Restos de un joven rinoceronte lanudo descubierto momificado en el permafrost de Yakutia, en Siberia, han permitido confirmar que estos animales exhibÃan una joroba superior detrás del cuello.
Los hallazgos anteriores de momias de este rinoceronte extinto no tenÃan joroba o esta área del cadáver estaba dañada.
La joroba del rinoceronte estudiado, que tenÃa unos 4 años cuando murió, mide 36 cm de largo, 13 cm de alto y 14 cm de grosor, y está llena de tejido adiposo. Las dimensiones de los adipocitos subcutáneos y de la joroba probablemente indican que la joroba estaba llena de grasa blanca.
La presencia de una joroba abultada en el rinoceronte lanudo representa una adaptación distintiva que no es tÃpica de los grandes mamÃferos actuales en las latitudes septentrionales y probablemente contribuyó a su supervivencia durante los duros inviernos de la Edad de Hielo, según concluye la investigación, publicada en Quaternary Science Reviews.
Este descubrimiento demuestra que los artistas paleolÃticos de la cueva de Chauvet realizaron representaciones sorprendentemente precisas del exterior de un rinoceronte lanudo, según los autores, liderados por Gennady G. Boeskorov, del Instituto de GeologÃa de Diamantes y Metales Preciosos de la Academia de Ciencias de Rusia.