MADRID 30 Oct. (EUROPA PRESS) - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha apelado a la unidad de las diversas autoridades para combatir el crimen organizado, en la que ha sido su primera declaración pública sobre la operación policial en dos áreas de favelas en la zona norte de RÃo de Janeiro, que dejó más de 120 muertos.
"No podemos aceptar que el crimen organizado continúe destruyendo familias, oprimiendo a los vecinos y esparciendo droga y violencia por las ciudades", ha escrito en X, después de reunirse con su gabinete en el Palacio de la Alvorada para abordar lo ocurrido el martes en los barrios de Penha y Alemao.
Lula ha anunciado que ha indicado al ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, y al secretario general de la PolicÃa Federal, Andrei Rodrigues, para que se desplacen hasta RÃo de Janeiro y se reúnan con el gobernador del estado, Cláudio Castro, hacia quien el discurso del Gobierno se ha moderado en las últimas horas.
En esa lÃnea, Lula da Silva ha puesto de relieve la necesidad de "trabajar de manera coordinada" para "atacar la espina dorsal" del crimen sin poner en riesgo a policÃas y civiles y ha recordado que el Gobierno ya presentó una reforma de la ley de seguridad que busca la "actuación conjunta" de todas las fuerzas policiales.
La reforma de seguridad a la que ha hecho mención Lula ya está en el Congreso desde el mes de abril aunque un punto intermedio de su tramitación debido a la falta de consenso entre las fuerzas parlamentarias. La norma, por ejemplo, propone integrar las diferentes fuerzas policiales bajo el mando del Gobierno Federal.
De acuerdo con el último balance del Gobierno de RÃo de Janeiro, 121 personas, entre ellas cuatro policÃas, murieron durante un operativo, considerado ya el más mortÃfero de la historia del estado.
Estas cifras son ligeramente inferiores a las que aparecieron en las últimas horas, después de que vecinos de ambos barrios comenzaran a apilar en las calles decenas de cadáveres que se habÃan estado encontrando por los alrededores tras una primera estimación oficial que cifró en al menos 60 los muertos.