​La caída de un dictador: ¿Una victoria de USA y una derrota de Iberoamérica?

|

Rodrigo Barcia2

En enero de 2026, en Caracas, a las 02:01 (hora local de Venezuela; 05:01 UTC), cayó uno de los peores dictadores de Latinoamérica: Nicolás Maduro Moros. Ya en 2023 acumulaba acusaciones por 9.995 personas asesinadas. A ello se sumaba una crisis de inmigración en la región generada por los venezolanos que huían de la dictadura de izquierdas. El dictador fue capturado en una operación ejecutada por la Fuerza Delta del Ejército de Estados Unidos. El criminal será puesto a disposición del juez federal del Distrito Sur de Nueva York, el honorable Alvin K. Hellerstein. La captura de Maduro no se produjo sin resistencia armada. El dictador cubano Miguel Díaz-Canel informó que 32 militares cubanos —parte del aparataje represor de la isla— murieron en enfrentamientos con fuerzas estadounidenses. En la extracción del dictador habrían fallecido alrededor de 80 militares, incluidos los cubanos. Es cierto que Maduro no puede ser exculpado de nada; pero es indudable que detrás de él está el siniestro régimen cubano.


Aunque hubo enfrentamientos para capturar al narcodictador, se ha señalado que su detención no habría sido posible sin que alguien lo entregara. Muchos apuntan a la actual vicepresidenta del régimen autoritario, Delcy Rodríguez. Ella conjuntamente con Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello, constituyen el apoyo interno del dictador, a lo que se suma el régimen de Miguel Díaz-Canel. Pese a esta dispersión de poder, un escenario posible es una transición hacia la democracia con Delcy Rodríguez y EE.UU. El presidente Trump ha señalado que EE.UU. no dejará Venezuela, y ese podría ser un escenario positivo.


Se suele afirmar que EE.UU. ha fracasado con esta estrategia en la mayoría de los países en los que la ha implementado. Sin embargo, la historia no respalda del todo ese diagnóstico: Japón, Panamá y Alemania son ejemplos de intervenciones estadounidenses exitosas. Estas experiencias se asemejan más a lo que podría ocurrir en Venezuela, que, a los casos de fracaso, como Vietnam, Afganistán o Irak. Las intrusiones de EEUU en Medio Oriente han fracasado en lo sustantivo porque se ha intervenido sociedades cuasi feudales con estructuras tribales y sin estado, ni cultura política, ni democrática. Nada de eso está presente en Venezuela.


Si Venezuela logra una constitución liberal, con una adecuada regulación política y económica, y una relación estrecha con EE.UU., el resultado podría ser muy favorable para EE.UU. y para la región. Lo que Venezuela requiere es una reforma institucional potente, en la que EE.UU. puede aportar, como lo hizo en Japón y Alemania.


Respecto de la condena basada en el Derecho internacional formulada por varios países de Latinoamérica —incluido nuestro extraviado gobierno—, el resultado es lamentable. La verdadera pérdida de relevancia de Latinoamérica proviene de haber tolerado dictaduras en el continente. La región debió intervenir tempranamente frente a la dictadura de Chávez y debió hacerlo, incluso, de manera armada, como ocurrió en Kosovo. Una Carta Democrática sin una intervención armada conjunta contra dictaduras termina siendo, en los hechos, una carta al Viejito Pascuero.


Rodrigo Barcia Lehmann

Abogado, doctor en Derecho y magíster en Economía.

Profesor investigador Universidad Autónoma de Chile. 

europapress