Un estudio dirigido por la Universidad de Glasgow (Reino Unido) en colaboración con la Universidad de Tel Aviv (Israel) y un equipo internacional de investigadores ha descubierto una nueva forma de administrar un tratamiento en el cerebro utilizando un parásito, dando lugar al primer paso para averiguar si estos organismos podrÃan manipularse para dicho fin.
Este hallazgo, publicado en 'Nature Microbiology' y pionero a escala mundial, representa un nuevo campo de investigación centrado en la posibilidad de utilizar parásitos cerebrales artificiales para administrar tratamientos a través de la barrera hematoencefálica, una complicación importante para el tratamiento de muchas afecciones neurológicas.
El equipo de investigación trabajó con el parásito común del cerebro 'Toxoplasma gondii', del que se calcula que ya es portador un tercio de la población mundial en estado latente. 'Toxoplasma gondii' ha evolucionado para viajar desde el aparato digestivo hasta el cerebro, donde segrega sus proteÃnas en las neuronas, y los investigadores querÃan averiguar si --con algunos cambios clave-- este parásito podrÃa utilizarse para transportar de forma segura proteÃnas terapéuticas clave que ayudaran a tratar enfermedades neurológicas.
Aunque la mayorÃa de las afecciones neurológicas, como el Alzheimer, el Parkinson y el sÃndrome de Rett, se han relacionado de algún modo con la disfunción de proteÃnas, ha resultado complejo atacar el problema en su origen.
La administración de fármacos --incluidas proteÃnas especÃficas-- a través de la barrera hematoencefálica y en el lugar correcto dentro de las neuronas es difÃcil, y hasta ahora ha limitado las opciones de tratamiento de estas enfermedades neurológicas.
En este estudio, los investigadores observaron si el parásito 'Toxoplasma gondii', que ha evolucionado para atravesar fácilmente barreras biológicas como la hematoencefálica (pero también la placentaria), podrÃa actuar como vehÃculo de administración de medicamentos a las células cerebrales afectadas por enfermedades.
Para probar su hipótesis, el equipo de investigadores tuvo que averiguar primero si podÃan hacer que los parásitos produjeran las proteÃnas terapéuticas y, a continuación, comprobar si los parásitos serÃan capaces de 'escupir' las proteÃnas a las células cerebrales afectadas.
El equipo se centró en diseñar los parásitos para que liberaran la proteÃna MeCP2, que ya se ha propuesto como una prometedora diana terapéutica para el sÃndrome de Rett, un trastorno neurológico debilitante causado por mutaciones en el gen MECP2.
El primer éxito se produjo cuando el equipo de investigación de la Universidad de Glasgow, en colaboración con un equipo de la Universidad de Tel-Aviv, consiguió manipular el 'Toxoplasma gondii' para que produjera la proteÃna MeCP2.
Otros experimentos confirmaron que los parásitos manipulados transportan la proteÃna a la célula diana en el laboratorio, en organoides cerebrales y en modelos de ratón, todo ello gracias a un amplio equipo de colaboradores con los conocimientos necesarios. El equipo se centra ahora en perfeccionar la ingenierÃa de los parásitos para que mueran tras liberar la proteÃna, a fin de evitar que causen daño a las células.
Este trabajo pionero sugiere que, con más investigación y pruebas, los parásitos cerebrales podrÃan desempeñar un papel en la administración de proteÃnas terapéuticas al cerebro, y quizá otras aplicaciones.
La profesora Lilach Sheiner, una de las principales autoras del estudio, de la Escuela de Infección e Inmunidad de la Universidad de Glasgow, ha declarado que se trata de un proyecto "de gran envergadura" en el que el equipo de colaboradores pensó "de forma innovadora" para abordar el viejo reto médico de encontrar una forma de administrar con éxito un tratamiento en el cerebro para los trastornos cognitivos.
Sin embargo, los investigadores tienen claro que aún queda mucho por investigar y probar antes de que el parásito pueda utilizarse con seguridad como vehÃculo de administración terapéutica.
Sheiner añade que "el concepto no está exento de dificultades, teniendo en cuenta los peligros que entraña la infección por 'Toxoplasma'". Para que el trabajo se convierta en una realidad terapéutica, serán necesarios muchos años más de investigación y desarrollo para aumentar la eficacia y mejorar la seguridad.
Por su parte, el profesor Oded Rechavi ha expuesto que la evolución ya 'inventó' organismos capaces de manipular el cerebro. "En vez de volver a inventar la rueda podrÃamos aprender de ellos y utilizar sus capacidades", ha señalado.