​Minuta de última RPM: se retorna a una forma más tradicional de manejar la política monetaria

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Banco Central 4

El Consejo del Banco Central, integrado por su presidente, Mario Marcel; el vicepresidente, Joaquín Vial y los consejeros Pablo García, Alberto Naudon y Rosanna Costa Costa, resolvieron mantener la tasa de interés en su mínimo técnico de 0,50% durante la Reunión de Política Moneraria (RPM) celebrada el 8 de junio pasado. Sin embargo, la instancia resolvió ajustar el sesgo hacia uno contractivo. Así se desprende del mensaje emitido por la entidad en esa oportunidad, y de la minuta de tal reunión publicada este miércoles por la autoridad.

De acuerdo al documento, “todos los Consejeros coincidieron en que la expansión fiscal y el dinamismo del consumo llevaban a un escenario macroeconómico para los próximos dos años en que sería innecesario mantener un grado de expansividad tan elevado de la política monetaria como el actual por un período tan prolongado como el esperado hasta hace unos meses. En este escenario, el Consejo consideró que mantener la TPM en 0,5% ya no era la única opción posible, sino que también era plausible la opción de aumentarla en 25 puntos base, hasta 0,75%.

El escrito señala que “todos los Consejeros coincidieron en que decidir por una u otra opción era completamente coherente con el escenario macroeconómico y la orientación requerida de la política monetaria. A juicio de varios Consejeros, la mayor diferencia provenía de un componente táctico y comunicacional. En particular, la necesidad de informar al mercado del cambio en el escenario macroeconómico que estaba observando el Banco —lo que se lograría con la publicación del IPoM de junio— y prepararlo para los ajustes que vendrían en el corto plazo. Se agregó que, con esto, se retornaba a una forma más tradicional de manejar la política monetaria, donde el Consejo iba definiendo etapas, estableciendo primero un sesgo y luego concretando cambios en la TPM. Un Consejero añadió que, además de las consideraciones tácticas, la decisión de mantener la TPM se justificaba en que la ampliación de la brecha de actividad en el segundo trimestre sugería menores presiones inmediatas sobre la inflación, lo que se superponía con un mercado del trabajo que aún estaba lejos de recuperarse plenamente.”

De esta forma, “más allá de que el Consejo consideró importante comunicar el comienzo del proceso de reducción del estímulo monetario, también estimó conveniente recalcar que la política monetaria seguiría siendo expansiva por un tiempo prolongado. Se recordó que, si bien se había dado una recuperación más rápida y había un mayor impulso al gasto privado, este sería de carácter transitorio, en la medida que se fueran retirando las medidas de impulso al gasto. Además, la economía seguía inmersa en un contexto donde la incertidumbre era superior a lo que se observaba hasta hace un par de años y donde las perspectivas para la inversión y para el crecimiento eran acotadas para los años venideros. En este escenario, un estrechamiento exagerado de las condiciones financieras locales podría ser contraproducente y el Consejo estaría muy atento a la evolución de la economía. De hecho, se recordó que, en el escenario central del IPoM de junio, se anticipaba que la TPM se mantendría por debajo de su nivel neutral durante todo el horizonte de política.”