En su informe 'Ampliando los beneficios de la IA generativa: el papel de las polÃticas fiscales', la institución con sede en Washington advierte de que la IA generativa, al igual que otros tipos de innovación, puede conducir a una mayor desigualdad de ingresos y concentración de la riqueza.
"Si bien la IA podrÃa eventualmente impulsar el empleo y los salarios en general, podrÃa dejar a grandes sectores de la fuerza laboral sin trabajo durante perÃodos prolongados, lo que provocarÃa una transición dolorosa", señalaron los economistas Era Dabla-Norris y Ruud de Mooij en la presentación del documento.
En este sentido, el informe del FMI sostiene que la polÃtica fiscal tiene un papel importante que desempeñar para respaldar una distribución más equitativa de las ganancias y oportunidades de la IA generativa, pero avisa de que esto requerirá mejoras significativas en los sistemas tributarios y de protección social en todo el mundo.
De tal modo, teniendo en cuenta las lecciones de pasadas oleadas de automatización y los modelos del FMI, los autores sugieren que un seguro de desempleo más generoso podrÃa amortiguar el impacto negativo de la IA en los trabajadores, permitiendo a los trabajadores desplazados encontrar empleos que se ajusten mejor a sus habilidades.
"La mayorÃa de los paÃses tienen un margen considerable para ampliar la cobertura y la generosidad del seguro de desempleo, mejorar la portabilidad de los derechos y considerar formas de seguro salarial", apuntan.
Asimismo, desde el lado fiscal, en respuesta al riesgo de una mayor desigualdad de ingresos y concentración de la riqueza a causa de la IA, el FMI considera que "los impuestos sobre las rentas del capital deberÃan reforzarse" para proteger la base impositiva contra una mayor disminución de la participación del trabajo en la renta y compensar la creciente desigualdad de la riqueza.
"Esto es crucial, ya que una mayor inversión en educación y gasto social para ampliar los beneficios de la IA requerirá más ingresos públicos", afirman.
En este sentido, recuerdan que, desde la década de 1980, la carga tributaria sobre los ingresos del capital ha disminuido constantemente en las economÃas avanzadas, mientras que la carga sobre los ingresos laborales ha aumentado.