MADRID 12 Ene. (EUROPA PRESS) - El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, ha descartado este lunes intervenir en las tensiones entre China y Japón, después de asegurar que para Seúl las relaciones con ambos países vecinos son igual de importantes.
"Solo podemos respetarnos mutuamente cuando se trata de asuntos externos a nuestro propio país. Creo que sería mejor que no nos involucremos innecesariamente", ha declarado en una entrevista con la cadena de televisión nipona NHK durante una visita a Japón para una cumbre bilateral.
Lee ha explicado que cuando se reunió la semana pasada con su homólogo chino, Xi Jinping, le ha trasladado esta idea, remarcando que el "respeto mutuo es fundamental" porque su gobierno busca "mantener relaciones armoniosas con los países vecinos en el complejo orden internacional actual".
"Creo que la paz y la estabilidad en el noreste asiático son extremadamente importantes, y que deben abordarse desde una perspectiva a largo plazo, no a corto plazo", ha manifestado el jefe de Estado surcoreano.
Asimismo, ha indicado que Xi le trasladó que tenía una opinión muy negativa sobre la postura de Tokio sobre Taiwán. "Sin embargo, creo que se trata de un problema entre China y Japón, y no algo en lo que debamos involucrarnos a fondo ni intervenir", ha insistido, dudando de que su papel "realmente" alivie la "grave situación".
"En mi opinión, en la situación actual, cualquier papel que Corea del Sur pueda desempeñar no cambiará la situación. Pero desde la perspectiva de la paz y la estabilidad (en la región), cualquier conflicto o confrontación entre China y Japón es indeseable, por lo que esperamos que se resuelva de forma amistosa mediante el diálogo".
En este sentido, Lee ha remarcado que los intereses de cada país "deben gestionarse amistosamente mediante el diálogo y el compromiso, si es posible, en lugar de recurrir a la violencia o la coerción". "Sería deseable que el método para resolver estos problemas fuera fluido, racional y con visión de futuro", ha añadido.
Las relaciones entre Japón y China se tensaron a finales de 2025, especialmente desde que la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, declarara en una sesión parlamentaria que un ataque chino a Taiwán podría constituir una "situación que ponga en peligro la supervivencia" de Japón, involucrando potencialmente a sus Fuerzas de Autodefensa.