Una nueva investigación de UC Riverside muestra que a pesar de uqe se normalicen las lluvias, el impacto de la sequÃa puede persistir en arroyos y rÃos hasta por 3,5 años.
Hay dos medidas de sequÃa en los arroyos. Una medida es el nivel total del agua, que se ve afectado por el deshielo y las precipitaciones. Muchos investigadores examinan esta medida. Otra medida es el caudal base, que es la porción del caudal alimentada por agua subterránea.
Son menos los investigadores que examinan las sequÃas de flujo base y anteriormente no existÃa una forma precisa de medirlas. Debido a que el flujo base está fuertemente ligado al agua subterránea, y debido a que su falta tiene impactos significativos en la gestión del agua y los servicios ecosistémicos, el equipo de la UCR decidió examinar el flujo base más de cerca.
"La gente suele utilizar la lluvia como indicador de sequÃa porque es más fácil de medir. Pero hay otros tipos de sequÃa y cada uno tiene sus propios impactos", dijo en un comunicado Hoori Ajami, autor correspondiente del estudio y profesor asociado de hidrologÃa de aguas subterráneas en la UCR. "Necesitábamos una nueva forma de ver cuánto tiempo tarda una forma de sequÃa en convertirse en otra".
El flujo base pertenece a una categorÃa de sequÃa que afecta a arroyos y rÃos, llamada sequÃa hidrológica. Afecta la disponibilidad de agua para actividades como beber, irrigar y bañarse, y afecta la vida silvestre, las plantas y la salud general del ecosistema. Además, una grave sequÃa hidrológica podrÃa afectar la estabilidad de la infraestructura.
Para desarrollar un método más matizado y especÃfico para la ubicación para definir los inicios y finales de las sequÃas hidrológicas, el equipo de investigación examinó 30 años de datos de más de 350 ubicaciones en todo Estados Unidos.
Para este estudio, el equipo solo examinó el flujo base de arroyos o rÃos que no se vieron afectados por la actividad humana y no cuentan con embalses ni presas.
Sus resultados, publicados en el Journal of Hydrology, muestran que el comienzo y el final de una sequÃa hidrológica depende de una variedad de factores. Estos incluyen el clima tÃpico de un lugar, asà como su geografÃa.
Hubo una amplia gama de tiempos de retraso entre el final de una sequÃa de precipitaciones y el final de una sequÃa de flujo base. En partes de Kansas, los arroyos tardaron 41 meses en recuperarse, mientras que en el área de Arroyo Seco cerca de Pasadena en California, la recuperación tomó casi un año.
Estos resultados son consistentes con estudios previos que muestran que el agua de los acuÃferos subterráneos también sufre un retraso en su respuesta a la falta de precipitaciones. Estos acuÃferos suministran el caudal base de los rÃos y son una fuente clave de agua para la agricultura. Sin embargo, el bombeo excesivo de agua subterránea durante la sequÃa podrÃa provocar la formación de sumideros, lo que provocarÃa el desplazamiento o el colapso de edificios y otras infraestructuras.
"Un mensaje clave que queremos enviar es que la gente debe tener cuidado con el manejo del agua que tienen", dijo Lee. "Debido al aumento de las temperaturas, la sequÃa del flujo base es cada vez más prolongada y más grave en muchas partes del paÃs. Y debido a que los lÃmites de las cuencas hidrográficas a menudo cruzan fronteras estatales o internacionales, preservar los preciosos recursos hÃdricos requerirá más cooperación".