(MundoMaritimo) Transporte marítimo de contenedores podría dar un giro en 2027 y favorecer a los propietarios de carga

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El transporte marítimo de contenedores podría experimentar un cambio de escenario en 2027, luego de un 2026 en que la coincidencia de disrupciones geopolíticas, congestión portuaria, tifones y mayores costos de combustible impulsaran las tarifas de fletes spot muy por encima de lo previsto desde comienzos de año. Pese al actual repunte, Xeneta sostiene que los fundamentos que anticipaba a fines de 2025 permanecen vigentes: demasiados buques y una economía incierta deberían ejercer presión a la baja sobre las tarifas y favorecer a los propietarios de carga en las próximas negociaciones de contratos a largo plazo.



“Salvo, por supuesto, que coincidan no una, sino varias adversidades climáticas o geopolíticas, seguimos pensando que la temporada de negociaciones de 2027 se inclinará a favor de un mercado delineado por los propietarios de carga”, proyectó Xeneta.


De acuerdo con el análisis el contraste con 2026 sería significativo. De hecho, a comienzos de este año, las expectativas apuntaban a que el exceso de oferta y una demanda débil mantendrían las tarifas estables o a la baja. Inicialmente esa previsión se cumplió: las tarifas spot en las rutas del Transpacífico cayeron alrededor de 30% y se estabilizaron cerca de US$2.000/FEU. Incluso las primeras disrupciones geopolíticas en Medio Oriente tuvieron un efecto limitado.


Sin embargo, desde comienzos de junio las tarifas spot comenzaron a subir con mucha mayor rapidez. Si bien el VLSFO en Singapur pasó de aproximadamente US$400 en enero a US$900 en septiembre, pero Xeneta advierte que este encarecimiento no basta para explicar incrementos tarifarios superiores al 300% observados en algunas rutas.


La demanda tampoco ofrece una explicación completa. En julio, los volúmenes China-Europa aumentaron 12% interanual y los de China-Estados Unidos avanzaron 4%. A ello se sumó una intensa temporada de tifones en Asia, con cuatro tormentas en siete semanas que generaron retrasos y cancelaciones, afectando particularmente a la ruta Transpacífico.


La congestión portuaria profundizó el escenario. Linerlytica calculó que 4,31 millones de TEUs de capacidad permanecían esperando atraque globalmente a fines de agosto, superando los aproximadamente 4 millones registrados durante el máximo de 2022. Debido al crecimiento de la flota mundial de portacontenedores, no obstante, la proporción inmovilizada es menor: 12,6% frente al 15,7% alcanzado entonces.


ICIS reportó alrededor de 135 buques esperando en Shanghái y otros 100 en Ningbo a comienzos de septiembre. Los retrasos además se propagan hacia otros puertos, entre ellos Busan, en Corea del Sur, debido a naves que arriban fuera de sus ventanas de atraque programadas y al aumento de los volúmenes de transbordo.


Por supuesto, a las dificultades operacionales se agrega la crisis en Medio Oriente. Peter Sand, analista jefe de Xeneta, destacó que el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz están afectando al transporte marítimo de contenedores de formas diferentes. Mientras la capacidad que cruzó Bab el-Mandeb en agosto duplicó la de un año antes —aunque todavía representa solo 23% del nivel previo a la crisis—, Ormuz permanece cerrado de facto al transporte de contenedores.


En materia de tarifas en la ruta Transpacífico, al 10 de septiembre, Xeneta situaba las tarifas spot desde Lejano Oriente en US$7.738/FEU hacia la Costa Oeste de Estados Unidos y a US$10.955 hacia la Costa Este; en US$4.333 hacia el norte de Europa y en US$4.764 hacia el Mediterráneo.


Para Xeneta, la excepcional evolución de 2026 responde precisamente a la interacción de estos factores. “Ninguno de los problemas analizados es, por sí solo, suficientemente significativo para que las tarifas spot suban tanto. Sin embargo, sí lo son la suma y el efecto acumulativo de todos ellos”, indicó, calificando el escenario como “un ejemplo perfecto de muerte por mil cortes”.


La interrogante para 2027 será cuánto del terreno ganado por las líneas navieras podrá sostenerse cuando estas disrupciones comiencen a disiparse y el exceso estructural de capacidad vuelva a pesar con mayor fuerza sobre el mercado.


Por MundoMaritimo

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