de Gustavo Gatica, la mayoría de ellos, fervientes partidarios de uno de los episodios más violento, triste y lamentable que ha sufrido nuestro país: para algunos, llamado como Estallido Delincuencial por el nivel de barbarie cometido por sus partidarios, para otros, Estallido Social, como una forma de expresión del descontento social en aquel momento. 


Pero más allá de la opinión que cada ciudadano pueda tener respecto de este caso y otros similares, la amenaza al Estado de Derecho se produce, a mi parecer, cuando el descontento de lo resuelto por la justicia se pretende revertir porque no satisface los intereses políticos de un determinado sector. Eso es grave porque lo peor que le puede pasar al Derecho es cuando es contaminado con ideas e intereses de carácter político. Lo políticamente correcto o deseado no necesariamente equivale a lo que en derecho corresponda. 


Entonces es lamentable, a mi parecer, ver como algunos personeros como el destacado abogado constitucionalista Javier Couso, de reconocida trayectoria de izquierda cuestionó el fallo que absolvió a Claudio Crespo, señalando que "a 25 metros de distancia es difícil imaginar la inminencia del peligro" para sostener una legítima defensa. ¡Que fácil resulta ser General después de la batalla! Trivializar un fallo judicial que resuelve un caso cometido en un contexto histórico tan delicado y grave como fue el Estallido Social en nada contribuye a fortalecer el Estado de Derecho. Me imagino que la opinión no sería la misma si quienes opinan de su zona de confort (textos y aulas) les habría tocado estar en los zapatos de quienes tuvieron que participar en tan lamentable espacio histórico. 


Más allá de las diferencias que se pueda tener respecto de este fallo y otros mas que se pronuncien a hechos de similares, lo cierto es que nos demuestra una vez más la crisis valórica por la cual atraviesa nuestro país. La izquierda chilena por varios años nos ha querido convencer de que Orden y Seguridad son igual a represión cuando no es así. Todos tenemos derecho a manifestarnos, ¡qué duda cabe al respecto!, pero otra cosa muy distinta es cuando a raíz de un legítimo acto de manifestación nos vemos envuelto en acto de violencia, destrozo y atentado tanto a las personas, bienes público y privado como a la misma autoridad. 


Lo primero que habría que haber revisado es si esos actos de “manifestación” ocurridos durante el Estallido Social, que incluso algunos periodistas y medios calificaron de “manifestaciones pacíficas”, estaban o no autorizadas por la autoridad. Claro que no. Entonces en cualquier sociedad medianamente organizada y civilizada quien osa a participar en actos de violencia en el espacio público, cono todo lo que ello implica, debe saber y tener conciencia de antemano que puede verse expuesto al uso de la fuerza legítima por parte de la autoridad con tal de imponer el imperio del derecho. Si ello fuese así, muchos juicios como este nos habríamos ahorrado como sociedad. Guardando un símil, no se es mejor padre por dejar que nuestros hijos hagan lo que se les plazca. Los padres que crían entienden que, junto con dar amor, afecto y cariño a sus hijos, de igual forma deben educarlos también con disciplina, respeto y cuidado porque solo de esa manera y no otra estaremos formando mejores personas. Con la autoridad y la ciudadanía pasa exactamente lo mismo. 


Mauricio Maturana C. 

Abogado

europapress