MADRID 20 Dic. (EUROPA PRESS) - Ucrania ha llevado a cabo su primer ataque contra un petrolero ruso en aguas del mar Mediterráneo, una acción sin precedentes dentro de la intensificación de los ataques con drones contra buques de transporte de crudo para Moscú, en el marco de la creciente confrontación energética entre ambos paÃses.
El petrolero alcanzado, conocido por el nombre de Qendil, es una embarcación de unos 250 metros de eslora que ha sido atacada con drones a más de 1.200 millas (unos dos mil kilómetros) de la frontera ucraniana por la unidad de élite operativa y de combate del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) 'Alpha', según ha informado la agencia nacional de noticias Unian citando a fuentes de los servicios especiales.
El petrolero ruso ha sufrido daños graves que impedirán que siga siendo utilizado para el fin previsto. No obstante, según el mismo medio, el buque se encontraba vacÃo en el momento del ataque, por lo que el incidente --el primero de estas caracterÃsticas en el Mediterráneo-- no ha supuesto ningún riesgo medioambiental en la zona.
Las fuerzas ucranianas argumenta que Rusia utiliza este tipo de navÃos para eludir las sanciones internacionales, lo que --a su juicio-- harÃa de los petroleros rusos un objetivo absolutamente "legÃtimo" para el SBU desde la perspectiva del Derecho Internacional y las leyes y costumbres de la guerra.
Este ataque llega después de que las fuerzas especiales de Ucrania asegurasen el pasado viernes haber llevado a cabo ataques contra otros dos buques rusos sospechosos de transportar "armas y equipamiento militar" en el mar Caspio, apenas un dÃa después de que fuentes del Servicio de Seguridad ucraniano reivindicaran un ataque contra una plataforma petrolera en la zona, su primera ataque de este tipo desde el inicio de la guerra.
En este contexto, la Unión Europea ha redoblado a finales de esta semana las sanciones contra la denominada 'flota fantasma' rusa, empleada por el Kremlin --como apuntan desde el SBU-- para sortear las restricciones europeas a la exportación de energÃa rusa.
Con este paso, el bloque europeo busca restar ingresos a la maquinaria bélica de Rusia y refuerza una 'lista negra' que ya contabiliza 597 embarcaciones. Estos navÃos, muchos de ellos buques petroleros, están sujetos a la prohibición de acceso a puertos y a la prohibición de prestación de una amplia gama de servicios relacionados con el transporte marÃtimo.