"Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo". La célebre frase de Einstein a esta altura puede parecer un poco trillada, pero hoy la quiero citar como un disparador para la reflexión. En esta era post pandemia, no descubro nada al decir que el talento en las empresas, especialmente en aquellas dedicadas a la oferta de servicios tecnológicos, se convirtió en un bien preciado y generalmente escaso. En ese contexto, los lÃderes están cada vez más comprometidos para encontrar, formar y retener a las personas más idóneas en un mundo que avanza incesantemente hacia la transformación digital.
El talento en la industria de TI, un sector en el que trabajo hace muchos años, ha experimentado una gran metamorfosis en la última década. Los equipos de trabajo ya no están confinados exclusivamente a las grandes capitales, y se han establecido tendencias como la descentralización del empleo, la democratización de la formación - no es imprescindible ir a una universidad para aprender programación, ciberseguridad o Big Data, por ejemplo-, el nomadismo digital, el formato hÃbrido virtual/presencial (con oficinas que se parecen mucho a nuestras casas) y el intercambio global de oferta y demanda de servicios tecnológicos. Por ejemplo, un equipo de trabajo en Ushuaia, Argentina, puede desarrollar de forma remota un megaproyecto para Estados Unidos. El talento va hacia donde está la demanda y viceversa. Los lÃmites geográficos son muchÃsimo más difusos que cinco años atrás.
Estos cambios han reconfigurado la forma en que concebimos y llevamos a cabo nuestro trabajo. En ese sentido, la tecnologÃa dejó de ser un departamento especÃfico dentro de las empresas para convertirse en un pilar transversal en los negocios y las economÃas modernas. Surgen entonces preguntas cruciales: ¿cómo encontramos a los mejores talentos? ¿Cómo los formamos, retenemos y les ofrecemos un plan de carrera? ¿Cómo creamos una cultura común en equipos que trabajan en geografÃas diferentes? ¿Cómo reintegramos a aquellos talentos que quedaron fuera del mercado pero que tienen valiosas contribuciones para ofrecer? ¿Estamos logrando inclusión social y de género en nuestra industria? Aquà es donde las viejas fórmulas ya no resultan tan efectivas como antes.
En este proceso, el aporte de la inteligencia artificial es fundamental. Solemos discutir el posible efecto negativo de la tecnologÃa en los puestos de trabajo, pero prestamos poca atención a las ventajas de la IA para el desarrollo de perfiles inteligentes y actualizados que integran toda la información relevante sobre una persona (experiencia, formación, evaluaciones de sus pares, proyectos, liderazgo y habilidades blandas, entre otros aspectos), además de su capacidad para generar patrones, insights precisos y datos cruzados, lo cual resulta en una disminución de la rotación de personal y su consecuente ahorro de costos para la organización.
Existe una conversación en curso, según un reciente artÃculo en The Guardian, sobre cómo las empresas están desperdiciando millones de dólares por no aprovechar la tecnologÃa de vanguardia para mejorar el desarrollo de talento. Aunque persiste el temor de que la inteligencia artificial pueda causar una gran disrupción, en realidad tiene el potencial de ser de gran ayuda.
Además, la tecnologÃa puede medir la aptitud profesional y analizar la solicitud de un candidato a un trabajo de manera mucho más efectiva; ayuda a evaluar habilidades y no solo CVs, ya que el 43% de los candidatos adquiere habilidades profesionales por sus propios medios. Los métodos de contratación tradicionales dejan de lado a estos candidatos y en un sector como el tecnológico ese error cuesta muy caro.
En resumen, el costado humano siempre va a estar presente, pero la inteligencia artificial bien aprovechada puede ser una herramienta poderosa para el futuro laboral. Su capacidad para optimizar la selección y el desarrollo del talento, asà como para impulsar la inclusión y el crecimiento en nuestra industria, es un recurso valioso que no debemos subestimar. AsÃ, al abrazar la innovación tecnológica y fomentar un enfoque ético y responsable, estaremos mejor preparados para encarar los desafÃos venideros y aprovechar las oportunidades que se presenten en este mundo en constante cambio.