MADRID 12 Ene. (EUROPA PRESS) - La Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB) ha celebrado el curso 'Microbiota y Enfermedades Autoinmunes', en el que los expertos participantes han coincidido en que el laboratorio clínico es clave en el abordaje de las enfermedades autoinmunes, ya que permite ajustar los tratamientos y minimizar los brotes inflamatorios y los efectos secundarios.
Las enfermedades autoinmunes surgen como resultado de una interacción compleja entre factores genéticos y ambientales que rompe los mecanismos de tolerancia inmunológica, en el que el microbioma actúa como un mediador clave. Así, el desequilibrio microbiano o disbiosis se ha asociado con diversas patologías autoinmunes, como artritis reumatoide, diabetes tipo 1, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, espondiloartritis y enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
En este contexto, la Comisión de Inmunología y la Comisión de Microbiología de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB) han celebrado la jornada 'Microbiota y Enfermedades Autoinmunes', en el marco de su proyecto de formación virtual Academia SEMEDLAB.
Así, el curso ha abordado el papel central del laboratorio clínico en el manejo terapéutico de la artritis reumatoide. Tal y como incide el presidente de la Comisión de Inmunología de SEMEDLAB, Antonio Fernández, la detección de autoanticuerpos específicos, como el factor reumatoide y los anticuerpos anti-péptidos citrulinados, permite identificar la enfermedad en fases tempranas y predecir su evolución.
"Asimismo, la monitorización de marcadores inflamatorios sistémicos, como la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular, facilita la evaluación objetiva de la respuesta al tratamiento", precisa.
En un contexto más reciente, como asevera el facultativo, el laboratorio también contribuye a la medicina personalizada mediante el análisis de biomarcadores asociados a respuesta terapéutica y efectos adversos.
La labor del laboratorio clínico puede mejorar de manera significativa el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes con artritis reumatoide al optimizar las decisiones terapéuticas y reducir la progresión del daño articular. Tal y como asevera Fernández, "un seguimiento analítico estrecho permite ajustar precozmente los tratamientos inmunomoduladores, minimizando brotes inflamatorios y efectos secundarios. Además, la identificación de perfiles biológicos asociados a mayor agresividad de la enfermedad favorece intervenciones tempranas más intensivas".
En relación con el microbioma, el facultativo destaca que la caracterización de estados de disbiosis y de marcadores indirectos de permeabilidad intestinal o inflamación de mucosas podría, en el futuro, ayudar a complementar las estrategias terapéuticas convencionales. "En conjunto, el laboratorio clínico actúa como un eje integrador entre diagnóstico, seguimiento y personalización del tratamiento, con un impacto directo en el control de la enfermedad y el bienestar del paciente", resalta Fernández.
MICROBIOLOGÍA E INMUNOLOGÍA
Fernández ha destacado que la colaboración entre las comisiones de Microbiología e Inmunología de la Sociedad es esencial para el diseño y desarrollo de este curso, ya que, como apunta, este campo representa un punto de convergencia natural entre ambas disciplinas.
"Mientras que la Microbiología aporta el conocimiento sobre la composición, dinámica y funciones del microbioma en distintas mucosas, la Inmunología proporciona el marco conceptual para comprender cómo estas comunidades microbianas modulan la respuesta inmune y los mecanismos de tolerancia y autoinmunidad", detalla Fernández.
En conjunto, como subraya el especialista, el trabajo coordinado entre estas disciplinas "refleja la realidad biológica de las enfermedades autoinmunes y contribuye a una visión integrada y actualizada del microbioma como elemento central del proceso patológico".
La microbiota intestinal juega un papel fundamental como moduladora del sistema inmunitario, influyendo en la maduración y función de linfocitos T reguladores (Tregs), células presentadoras de antígenos y otras células inmunes, contribuyendo a mantener la tolerancia inmunológica. Así lo explica el presidente de la Comisión de Microbiología de SEMEDLAB, Tomás García, quien evidencia que una microbiota equilibrada "mantiene el sistema inmunitario en estado de homeostasis y tolerancia frente a los propios tejidos del organismo".
Por el contrario, como indica el facultativo, cuando existe un desequilibrio microbiano (disbiosis), "esta regulación se altera y se ha asociado con diversas enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide, diabetes tipo 1, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, espondiloartritis y enfermedad inflamatoria intestinal (EII)".
Los hallazgos en estas patologías, como enfatiza García, muestran que la disbiosis intestinal no solo puede actuar como desencadenante de la autoinmunidad, "sino también como un objetivo terapéutico potencial, donde probióticos, prebióticos, dietas específicas, antibióticos dirigidos o trasplantes de microbiota fecal podrían contribuir a restaurar el equilibrio microbiano y modular la respuesta inmunitaria, ofreciendo nuevas oportunidades en la prevención y tratamiento de enfermedades autoinmunes".