Sr. Director,
La última modificación a la Ley General de Urbanismo y Construcciones, por una parte, es vista como un intento de desregular el proceso de permisos en las Direcciones de Obras Municipales, lo cual puede reducir la burocracia, pero también podrÃa traer consigo riesgos para el control de calidad y cumplimiento normativo. La centralización de decisiones en otros organismos podrÃa despojar a los municipios de la capacidad de conocer y supervisar mejor el contexto local, afectando el desarrollo urbano planificado.
Sin embargo, desde la perspectiva de una empresa constructora, la nueva ley representarÃa una oportunidad para acelerar los proyectos, lo cual podrÃa resultar en importantes ahorros de costos y tiempo. No obstante, la eficiencia debe ser equilibrada con la calidad y seguridad, especialmente en un sector donde estos factores son cruciales.
La simplificación de los trámites es bienvenida, pero solo el sano equilibrio entre agilización y control será bueno para destrabar la industria de la construcción, no perdiendo asà la calidad de las obras que tanto nos ha costado cimentar.
Erwin Navarrete,
Director IngenierÃa en Construcción,
Universidad Autónoma de Chile