Moscú recalca que el ataque provocó daños en unas instalaciones de "reparación y mantenimiento" de estos aparatos y de producción de drones
MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -
Las autoridades de Rusia han asegurado este lunes que el ataque ejecutado el 9 de enero con un misil hipersónico 'Oreshnik' contra la provincia ucraniana de Leópolis (oeste) permitió "destruir" una planta destinada a labores de "reparación y mantenimiento" de aparatos aéreos de las Fuerzas Armadas ucranianas, "incluidos F-16 y MiG-29 donados por países occidentales".
El Ministerio de Defensa ruso ha apuntado en un comunicado que "las informaciones confirmadas por múltiples fuentes independientes apuntan a que la Planta de Reparación de Aparatos de Leópolis fue destruida como resultado del ataque llevado a cabo por las Fuerzas Armadas rusas en la noche del 9 de enero usando el sistema 'Oreshnik'".
"La instalación estaba dedicada además a fabricar drones de ataque de medio y largo alcance para llevar a cabo ataques contra objetivos civiles en profundidad en territorio ruso", ha manifestado, antes de destacar que el citado ataque "causó daños en talleres de producción, almacenes de drones ya terminados e infraestructura del aeródromo de la planta".
Asimismo, ha destacado que el "ataque masivo", en el que se usaron además misiles 'Iskander' y 'Kalibr', causó además daños en "dos empresas implicadas en el ensamblaje de aparatos aéreos no tripulados" destinados a atacar territorio de Rusia, así como "instalaciones de infraestructura energética en Kiev que apoyan las operaciones del complejo-militar ucraniano".
Rusia confirmó el viernes el uso del misil de tipo 'Oreshnik' -- con capacidad para portar cabezas nucleares-- en el citado ataque y aseguró que el mismo era "una respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiev contra el presidente de la Federación Rusa (Vladimir Putin) en la región de Nóvgorod, que tuvo lugar el 29 de diciembre de 2025", un suceso que Ucrania dice que no tuvo lugar y que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en duda.
Los ataques del 9 de enero dejaron al menos cuatro muertos y llevaron al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, a reiterar que "es necesaria una reacción clara por parte del mundo". "Es necesaria una reacción clara del mundo. Sobre todo de Estados Unidos, cuyas señales Rusia presta verdadera atención", esgrimió, al tiempo que apuntó que "Rusia debe recibir señales de que su obligación es centrarse en la diplomacia, y debe sufrir las consecuencias cada vez que vuelva a centrarse en los asesinatos y la destrucción de infraestructura".