De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año, aproximadamente 15 millones de personas sufren un accidente cerebrovascular. Este tipo de incidente ocurre cuando se interrumpe o reduce el flujo de sangre hacia una parte del cerebro, lo que impide que el tejido cerebral reciba oxÃgeno y nutrientes, causando la rápida muerte de las células cerebrales.
Trainfes.com, un sistema de telerehabilitación para pacientes con estas afecciones, ofrece algunas recomendaciones para reducir los factores de riesgo de un accidente cerebrovascular mediante la adopción de los siguientes cambios en el estilo de vida:
En primer lugar, es esencial realizar modificaciones en los hábitos diarios. Dejar de fumar es fundamental, ya que el cigarrillo no solo daña el organismo en múltiples formas, también aumenta las probabilidades de sufrir un ataque cerebral. Además, es importante controlar la presión arterial mediante una dieta equilibrada, ejercicio y, si es necesario, medicación.
Mantener un peso saludable es otro factor clave. Para lograrlo, se recomienda consumir alimentos nutritivos, moderar las porciones y, en caso necesario, participar en un programa de pérdida de peso. También es importante realizar actividad fÃsica al menos 30 minutos al dÃa, tres veces por semana.
Limitar el consumo de alcohol es otra medida preventiva. Esto significa no exceder una bebida al dÃa para mujeres y dos para hombres. Por supuesto, evitar el uso de drogas es fundamental, ya que aumenta significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
Si estás en proceso de recuperación de un accidente cerebrovascular existen dos áreas crÃticas en las que pueden aparecer secuelas tras un ACV. Actualmente, la tecnologÃa ha permitido avances significativos en los procesos de rehabilitación, mejorando la calidad de vida de los pacientes que han pasado por esta experiencia. Aunque la prevención es clave, a continuación, se presentan algunas de las secuelas comunes y los métodos actuales para su tratamiento.
Pérdida de la capacidad de tragar: Esta es una de las secuelas más relevantes de un accidente cerebrovascular. Los problemas para deglutir, o disfagia, deben tratarse rápidamente, ya que pueden poner en riesgo la vida de la persona. "En la última década, ha surgido un alto interés en la aplicación de electroestimulación como complemento de la terapia fonoaudiológica convencional para los trastornos de deglución. La literatura cientÃfica destaca el impacto positivo de este método en la rehabilitación de la disfagia, ya que evoca una respuesta crÃtica a la terapia y reduce el tiempo de rehabilitación cuando se utiliza junto con la terapia convencional", asegura Moisés Campos, CEO de TrainFES.
Parálisis facial y corporal: Esta es una de las secuelas más reconocidas de un accidente cerebrovascular, generalmente afectando un solo lado del cuerpo o del rostro (hemiplejia), y puede incluir pérdida de sensibilidad en ese lado. "La rehabilitación debe iniciarse lo antes posible, incluso cuando el paciente se encuentra en la Unidad de Pacientes CrÃticos. Esto permite ganar tiempo y prevenir el retroceso muscular, lo cual podrÃa requerir un esfuerzo mayor para revertirse posteriormente. Al retomar los movimientos, se puede prevenir la aparición de un nuevo accidente cerebrovascular o problemas similares", comenta el experto.
Las consecuencias de un accidente cerebrovascular pueden transformar la vida de una persona. En todos los casos, es esencial contar con un diagnóstico adecuado y comenzar el tratamiento de manera oportuna. No permitas que pase el tiempo sin buscar una terapia que impulse tu progreso. Asimismo, no descuides el aspecto emocional y consulta a expertos que puedan ofrecerte el apoyo necesario para sobrellevar la enfermedad.