La jefa de la Unidad de Proteómica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Marta Isasa, ha asegurado que la proteómica "es la siguiente gran revolución" gracias a los avances tecnológicos, pues permite analizar las proteÃnas presentes en las células y tejidos más rápido que en el pasado, dando "un paso más" hacia la medicina personalizada.
"La proteómica es la siguiente gran revolución. La proteómica nos dice por qué una misma terapia cura a unos pacientes sà y a otros no", ha afirmado Isasa, resaltando que la tecnologÃa ya facilitó hace una década la secuenciación de un genoma para extraer la información en los genes, un proceso sofisticado y caro entonces, y que ahora es algo rutinario.
En ese sentido, ha explicado que en el campo de la proteómica se está experimentando algo parecido, haciendo referencia a la incorporación de un nuevo Orbitrap ASTRAL a la Unidad de Proteómica del CNIO, que supone "un cambio exponencial", según un comunicado del centro.
"Antes, para alcanzar 10.000 proteÃnas cuantificadas necesitábamos casi dos dÃas de tiempo de instrumento; ahora lo hacemos en una hora (...) Este equipo es un paso más hacia la medicina personalizada", ha añadido.
Este análisis abre la vÃa a que los pacientes se conviertan en una fuente de información para guiar el tratamiento, teniendo en cuenta la relación entre sus genes y la enfermedad, asà como "entender por qué una misma terapia cura a unos pacientes y no a otros".
La proteómica se encarga de analizar las proteÃnas (anticuerpos, hormonas o neurotransmisores) presentes en las células y tejidos en un momento dado, llegando a existir más de un millón diferentes en el cuerpo, por lo que completar el proteoma humano es una tarea complicada.
A pesar de su dificultad, la investigadora ha expresado que este tipo de tecnologÃas "serán una herramienta clave en clÃnica", pues acercan la proteómica a los hospitales "como una nueva herramienta para entender qué está pasando en el cuerpo, y asà detectar enfermedades o buscar tratamientos".
"Algunas proteÃnas se fabrican y cumplen su función en minutos, después la célula las degrada y recicla sus componentes. Otras duran varios dÃas. En una célula puede haber en un momento dado miles de proteÃnas, pero irán cambiando drásticamente según las necesidades, a lo largo del dÃa", ha aseverado Isasa.
La investigadora ha insistido en la importancia de este campo de investigación, pues durante décadas se creyó que cada gen ordenaba la producción de una única proteÃna, si bien el genoma humano tiene unos 25.000 genes frente al millón de proteÃnas diferentes. Sin embargo, se descubrió que "un mismo gen puede dar lugar a muchas proteÃnas diferentes" y que, además, "cada una de esas proteÃnas sufre modificaciones quÃmicas después de ser fabricada, y esos cambios llamados modificaciones post traduccionales determinan la función y actividad de la proteÃna en cada momento".
Asimismo, ha manifestado que la información de los genes no es suficiente para entender lo que ocurre en una célula, razón por la que hay que estudiar las proteÃnas, su número, sus cambios y sus interacciones con otras, que pueden variar cuando se presenta una enfermedad y cuando se responde a un tratamiento.
"Las aplicaciones (de la proteómica), tanto en biologÃa básica como traslacional, son infinitas. Descifrando el genoma humano hemos descubierto el alfabeto de la vida; ahora, con la proteómica, podemos empezar a entender el lenguaje completo", ha añadido.