TEL AVIV, 25 Jun. (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Ignacio Tuda) -
Los ataques del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) del 7 de octubre contra Israel no solo provocaron la respuesta del Ejército israelà en la Franja de Gaza, sino que despertaron al partido-milicia chià libanés Hezbolá, que viendo cómo Israel atacaba con contundencia el enclave, decidieron sumarse a la causa palestina y abrir un segundo frente de batalla en la frontera norte de Israel.
Desde entonces, el Ejército israelà y Hezbolá --respaldado por Irán y que cuenta con un importante peso polÃtico en LÃbano-- mantienen una serie de enfrentamientos. El continuo lanzamiento de misiles y drones por parte de la milicia chià contra los primeros kilómetros de territorio israelà han provocado que más de 80.000 personas hayan tenido que abandonar sus hogares en el norte de Israel.
Las tensiones no han hecho más que ir en aumento, más aún con las declaraciones cruzadas de los lÃderes de uno y otro bando. Mientras el primer ministro israelÃ, Benjamin Netanyahu, ha amenazado a Hezbolá con una guerra total; el lÃder supremo de la milicia libanesa, Hasán Nasralá, ha rechazado escalar hasta tal punto las hostilidades, pero sà ha recomendado a Israel "estar preparado".
En este contexto, desde el consejo regional de Mateh Asher --ubicado en el margen occidental de Alta Galilea, en el norte de Israel-- reconocen que la situación ha llegado a tal punto que una gran ofensiva contra Hezbolá parece casi inevitable, aunque inciden en recalcar que nadie en Israel quiere una guerra que, sin embargo, confÃan en que serÃa devastadora para LÃbano.
El consejo regional de Mateh Asher engloba varios asentamientos, incluidos decenas de kibbutz como el de Matzuva, escenario de los últimos ataques de Hezbolá y donde a comienzos de semana el impacto de varios proyectiles de la milicia libanesa han dejado al menos dos reservistas heridos.
"Tenemos miedo de hacer una vida normal a 20 kilómetros de la frontera. Esta es la situación cada dÃa. Es la situación en la que vivimos. No empezamos (la guerra) con Hamás, Hamás nos atacó. Y no empezamos la guerra con Hezbolá, fue Hezbolá quien decidió apoyar a Hamás", ha aseverado jefe del Departamento de Seguridad de Mateh Asher, Ishay Efroni, en declaraciones a la prensa en un encuentro organizado por Europe Israel Press Association (EIPA).
Asà las cosas, las comunidades israelÃes del norte se han visto obligadas a contar con su "propio equipo" militar. "Nosotros, como comunidad, es todo lo que podemos hacer", ha señalado Efroni, quien, con un rifle de asalto colgado del hombro, ha especificado que en cada municipio estos equipos cuentan con el armamento y munición necesaria y, además, reciben instrucción "cada mes o cada semana".
"LA TORMENTA VA A LLEGAR"
Por otro lado, el que fuera dirigente del comité polÃtico-militar del Ministerio de Defensa israelà y también jefe de la Dirección de Inteligencia del Mossad, Zohar Palti, ha incidido en que la situación con LÃbano es especialmente tensa y que, una vez que el Ejército israelà culmine sus operaciones en la Franja de Gaza, el norte será el siguiente objetivo.
En declaraciones desde Tel Aviv, Palti ha explicado que la campaña militar israelà en la Franja de Gaza se encuentra ya en su última etapa, si bien no ha sido capaz de determinar cuándo cumplirán su objetivo las Fuerzas de Defensa de Israel. "Puede durar otra semana, otro mes, otras tres semanas", ha dicho, incidiendo en que en Rafá la operación se encuentra completa "al 70 por ciento".
"Vamos camino de terminar la gran campaña en Gaza. Y estaremos mucho más libres para lidiar con LÃbano (...) Estamos muy, muy enfadados, y si la comunidad internacional no detiene esto, las consecuencias (para LÃbano) serán inminentes", ha dicho Palti, alertando de que "va a llegar la tormenta" a su vecino del norte.
"Lo haremos, tendremos que hacerlo. Tenemos a 80.000 personas que no viven en sus casas: Tenemos que devolverlas a sus hogares. Esa es nuestra responsabilidad como Estado", ha zanjado Palti, que pese a todo ha recalcado que la situación se puede solventar por otras vÃas si Hezbolá cesa sus ataques contra la frontera.
Asà las cosas, aunque ha reiterado que el ataque israelà contra LÃbano serÃa "devastador", ha incidido en que "no hay interés en hacerlo" ni tampoco en que haya una presencia militar en el paÃs vecino. Sin embargo, ha señalado que Israel "ha estado muy paciente durante ocho o nueve meses" y ahora su paciencia está cerca de acabar.
DECENAS DE MILES DE EVACUADOS
Los miles de evacuados de sus hogares a causa de los ataques de Hezbolá son un asunto que, bajo consideración de las autoridades locales, parece haber quedado en un segundo plano. No son fallecidos ni heridos, pero también son vÃctimas de un conflicto que ellos no provocaron, según insiste el jefe del consejo regional de Mateh Asher, Moshe Davidovich.
Desde el 8 de octubre, su administración ha tenido que hacer frente no solo a los residentes que han podido seguir viviendo en sus casas, sino que también gestiona los casos de aquellos tantos que se han visto forzados a coger sus pertenencias y trasladarse a hoteles que no en todos los casos se encuentran cerca de sus hogares.
"Son refugiados en su propio paÃs desde el principio de la guerra", ha lamentado un Davidovich que además detalla que desde hace casi nueve meses, entre sus competencias también se incluye el cómo prestar servicios de alimentación, educación o limpieza a aquellos que viven en hoteles en Tel Aviv.
Davidovich además ha asegurado que fue él quien tuvo que dar las primeras órdenes de evacuación antes incluso que el Gobierno. Netanyahu está siendo criticado no solo desde la oposición, sino también desde ciertos sectores de la Administración israelà y su propio gabinete debido a la forma en que esta gestionando al guerra.
"Yo ordené, antes que el Gobierno, a mis habitantes que vivÃan cerca de la frontera, que los evacuaran", ha señalado Davidovich, que lamenta que aún a dÃa de hoy, cuando los ataques de Hezbolá se han convertido en casi algo habitual, hay ciertas localidades que siguen sin ser evacuadas.
Militares de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) cerca de la frontera con LÃbano - IGNACIO TUDA/EUROPA PRESS