BRUSELAS 13 Ene. (EUROPA PRESS) - La vicepresidenta ejecutiva para la Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha dejado claro este martes que Groenlandia "no está en venta" y señalado que la Unión Europea afronta "tiempos difíciles", aunque ha rechazado cualquier amenaza contra la integridad territorial de la isla.
"Este tipo de amenazas no son aceptables y se basan en cosas que, por supuesto, no son ciertas. Groenlandia no está en venta", ha subrayado Ribera al ser preguntada por la prensa tras los recientes avisos lanzados desde Estados Unidos en relación con tomar el control de la isla ártica, territorio autónomo dependiente de Dinamarca.
Ribera se ha expresado así tras intervenir en el Fórum Europa, donde ha hecho balance del actual momento europeo y ha abordado los principales desafíos regulatorios, así como el impacto del contexto geopolítico en la acción de la Unión.
MOMENTO COMPLEJO PARA LA UE
En este sentido, la vicepresidenta comunitaria ha advertido de que la UE atraviesa un momento especialmente complejo, aunque "Europa crece en tiempos difíciles", ha reconocido antes de alertar de que el proyecto europeo "ha sido señalado como algo a destruir, tanto desde fuera como desde dentro".
No obstante, se ha mostrado convencida de que existe una amplia mayoría de ciudadanos europeos que comprende la importancia de seguir construyendo el proyecto común y de aprender a responder a desafíos que "no estaban en el menú de retos" que tenían previsto afrontar.
Ribera ha querido subrayar también la solidaridad europea con Dinamarca y con los ciudadanos groenlandeses, recordando que la integridad territorial de los Estados es un principio fundamental recogido en la Carta de las Naciones Unidas y en el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial.
CRITICA "LA MORAL INDIVIDUAL COMO ÚNICO LIMITE"
En este sentido, la vicepresidenta comunitaria ha reiterado que no son "buenas noticias" los intentos de justificar este tipo de amenazas apelando a "la moral individual como único límite". Un planteamiento que --recuerda-- ya fue rechazado "en el origen de los Estados modernos, en la construcción de la democracia".
Por ello, ha reclamado no olvidar que "cualquier ciudadano, en cualquier país del mundo, merece estas garantías" para poder seguir construyendo "prosperidad y paz", y ha sostenido que la respuesta europea ante este tipo de presiones no puede limitarse a simples declaraciones, sino que debe servir para reforzar la unidad y las alianzas internacionales basadas en normas.
Durante su participación en el foro, además, ha defendido la política de competencia como una herramienta clave para garantizar el Estado de derecho, la previsibilidad y la igualdad de condiciones en los mercados, y ha subrayado la necesidad de aplicar normas claras y coherentes para evitar abusos de los actores más poderosos, protegiendo tanto a los consumidores como a los operadores económicos más vulnerables.