Investigadores de Harvard liderados por el español Juan Pérez-Mercader han creado especies sintéticas sin bioquÃmica y han observado que funcionan según los principios evolutivos darwinianos.
Durante más de 10 años, Pérez-Mercader, investigador principal del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra y la Iniciativa OrÃgenes de la Vida de Harvard ha estudiado cómo producir sistemas vivos sintéticos, sin depender de la bioquÃmica o la quÃmica que ha permitido la vida en la Tierra. El propósito es demostrar la posibilidad de formas de vida en otros planetas que no se parezcan a ninguna en la Tierra.
"Hemos estado tratando de construir un sistema no bioquÃmico, que sin ayuda sea capaz de ejecutar las propiedades esenciales comunes a todos los sistemas vivos naturales", explicó Pérez-Mercader.
El último estudio del laboratorio de Pérez-Mercader, publicado en Cell Reports Physical Science, incluso encuentra que dicho sistema participa en lo que Charles Darwin llamó "la lucha por la vida". Describen cómo crearon dos modelos sintéticos (o "especies") y observaron la competencia subsiguiente entre ellos.
Mucho antes de este estudio, el laboratorio descubrió cómo crear sistemas no bioquÃmicos pero basados en la quÃmica del carbono llamados protocélulas. Estos se componen de vesÃculas de polÃmeros autoensamblables que emergen de una mezcla homogénea de quÃmicos sintéticos más pequeños sin relación con los organismos vivos. "Estos sistemas actúan como células bioquÃmicas", señaló en un comunicado Pérez-Mercader. "Nacen, metabolizan lo que necesitan, crecen, se mueven, se reproducen y tal vez incluso evolucionan".
Ahora los investigadores querÃan ver si estos sistemas operarÃan de acuerdo con el principio evolutivo de exclusión competitiva. Como sabemos por el trabajo de Darwin, esto implica la lucha por la supervivencia, con la especie con la mayor ventaja competitiva superando a la otra cuando compite por los recursos.
Es por eso que Pérez-Mercader y su equipo crearon dos nuevas especies de protocélulas para este estudio en particular, una con la ventaja de la sensibilidad a la luz y la otra sin ella. Cuando los investigadores observaron cómo se comportaban estos sistemas mientras compartÃan alimentos en un ambiente iluminado, vieron que las "especies" sensibles a la luz resistieron mientras que las otras no. "Es la lucha por la existencia donde sobrevivió la estructura más adecuada en su entorno", dijo Pérez-Mercader.
Con estos resultados, Pérez-Mercader está dispuesto a llegar a sugerir que los bioquÃmicos no son esenciales en la lucha por la vida. "Esto demuestra que la quÃmica del carbono no bioquÃmica puede conducir a la extinción de las especies de protocélulas menos 'aptas'", dijo.
Los hallazgos de su equipo plantean la pregunta: ¿PodrÃa haber quÃmicas más allá de la Tierra capaces de implementar las propiedades fundamentales de la vida?
"Es posible que haya materiales que, una vez en una superficie planetaria en algún lugar con las condiciones adecuadas, puedan reaccionar quÃmicamente, autoorganizarse y tal vez hacer las cosas que muestra este experimento", dijo Pérez-Mercader.
Bajo las circunstancias adecuadas, estos materiales pueden evolucionar de una quÃmica muy simple a estructuras más complicadas, dijo. "Creo que deberÃamos ser muy abiertos sobre otras formas de vida en otras partes del universo, y que pueden no parecerse a la vida tal como la reconocemos ahora".