Este centro logístico de Amazon en Illescas está listo para surtir 600.000 productos al día en pleno Black Friday

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Archivo - Un paquete de Amazon

MAD 7 es uno de los seis centros logísticos robotizados que Amazon tiene en España. Con sus más de 180.000 metros cuadrados de superficie, más de 1.500 empleados y las tecnologías de AWS, está preparado para surtir más de 600.000 productos al día en eventos de gran consumo, como Black Friday.



Este centro, inaugurado en 2021, se encuentra ubicado en Illescas, en la provincia de Toledo, aunque su nombre lo acerque más a la capital española. El motivo se encuentra en la forma que tiene Amazon de nombrar sus centros logísticos, para lo que se guía por el aeropuerto internacional más próximo que, en este caso, es el de Adolfo Suárez Madrid-Barajas.



A él llegan los camiones cargados con productos que más tarde saldrán en reparto para su entrega a los clientes, en un proceso que ellos mismos inician desde su móvil o el ordenador al hacer clic en botón de comprar, y que este viernes -en pleno Black Friday- hemos podido ver en persona en una visita organizada por Amazon a estas instalaciones.



Este centro logístico combina el trabajo que se ve, el que hacen sus empleados con ayuda de las tecnologías robóticas y los 15 kilómetros de cintas transportadoras, con el que no se ve, con los desarrollos de AWS que ayudan en la parte predictiva y de optimización para agilizar las entregas.



LA TECNOLOGÍA QUE SE VE


Los productos salen de los camiones en palets en el muelle de descarga y los recibe un brazo robótico para sacarlos y colocarlos en unas cajas negras de plástico llamadas totes. En ellas, viajarán por las cintas transportadoras hacia la siguiente fase del proceso: el almacenamiento.



Este almacenamiento se realiza en unas estanterías de color amarillo que unos robots autónomos colocados en su base desplazan de forma coordinada para evitar que choquen entre ellas y según lo que necesiten los trabajadores.



En ellas, los productos se colocan siguiendo un sistema que permite responder a la manera en que las personas compran 'online', para posteriormente agilizar la recogida de los distintos elementos que forman parte de un mismo pedido.



Es decir, se evita almacenarlos, por ejemplo, por categorías, ya que podría generar cuellos de botella en el momento de preparar los pedidos si un mismo producto es muy demandado. En su lugar, una misma estantería puede contener libros, altavoces Echo, carteras, colonias o auriculares, que se guardan en los compartimentos después de asignarles un código, en lugar de dedicar una estantería entera a un mismo producto.



Cuando el usuario realiza un pedido, el sistema identifica la ubicación del producto a través de su código, de tal forma que al prepararlo, el empleado recibe la estantería que lo contiene. Si el pedido incluye, por ejemplo, un total de cinco productos, estos pueden estar repartidos en hasta cinco estanterías diferentes.



Para el empaquetado, el pedido viaja hasta otro área donde los empleados cogen el tipo de caja o sobre de cartón (de entre más 80 opciones disponibles) que el sistema ha detectado que mejor se adapta al tamaño o particularidad de los objetos, por ser muy grandes o requerir protección adicional. La elección también ayuda a optimizar el espacio en el camión con el que se envía.



El paquete se marca con una etiqueta sin datos identificativos del clientes para proceder a enviarlo a la última fase, en la que una máquina -ya sin intervención humana- coloca en el embalaje una etiqueta final con los datos de destino y desde ahí se envía por la cinta transportadora al muelle de carga que corresponda.



LA TECNOLOGÍA QUE NO SE VE


Aunque los clientes de Amazon pueden comprar en este comercio electrónico todo el año, fechas clave como Black Friday o Navidades hacen crecen los pedidos, impulsados por los descuentos y las ofertas. Este año, el periodo de mayor movimiento en los centros logísticos de la compañía abarca desde el 20 de noviembre hasta el 1de diciembre, antesala de la Navidad, coincidiendo con sus propias promociones.



Para gestionar todo el trabajo que se ve, Amazon emplea la tecnología de AWS, su área de negocio centrado en servicios en la nube, como la base de datos relacional en la nube Amazon Aurora, que registra los pedidos en la web y los envía al centro logístico, con un seguimiento en tiempo real, lo que permite al cliente comprobar en qué fase se encuentra y a los empleados, optimizar la logística del pedido.



Los datos se usan también con otras tecnologías de inteligencia artificial de la compañía para analizar patrones de compra y anticiparse a la alta demanda de un determinado producto, con el objetivo de asegurarse de que en el almacén hay stock suficiente. Esto se hace con la base datos de grafos en la nube Amazon Neptune, que también optimiza el almacenamiento en las estanterías.



La actividad del centro logístico a nivel de datos se supervisa en un centro de control con ayuda de la inteligencia artificial y de los gemelos digitales -modelos virtuales que simulan el comportamiento de algo del mundo real para hacer predicciones-. De ellos se encargan dos equipos: uno de operaciones y otro de mantenimiento, ingeniería y fiabilidad, para asegurar que todo funciona correctamente, adelantarse a posibles incidencias y resolver las interrupciones en el menor tiempo posible.



En conjunto, todo este despliegue tecnológico, en combinación con el trabajo humano, permite que un pedido, desde que se compra en la tienda de Amazon hasta que sale como enviado, esté listo en aproximadamente dos horas de media.





europapress