El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, ha subrayado este martes desde Bruselas la "urgencia" de que la Unión Europea complete el proceso para adoptar el acuerdo de libre comercio negociado con los paÃses de Mercosur; un pacto "vital" que espera pueda ser firmado antes de que acabe el año pese al aplazamiento pedido por Francia.
"Nunca se han dado unas circunstancias tan favorables y que expliquen de una manera tan clara la urgencia y la necesidad para suscribir ese acuerdo con Mercosur", ha declarado Sampedro a la prensa a su llegada a una reunión de Asuntos Generales de la Unión Europea.
Aunque no ha contestado a la pregunta de si cree que un aplazamiento de la firma podrÃa acabar con el propio acuerdo, tal y como sugieren desde el Cono Sur, el secretario de Estado ha insistido en que en todo caso su adopción debe ser una "prioridad" para el bloque europeo.
"En este contexto internacional, la prioridad de la Unión Europea en su conjunto de cerrar este acuerdo es vital. Asà que esperamos que asà sea", ha remachado.
La propia Comisión Europea avisó el lunes por voz de un portavoz que la firma del acuerdo con Mercosur es "vital" y confió en que se pueda firmar antes de que acabe el año. Brasil, que el sábado acogerá una cumbre de Mercosur, trabaja con la hipótesis de que las partes puedan firmar el texto ese mismo sábado en una ceremonia en los márgenes de la cumbre.
Pero este calendario está sujeto a que en el seno del Consejo (gobiernos) se cumplan los pasos pendientes para su adopción, lo que incluye una votación que requiere de la mayorÃa cualificada de los 27 para salir adelante.
Con el visto bueno de los gobiernos, el acuerdo podrÃa entrar en vigor provisionalmente ya al inicio de 2026, sin esperar a la opinión necesaria de la Eurocámara para su ratificación final, que llevará más tiempo.
La presidencia de turno de la UE, que este semestre ocupa Dinamarca, mantiene el objetivo de presentar este voto ante los embajadores de la UE esta misma semana, pero ello depende primero de que las salvaguardas que la Comisión Europea ofreció para compensar a los agricultores potencialmente más vulnerables supere otra votación, este martes en el pleno del Parlamento Europeo, para que sea posible la aprobación formal de estos apoyos también por parte de los Veintisiete.
Si ese primer paso se supera, los Estados miembro y la Eurocámara podrÃan acordar la luz verde definitiva a esas salvaguardas un dÃa después y allanarÃa el camino para que los embajadores de los 27 adopten la decisión que permita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acompañada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajar a Brasil y firmar el acuerdo en una ceremonia el sábado, en los márgenes de la cumbre del Mercosur.
RECHAZO DE FRANCIA
Francia, que tradicionalmente se ha opuesto frontalmente al pacto comercial por temor al impacto en su sector agrÃcola y en los últimos años reclamó también mayores exigencias en la lucha contra la deforestación y cambio climático al Mercosur, ha reiterado este fin de semana que cree que siguen sin "darse las condiciones" para que la UE dé luz verde y ha reclamado un nuevo aplazamiento.
La oposición francesa choca de plano con otros paÃses como Alemania y España, que insisten en la oportunidad de un acuerdo "crÃtico" para la economÃa europea y esencial en los nuevos equilibrios multilaterales; mientras que desde el Cono Sur avisan de que si se deja pasar esta oportunidad no esperarán más y buscarán acuerdos equivalentes con otras grandes economÃas del mundo.
"Francia pide que se retrasen los plazos para poder seguir trabajando en la obtención de medidas legÃtimas de protección para nuestra agricultura europea", avisó el primer ministro galo, Sebastien Lecornu, en una declaración oficial comunicada el domingo.
Con todo, el Gobierno de Emmanuel Macron no puede parar por sà mismo la adopción del acuerdo, que depende únicamente de una mayorÃa cualificada de socios (al menos 15 paÃses que sumen el 65% de la población de la UE) y hasta ahora no ha logrado sumar las reservas suficientes como para crear una minorÃa de bloqueo, a pesar de las reservas de Polonia e Italia y las dudas de otros como Austria o la obligación de Bélgica de abstenerse por falta de acuerdo interno sobre la posición de paÃs.
Asà las cosas, el Gobierno de Giorgia Meloni puede ser determinante para inclinar la balanza de la mayorÃa cualificada hacia la minorÃa de bloqueo, y viceversa, pero aunque meses atrás Roma dio señales de aceptar las salvaguardas sobre la mesa, las dudas vuelven a emerger ante las protestas del campo y en Bruselas se mantiene la incógnita sobre cuál será su posición si finalmente se celebra el voto esta semana, aunque fuentes diplomáticas apuntan negociaciones constantes a todos los niveles para resolver las últimas peticiones transalpinas.
Todo ello, en una semana compleja para la Unión Europea, con una multitudinaria manifestación del sector agrÃcola de todos los paÃses del bloque convocada para el próximo jueves en Bruselas para protestar contra los recortes anunciados para la PolÃtica Agraria Común (PAC) en el próximo presupuesto post 2027. Ese mismo jueves, además, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se reúnen en su tradicional cumbre de diciembre en la misma capital europea con Ucrania y el presupuesto europeo como claves de su agenda.