El 14 de noviembre, DÃa Mundial de la Diabetes, invita a unirnos en la lucha contra una enfermedad que afecta a millones de personas en América y a nivel global. Esta conmemoración, creada en 1991 por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Diabetes, celebra el avance crucial sobre el descubrimiento de la insulina, pero también señala la urgencia de una respuesta global ante el crecimiento de esta enfermedad, una de las principales causas de discapacidad y muerte prematura en nuestro paÃs y el mundo.
La diabetes mal controlada puede desencadenar complicaciones severas, como insuficiencia renal, ceguera, infartos, accidentes cerebrovasculares y amputaciones. Aunque la prevención de la diabetes tipo 2, la más común, es posible mediante una vida activa, una alimentación equilibrada y el cuidado del peso, exige un compromiso de todos los sectores. Sin embargo, debemos mirar más más allá de las estadÃsticas: cada persona afectada trae una historia de vida y posee una realidad única, y es aquà donde la dignidad humana y la empatÃa deben guiar la labor de los profesionales de la salud que estamos llamados a ofrecer un cuidado que, además de lo cientÃfico y técnico, integre el respeto por la individualidad y las emociones de los seres humanos, generando espacios terapéuticos de escucha y apoyo que alivien la carga cotidiana.
Esta conmemoración es un recordatorio de nuestra responsabilidad compartida, la cual debe apuntar a fomentar polÃticas públicas que fortalezcan el acceso al tratamiento y promuevan un acompañamiento verdaderamente humanizado. Al construir un entorno de respeto y compasión, contribuimos a mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición, reafirmando el valor y la dignidad de cada persona.
Beatriz Arteaga
Directora Escuela de EnfermerÃa y de Técnico de Nivel Superior en EnfermerÃa
Universidad de Las Américas