El IPC de diciembre 2025 y el aprendizaje de las fluctuaciones recientes

|

Francisco Javier Gonzau0301lez Puebla (1)

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre de 2025 mostró una variación mensual de 0,2%, resultado que no sólo supera las expectativas de los analistas, sino que proyecta una dinámica inflacionaria significativamente atenuada hacia el cierre del año. Con este dato, la inflación acumulada en 2025 alcanzó un 3,5%, el nivel más bajo observado desde el año 2020, cuando la inflación cerró cerca de 3,0%.


Si situamos este resultado en perspectiva histórica, la evolución de la inflación nacional durante los últimos años revela tendencias relevantes para entender el momento económico actual. Tras la fuerte presión inflacionaria que afectó a Chile en 2022 (11,6%), producto de condiciones globales y en los precios de bienes básicos, la inflación comenzó una senda descendente: 7,6% en 2023, 4,3% en 2024, hasta llegar al 3,5% en 2025.


Este declive sostenido puede interpretarse como un éxito de las políticas monetarias y fiscales implementadas en respuesta a las distorsiones postpandemia. El Banco Central, tras haber elevado la tasa de política monetaria a niveles cercanos al doble dígito en 2023 para combatir presiones de precios extraordinarias, inició un ciclo de normalización gradual. El resultado se traduce en cifras que, aunque aún por sobre la meta central de inflación definida en un rango de 2% a 4%, evidencian una clara moderación.


Comparativamente, el año 2024 ya había marcado una marcada desaceleración con respecto a 2023, pasando de un 7,6% a un 4,3% anual, lo que sugería una tendencia de descenso más consistente. La cifra de 3,5% para 2025 no sólo continúa esa trayectoria, sino que además representa el nivel más bajo de inflación en cinco años, si se compara con datos desde 2021 hacia atrás.


Este comportamiento tiene implicancias concretas para las familias y para la economía en su conjunto. Por una parte, la reducción de los precios relativos de bienes esenciales, como vestuario, calzado y alimentos básicos, durante diciembre ofrece un respiro para los presupuestos domésticos, y contribuye a moderar las expectativas inflacionarias de corto plazo.

Por otra, el cierre del año con inflación cercana al objetivo del Banco Central implica menor incertidumbre para las decisiones de inversión empresarial, financiamiento y consumo.


No obstante, no debe leerse este resultado con complacencia absoluta. Las cifras anuales aún se mantienen por sobre niveles habituales de estabilidad de precios observados en la década anterior a la pandemia, cuando la inflación rara vez superaba el 4% y frecuentemente se situaba entre 2% y 3%.


Esto significa que persisten presiones estructurales que pueden revertir parcialmente la moderación si existen choques externos (como alzas abruptas en combustibles o alimentos) o si la política monetaria se relaja de forma prematura.


Además, la heterogeneidad de los índices mensuales a lo largo de 2025, desde avances significativos en meses intermedios hasta la caída de diciembre, refleja todavía una economía que responde con sensibilidad a los precios de commodities, a la demanda interna y a factores estacionales. En algunos meses de 2025, por ejemplo, la inflación interanual superó el rango del Banco Central, producto de ajustes en tarifas y elementos de costo de vida, lo cual sugiere que ciertos segmentos aún sienten el peso de la inflación.


En suma, el cierre con inflación de 3,5% en 2025 y un IPC mensual negativo en diciembre constituyen señales positivas de contención de precios y de convergencia hacia metas económicas. Sin embargo, la estabilidad de largo plazo requerirá políticas coherentes, vigilancia sobre factores de riesgo externos y un enfoque que no sólo baje el índice del IPC, sino que también proteja el poder adquisitivo de las familias más vulnerables.


Dr. Francisco Javier González Puebla

Director Carreras Administración

CFT-IP Santo Tomas – Viña del Mar

europapress