Un equipo internacional de biogeoquÃmicos marinos y cientÃficos atmosféricos ha realizado un descubrimiento poco común en la atmósfera casi inexplorada del Océano PacÃfico Sur.
Descubrieron que las explosiones nocturnas de nanopartÃculas que contienen compuestos nitrogenados se originan cuando los microorganismos marinos aparentemente se protegen de la radiación ultravioleta. Estas partÃculas ayudan a formar nubes sobre el océano, lo que reduce el calentamiento del clima.
El estudio se llevó a cabo en los denominados tanques de interfaz aire-mar (ASIT) emplazados en la cubierta de un buque de investigación en varios lugares del Océano PacÃfico Sur. Estos simularon el entorno marino local durante tres dÃas seguidos antes de cambiar el agua de los mismos. Se observaron explosiones de pequeñas partÃculas especialmente en las muestras de agua durante las horas previas al amanecer.
"Presumiblemente eran organismos marinos que buscaban protegerse de la dañina radiación solar ultravioleta. La formación de partÃculas observada estuvo acompañada de signos de compuestos nitrogenados, lo que sugiere el origen de las explosiones de nanopartÃculas observadas", explica en un comunicado el profesor asociado y autor del estudio Matti Rissanen, de la Universidad de Tampere.
Las observaciones desde el remoto Océano PacÃfico Sur son raras porque este mar abierto y aislado es un lugar muy exigente para realizar mediciones atmosféricas.
"Estos hallazgos de la zona son extremadamente importantes debido a la escasez de observaciones y a que las nubes marinas son quizás la mayor incertidumbre en relación con las predicciones del cambio climático", añade Rissanen.
Los océanos absorben la luz solar de manera eficiente. Una capa de nubes encima de ellos refleja una parte significativa de la luz de regreso al espacio. La aparición de nubes en estas regiones mal medidas sigue siendo particularmente difÃcil de explicar.
"Nuestro estudio arroja información importante sobre los procesos subyacentes de la producción de partÃculas sobre el océano. El posible papel de los organismos vivos en estos procesos es particularmente interesante", afirma Siddharth Iyer, que trabaja como investigador académico en la Universidad de Tampere.