El grupo quÃmico alemán BASF registró un beneficio neto de 1.812 millones de euros durante los nueve primeros meses de este año, lo que supone un 57,1% menos respecto al mismo perÃodo del ejercicio anterior, tras cerrar el tercer trimestre con unas pérdidas netas de 249 millones de euros, frente a los 909 millones de beneficio obtenidos en el mismo perÃodo de 2022, según muestran las cifras publicadas por la compañÃa.
BASF ha achacado este resultado a los resultados negativos de su filial Wintershall Dea debido a partidas extraordinarias.
Los ingresos trimestrales del grupo cayeron un 28,3%, hasta los 15.735 millones, un descenso que se debe a los precios "considerablemente más bajos" en las áreas de materiales, productos quÃmicos y tecnologÃas de superficies, además del descenso de los volúmenes vendidos en todos los segmentos.
Por lÃnes de negocio, la división de materiales ingresó un 29% menos, 3.349 millones de euros, mientras que el área de quÃmicos facturó 2.430 millones, con una caÃda interanual del 35,9%.
Las ramas de soluciones industriales y tecnologÃas de superficie cayeron en ventas hasta los 1.948 millones (-27,5%) y los 3.887 millones (-27,1%), respectivamente.
El segmento de soluciones agrÃcolas decreció un 18,6%, facturando 1.744 millones de euros, y el de nutrición y cuidados aportó al grupo 1.688 millones, un 20,5% menos que en el tercer trimestre de 2022.
Hasta septiembre, la facturación empeoró en un 22%, hasta los 53.031 millones de euros.
El consejero delegado de la firma, Martin Brudermüller, explico que el grupo espera que sus ventas y el beneficio antes de impuestos (Ebit) se encuentre al cierre del ejercicio en los valores inferiores de los rangos que ofreció el grupo en sus previsiones para 2023, es decir, 73.000 millones de euros para la facturación y 4.000 millones en el caso del Ebit.